Para mirar a Pablo

Víctor Casaus • La Habana, Cuba

Para eso se ha hecho este libro. Por ello, desde su inicio, una memorable cita “pabliana”, acompañada de otra, emocionante, de Miguel Hernández, nos entrega esta declaración de principios (testimoniales) de Pablo de la Torriente Brau: “Mis ojos se han hecho para ver las cosas extraordinarias. Y mi maquinita para contarlas. Y eso es todo”.

El autor nos invita a mirar a Pablo con esos mismos ojos agudos y audaces y a recorrer juntos los caminos de su vida incesante a través de imágenes, técnicas y poéticas diversas: “la pintura, el dibujo, el cartel, el arte digital, el diseño gráfico y la re-fotografía”. Para iluminarlos, para comprenderlos mejor, ahí está esa formidable colección de imágenes “pablianas”, la más completa que se haya reunido en una misma publicación o exhibición.

Imagen: La Jiribilla

Este libro también se ha hecho para festejar la incansable vocación del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau dedicada a rescatar, a través de muchos géneros, soportes y visiones, la memoria de esa vida intensa y batalladora que comenzó en los albores del siglo XX —el 12 de diciembre del año 1901 en San Juan, Puerto Rico— y cerró su ciclo físico 35 años después, otro diciembre, en el frente madrileño donde Pablo luchaba contra el fascismo naciente y a favor de la República agredida.

Para cumplir con estos y otros propósitos del libro, su autor, el profesor y crítico Jorge R. Bermúdez, ha combinado la sabiduría del ensayista bien informado, con la sensibilidad del fiel estudioso de las artes plásticas y el oficio escritural que sabe unir la amenidad del relato a la profundidad de la mirada investigativa.

El lector encontrará en la primera parte del volumen, “El legado”, un recorrido vívido que sigue el rastro de la existencia de Pablo al mismo tiempo que incorpora, insertadas en el texto narrativo, las primeras imágenes que complementan su discurso. No se trata, como en otros casos, de fotos que ilustran lo que la letra narra. Aquí existe una interrelación mucho más rica y activa entre la anécdota o el análisis y la imagen que la acompaña en la página.

Creo que en esta primera parte el libro apela a la complicidad del lector, seduciéndolo desde la inteligencia de su discurso y la belleza innegable de su diseño, apoyado en esas imágenes que dialogan, naturalmente, con la historia y con la Historia.

La segunda parte de este Diario de una imagen está construida a partir de la frase que le da título: “Continuidad de un legado”. Allí se agrupan, sucesivamente, las muestras de arte digital, cartel gráfico y re-fotografías a través de las cuales el Centro ha invitado a artistas de la Isla y de otros sitios a mirar a Pablo, si es posible con sus mismos ojos audaces, soñadores e inquisitivos.

No es casual —pero sí, creo, altamente simbólico y significativo— que la vida y la imagen de Pablo hayan servido de eje y de motor, a muchos proyectos culturales que su Centro ha desarrollado en estos 18 años de labor intensa y creadora. Y que, a su vez, esos proyectos hayan contribuido a re-conocer la imagen y las acciones de este héroe que vivió y escribió con el humor y el compromiso revolucionario como banderas formidables, imperfectas y por ello, auténticas.

La primera muestra de esos azares concurrentes en nuestras vidas “centropablianas” apareció, precisamente en su isla natal, cuando el Centro llevó una jornada cultural diversa —nueva trova, plástica, conferencias—para ayudar a conocer, a mirar, a Pablo en Puerto Rico, donde su obra no había sido publicada. Allí nos encontramos con el aporte de tres jóvenes artistas boricuas, quienes querían homenajear al coterráneo desconocido con una exposición titulada El nuevo lienzo.

Aquella muestra fue la semilla de los Salones de Arte Digital que el Centro Pablo comenzaría a organizar a partir del año 1999. Pablo, nuevamente, en la génesis de la creación y el descubrimiento de los caminos nuevos.

Imagen: La Jiribilla

Por esos caminos llegó la exposición Visiones de Pablo dos años después. Así aparece contado en este libro:

La primera de todas, Visiones de Pablo, fue expuesta en la Sala Majadahonda entre noviembre y diciembre de 2001, con motivo de celebrarse el centenario de su nacimiento. La misma tuvo como fundamento central dar un más actual testimonio visual del escritor y combatiente internacionalista, “sin magnificaciones inútiles ni estereotipos empobrecedores, tal y como él nos lo enseñó en sus papeles formidables y en su intensa vida”. 

Esa exposición reunió obras realizadas por artistas plásticos y artistas digitales, cumpliendo con esa vocación de integración de lenguajes y formas que el Centro Pablo ha puesto en práctica en todos sus programas culturales. Pablo mirado desde la tradición pictórica y desde el inquietante y nuevo mundo de la creación artística concebida y realizada desde una computadora. Pablo transgresor de soportes y visiones: visiones de artistas disímiles que lo miran para conocerlo, re-conocerlo y mostrarlo en la pared de una galería o en los sitios múltiples de Internet, a través de las nuevas tecnologías aplicadas a la creación artística y a la comunicación.

Este libro documenta también la imagen de Pablo y sus temas afines re-creados a través del cartel. La primera exposición en este rico territorio creativo fue convocada a partir de este título: Pablo y la Guerra Civil Española, para conmemorar fechas cerradas de aquel evento dramático y de la vida del propio cronista. La respuesta de los participantes en el concurso del que surgiría la exposición, nos mostró la existencia de un conjunto emergente y talentoso de diseñadores jóvenes, muchos de ellos egresados del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), a los que se unieron creadores con obras ya maduras y maestros del diseño gráfico cubano.

Así, Pablo nos sugirió nuevamente otro camino de búsqueda y creatividad, en el que se produjeron después los concursos y/o exposiciones de cartel sobre otros temas diversos y actuales, estableciéndose como uno de los programas más activos del Centro y donde siguieron confluyendo diversas generaciones de creadores —en este caso diseñadores gráficos— alrededor de aquel lema que animó desde el principio las aventuras digitales de la institución: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza.

A esas búsquedas y apuestas pertenece también otro de los capítulos de este libro, dedicado a la primera exposición internacional de re-fotografía realizada en Cuba bajo el título de Pablo en Buitrago (La Habana-Nueva York). El autor comienza a reseñarlo así en las páginas de este volumen:

Concebida en homenaje al 110 aniversario del nacimiento del héroe de Majadahonda, fue parte de la programación del XI Salón y Coloquio de Arte Digital. La muestra, integrada por más de treinta re-fotografías, sigue la trayectoria que nos legara Pablo en su iconografía fotográfica: La Habana-Nueva York-Buitrago. Cualidad que se hizo patente en la exposición, en razón de asumir una tendencia relativamente reciente de la fotografía, que apela a restituir la memoria desde el presente.

La historia de esta exposición es ya parte de la memoria colectiva del Centro Pablo y en ella conviven los valores que han animado nuestro trabajo durante todos estos años: la amistad, la solidaridad, el compromiso.

Cada uno de estos capítulos en los que se analiza la imagen de Pablo mirada desde los diferentes lenguajes artísticos (arte digital, diseño gráfico, fotografía) está acompañado por una galería que muestra las obras de los principales artistas participantes. El autor acude a esas imágenes para apoyar las propuestas de su texto crítico y narrativo, y las imágenes a su vez, devuelven la contrapartida de ese diálogo fecundo y ameno por el que transita el libro todo.

La galería fotográfica final, testimonio gráfico que cierra el volumen, reúne la mayor cantidad de imágenes de Pablo en una sola publicación: es la mirada testimonial, histórica y humana sobre el personaje que nos convoca. Todas esas fotos, así como las imágenes de los carteles y de las obras plásticas y digitales, pertenecen al Fondo Documental Pablo de la Torriente Brau, que hemos construido desde la fundación del Centro, digitalizando, organizando y conservando esa maravilla de la memoria que ponemos a disposición de estudiantes y estudiosos de Pablo, de su época y de los lenguajes artísticos desde los que ha sido mirado (y admirado) por varias generaciones cubanas.

Para mirar a Pablo se hace este libro, fiesta de la memoria y el compromiso. Bienvenido sea.

 

Prólogo de un libro muy especial, a cargo del escritor, periodista y cineasta Víctor Casaus  que Ediciones La Memoria se encuentra preparando y en el que se recoge la mayor parte de las imágenes relacionadas con Pablo de la Torriente Brau.

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