Los ritmos de un Caribe medieval

Ana Lidia García • La Habana, Cuba
Fotos: Yander Zamora

El filme Meñique se ha convertido en noticia dentro y fuera de Cuba. Los medios de prensa resaltan no solo la novedosa técnica de animación en tercera dimensión con la cual fue realizada, el guion, la actuación y la dirección, sino también la calidad artística de su banda sonora. Los nombres de figuras emblemáticas de la música en Cuba como Silvio Rodríguez y Edesio Alejandro encabezan el grupo de autores cubanos y españoles que tuvieron a su cargo la creación e interpretación de sonidos y canciones para la historia, en la gran pantalla, de este pequeñín a quien el amor hizo grande.

Imagen: La Jiribilla

Lograr un ambiente sonoro donde se mezclaran los ritmos europeos con los caribeños, fue el gran desafío asumido por el gallego Manuel Riveiro, quien compuso la música incidental de la película y la orquestación de los temas escritos por Silvio Rodríguez para el largometraje. Según contó a La Jiribilla Edesio Alejandro, director de la banda sonora, este joven y muy talentoso artista ibérico “captó a la perfección la esencia del argumento y dio vida a excelentes composiciones”. El trabajo, relató, se hizo casi por completo a través de Internet: “Manu grabó en Cuba y luego regresó a España para hacer las mezclas; cada vez que terminaba alguna de las partes, la enviaba para que fuera sumada al conjunto”. Edesio confesó que cuando Ernesto Padrón le habló del filme por primera vez, sintió un inmenso deseo de hacer la música, lo cual era imposible porque al ser una coproducción era importante la presencia de artistas españoles; luego, cuando escuchó la obra de su colega, reconoció que era “inmejorable”.

La cantante cubana Miriam Ramos, quien interpreta la canción “Señora arroyo” en el filme, comentó a nuestra revista la perfecta conjunción entre la letra de Rodríguez y los arreglos de Riveiro en cada uno de los temas. Feliz por la oportunidad de intervenir nuevamente en un dibujo animado, puntualizó que “el vuelo poético de las canciones se hace mayor gracias a la lucidez y maestría de la orquestación”. En solo cuatro versos se sintetiza el mensaje de su personaje, creado por Padrón para esta versión libre del cuento “Pulgarcito”.  Aunque pequeño, explica Ramos, “juega un importante rol en el desenlace del conflicto”. Por dicha razón, se siente satisfecha de haber formado parte del equipo de realización.

Iguales sensaciones experimenta Ernesto Joel Espinosa, quien le dio voz al tema principal de la cinta. Uno de los elementos que más le llamaron la atención de esta balada es que, como toda canción de Silvio, no intenta ganarse al público, en este caso a los niños, con fórmulas comerciales: “es el mensaje lo que la hace valiosa”. Fue mientras grababa su disco Una semilla en un surco de fuego, conjunto de poemas de Rubén Martínez Villena musicalizados y premio Ojalá, que conoció de la película y recibió la propuesta de integrar el elenco.

El primer reto para Espinosa fue lograr que su registro estuviera cercano al de Lieter Ledesma, el actor que encarnó a Meñique, para que pareciera cantada por él. Sobre este punto explicó su regocijo al comprobar que finalmente se alcanzó la sincronización necesaria pues, en estos casos  “debe supeditarse el orgullo personal al éxito de la obra”. En cuanto al proceso de grabación, reveló que mientras la interpretaba pensaba en Silvio Rodríguez, en su “toque y manera de proyectarse”. De ahí que en algún momento de la canción puso un marcado interés en acercarse al estilo del cantautor. “No sé si Silvio se dio cuenta —dijo entre risas— pero yo sentía que su espíritu estaba en ella y tenía que hacerlo más grande”.

Imagen: La Jiribilla

En el tema de Hachibaldo, el hacha que ayuda al protagonista a derribar el árbol encantado, Joel Espinosa no solo se ocupó de la interpretación sino también de los arreglos musicales. Luego de escuchar la versión de Silvio a capella, se le ocurrió que sería mejor agregarle el ritmo de un guaguancó. Entonces comenzó a hacer instrumentos musicales con la boca y las manos, a partir de la experiencia y conocimientos acumulados como integrante del Grupo Vocalité. Finalmente, el resultado fue del agrado de todos. En Chaca Chaca ZZZZ imitó la voz del actor de dibujos animados Manuel Marín y una vez más tuvo la satisfacción de alcanzar la sincronización deseada.

Más tarde le correspondió a Edesio cohesionar todos estos elementos —incluida la canción de la princesa Denise, interpretada por la cantante cubana Anabell López— en una banda sonora en la cual fue necesario crear hasta los más mínimos sonidos, debido a que la trama es atemporal y se desarrolla en un ambiente remoto. En este empeño resultó fundamental el trabajo de Sergio Luis Marticorena, quien ha realizado los efectos sonoros de más de 60 filmes cubanos.

Para Edesio Alejandro, Marticorena “es un hombre súper simpático, que posee una imaginación prodigiosa”. Cuenta que mientras mira la película va reproduciendo con sonidos las acciones: hace los pasos de los personajes, los movimientos de las ropas, de las manos: “Todos esos pequeños sonidos también forman parte de la banda sonora de un filme y se necesitan personas creativas como él que puedan hacerlos. Cuando vamos a grabar se llena el estudio de latas, piedras, palos, zapatos viejos, y vamos trabajando por escenas. Unas veces tomamos sonidos ya creados y otras mezclamos dos o tres diferentes para lograr un efecto determinado. Las personas piensan que es fácil, pero en realidad es un trabajo de muchísimo tiempo y dedicación. Imagínate que en ocasiones, cuando estamos mezclando una película, utilizamos alrededor de 200 pistas de sonido, entre las que se incluyen las voces”.

Este apasionado del séptimo arte y creador de las bandas sonoras de filmes como Clandestinos (1987), La vida es silbar (1998), Nada (2001), Suite Habana (2002), Kangamba (2008), entre otros, comentó que aunque había hecho otros animados, Meñique resultó particularmente difícil. Explicó que el filme está compuesto por una gran cantidad y variedad de elementos y hubo muy poco tiempo para concluir la banda sonora.

Luego de todo ese proceso, llegó el momento más tenso de todos: la proyección en el cine ante un público que siempre le aterra: “En ese momento ya nada tiene solución; si lo hiciste mal o si algo no funcionó, se quedó así. Yo la veo de pie, camino de un lado al otro para ver cómo se oye desde diferentes puntos de la sala de exhibición. Con Meñique me sentí muy satisfecho”. No podía haber sido de otro modo, agrega Joel Espinosa: “como en la historia de esta película, se demostró que el amor y el saber pueden vencer todos los obstáculos”.

Comentarios

Exitoso este filme, felicidades para el equipo de realización y magnífico el trabajo de esta periodista.

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