Entrevista con Ernesto Padrón

Meñique: un arte colectivo

Leandro Maceo • La Habana, Cuba
Fotos: Yander Zamora y cortesía del entrevistado
 

Ernesto Padrón conoció a Meñique siendo un niño y quedó "atrapado por la historia base del cuento". En los años 70 el director Tulio Raggi quiso llevarlo al cine en una versión fiel al original y le pidió que le hiciera el diseño de los personajes, pero finalmente el proyecto nunca se hizo. Esas son las dos "fuentes de inspiración" que hicieron posible que hoy Cuba tenga su primer largometraje de animación 3D, basado en esta obra.

La cinta, dirigida por el propio Padrón, quien también asume el guion del animado, es la primera realizada en la Isla utilizando tecnologías para recrear imágenes en tercera dimensión.

Imagen: La Jiribilla

Se trata de una coproducción entre los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), la empresa española Ficción Producciones, la Televisión de Galiciay la Fundación de la Villa del Cine de Venezuela, con canciones originales de Silvio Rodríguez y música de Manuel Riveiro.

A través de unos 80 minutos de duración, el diminuto héroe, aun cuando protagoniza una versión libre del cuento homónimo adaptado por José Martí en 1889, para la revista infantil La Edad de Oro, deberá vencer al mal por sobre todas las cosas. Una aventura donde se mezclan la acción, la inteligencia y el amor para demostrar que "el saber puede más que la fuerza".

¿Qué retos supuso una versión libre? ¿Cuán difícil fue insertar las situaciones dramáticas que no están en el cuento homónimo?

No fue difícil porque la idea base del cuento es muy atractiva y es una excelente plataforma para crear nuevos personajes y situaciones dramáticas. De hecho, conservo la trama principal, y lo que hago es recrearla, enriquecerla y dinamizarla con la caracterización de los personajes, y con escenarios y acciones que sorprenden al espectador. Por ejemplo, el pico en mi versión se llama Picoretto, es sordomudo y es el creador de una enorme galería de esculturas.

¿Cuánto hay del guion original en el resultado?

Conceptualmente casi todo. En los diálogos igual. Durante el proceso, en el guion dibujado hice ajustes de la imagen y de los textos, en cuanto a encuadres y tiempos, porque uno empieza a visualizar la película y a medir su duración. Luego, cuando grabas a los actores, ellos te proponen cambios o adiciones en algunos diálogos y los enriquecen. Pero esa es la maravilla de hacer arte en colectivo: ir sumándole talento a tu obra.

Así pasa en el resto de los procesos: cuando investigas con los niños la Tira Leica —un boceto  animado de la película, con las voces de los actores— continúas haciendo ajustes, para mejorar la anticipación de las acciones o aclararlas, para darle los tiempos exactos que requiere la narración, y realizar otras mejoras. Y finalmente, cuando ya tienes el primer corte de imagen y sonido, debes hacer pruebas con una muestra de tus potenciales espectadores, porque seguro tendrás que hacer nuevos ajustes formales, y hasta conceptuales. Así ocurrió en Meñique.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo manejó la coexistencia de los conceptos inteligencia, saber y fuerza? ¿Cuál fue la premisa con la que trabajó en este aspecto, al provenir la materia prima de versiones de cuentos tan conocidos por los niños?

La idea del propio cuento me facilitó el desarrollo de la premisa, porque Meñique va descubriendo, por su curiosidad, los objetos mágicos que luego le darán el poder. En mi versión, Meñique tiene que ganarse al hacha, al pico y a la nuez. Y debe hacerlo con su inteligencia y astucia. Eso refuerza el concepto principal de la trama.

¿Cuán difícil resultó el proceso de selección en aras de superar las deficiencias que en materia de doblaje presentan algunas producciones audiovisuales cubanas? ¿Cómo fue posible llevar a efecto un casting de voces a ciegas? ¿De dónde surge la idea de que así fuera?

La idea de hacer así el casting fue mía y no se hizo completamente a ciegas. Se seleccionaron siete actrices y siete actores como candidatos para Denise y Meñique. Cada uno de estos dobló dos parlamentos sobre las imágenes animadas de estos personajes. Y esas grabaciones se numeraron. Posteriormente hicimos la selección sin saber a cuál actriz o actor pertenecía cada voz. Y eso nos ayudó a escoger la que más se ajustaba al físico y a las características dramáticas de la princesa y de Meñique.

Para el resto de los personajes la selección fue directa. Desde el principio mi idea fue utilizar actrices y actores que nunca hubieran actuado en el cine de animación, y emplear figuras de reconocido prestigio. En el filme se hizo doblaje solo para el casting, porque las voces definitivas se grabaron antes de hacer la animación.

Imagen: La Jiribilla

¿Qué importancia tiene un elemento como la música en una película como Meñique, donde cuenta con el apoyo de figuras como Silvio Rodríguez y Edesio Alejandro?

La música, en cualquier audiovisual, es un recurso expresivo de gran poder. La banda sonora en general es el apoyo estético y dramático por excelencia de la imagen. Y yo tuve el lujo de contar en Meñique con el talento de Silvio Rodríguez para las canciones, de Manuel Riveiro para la música incidental,  de Sergio Marticorena para los foleys (efectos de sala), y deEdesio Alejandro para el tratamiento de las voces, el diseño de los ambientes y otros sonidos, así como la mezcla final de todos esos elementos, incluyendo la música y las canciones.

Por otra parte, queríamos crear canciones que presentaran a los personajes, que sirvieran como apoyo dramático, y no como simples adiciones musicales; y que fueran, además, canciones muy cubanas. La selección de los cantantes se hizo tratando de reforzar ese propósito. De ahí la participación de Anabell López en el papel de la princesa, de Miriam Ramos como La Señora Arroyo, y de Ernesto Joel Espinoza en las canciones de Meñique y del hacha Hachibaldo.

¿Cómo hacer de Meñique una propuesta válida, capaz de cautivar a las audiencias más jóvenes, quienes han aprendido a lidiar con un mercado internacional tan rico y diverso en producciones de esta naturaleza, exponente de creaciones de un alto valor artístico y conceptual?

Si Meñique logra cautivar a la audiencia todavía está por ver. Si me pides una opinión general, creo que el secreto está en lograr calidad en los elementos esenciales de una obra audiovisual: guion y puesta en escena. Es una verdad de perogrullo, pero para lograrlo se requiere no solo talento, sino además conocer y aplicar las herramientas para comprobar que la historia es eficiente —no creer nunca que tienes la verdad absoluta en la mano—; hacer una buena selección del personal artístico y técnico; realizar un intenso trabajo de preproducción y saber trabajar en equipo; porque solo así podrás sumar talento en cada proceso, y hacer una obra de arte colectiva.

Teniendo en cuenta que hablamos del primer largometraje de animación 3D de Cuba, ¿cree que los aspectos tecnológicos podrían robarse el interés del público y sobreponerse al guion e incluso el propio mensaje de la película?

Creo que uno de los grandes méritos del equipo que realizó Meñique fue precisamente crear arte por medio de la tecnología, y no a la inversa.

El trazado de algunos personajes, como la princesa, hace suponer algunos préstamos de grandes producciones internacionales, ¿busca Meñique parecerse a dichas creaciones para lograr un mejor diálogo con sus espectadores o defiende su lugar desde la apropiación de elementos de la identidad cubana?

El personaje que más se aleja a los cánones de las producciones internacionales es la princesa. La concebí sin ojos claros, con abundancia de curvas en el cuerpo, con una personalidad fuerte, valiente y con una participación decisiva en los acontecimientos de la obra. Es además una figura cambiante y es la portadora de la justicia social en la concepción de la historia.

Claro que al ser princesa es ya un arquetipo de los cuentos tradicionales, como lo es el rey o la bruja. Pero, al igual que en los otros personajes, la caracterización y las situaciones que enfrenta, son los elementos que la diferencian de los modelos de producciones norteamericanas o europeas. La bruja la envenena no con una manzana, sino con un mamey.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo se manejó el tratamiento de referentes relacionados con la cubanía a fin de no caer en el uso festinado de lo que nos identifica como nación?

El tratamiento fue muy simple: empleamos imágenes, situaciones, diálogos… que se integraran armoniosamente a la narración, a la época, a los lugares, y al mismo tiempo reflejaran, sugirieran o insinuaran paisajes, costumbres, obras de arte o frases de nuestra cultura popular. “La Bodeguita del Medioevo” es un ejemplo de esos recursos expresivos que empleamos.

¿Se puede considerar a Meñique una película universal con un diálogo cubano?

Meñique es una mezcla de mensajes universales y costumbristas, tanto en las imágenes como en los diálogos y en la banda sonora. Y eso lo puede hacer muy atractivo para el público de otros países. Tal vez las versiones que se hicieron en gallego y en castellano para España no logren, por carecer de ese toque cubano, la magia de la versión original.

Comentarios

Felicitaciones don Ernesto, espero poderla ver algún día ya aquí en Colombia es un poco complicado, de todas formas, muchos éxitos por tan bella historia con la aplicación de una nueva tecnología. Gracias don Leandro y seguimos atentos de nuevos artículos de tan importante Revista, me gusta La Jiribilla, gracias

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