La primera vida de Chávez

Leandro Maceo • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Todo comenzó en 2008, "en el corazón de los llanos, en aquel pequeño hato que le servía a veces de refugio y en particular en sus modestos apartamentos privados del Palacio de Miraflores en Caracas.

"Allí, en una diminuta terraza, este presidente afectivo, nostálgico y sentimental, había intentado reproducir la atmósfera visual, sonora e incluso olfativa de la casa-huerto de su niñez en Sabaneta. Con plantas tropicales, loros silbadores, ruidosos gallos y gallinas, chinchorro llanero y hasta una cabaña de pilastras de madera, cubierta de hojas de palma…

"Un rasgo de enternecedora fidelidad a su inolvidable infancia con su abuela Rosa Inés. Algo así como el Rosebud del ciudadano Chávez, promotor acertado del Socialismo del Siglo XXI que nunca perdió la conciencia de sus raíces populares. Y jamás olvidó su primera vida".

Así se refirió Ignacio Ramonet a su diálogo prolongado durante tres años con ese gigante, recogido en su libro Hugo Chávez, Mi primera vida, cuya edición cubana fue lanzada este 28 de julio en el Memorial José Martí, en presencia del autor, justo cuando el líder bolivariano estaría cumpliendo 60 años.

Ramonet narró a los presentes la sorpresa de Chávez cuando hablaron del proyecto, "él pensaba que lo que quería hacer era un libro sobre el presidente, el transformador de su país y de América Latina, el líder político universal… pero a mí me interesaba, y creo que al gran público también, conocer la parte oculta, saber de dónde salió, cómo se fabricó ese fenómeno, porque él en cierta medida es una irrupción que nadie ha visto venir".

Obviamente había una "interrogante particular", argumentó, en tanto apuntó que fue Fidel quien lo "detectó" y vio que detrás de la apariencia de un militar sublevado había algo más.

A Chávez le sorprendió la propuesta porque "no pensaba que a alguien podría interesarle esa parte de su vida que consideraba modesta o como la más complicada y difícil teniendo en cuenta sus orígenes. Un niño campesino, educado con muchas dificultades, en una atmósfera de humildad, de una pobreza extremadamente importante, y ver cómo este ha vencido tantos determinismos sociales, étnicos y raciales para llegar a ser esa personalidad hoy día reconocida por la inmensa mayoría de la izquierda real del mundo", sostuvo.

Imagen: La Jiribilla

El acucioso periodista también recordó otros de los motivos de la génesis del libro. Le decía "presidente los medios han forjado una imagen tan diabólica que no vamos a conseguir desmontarla diciendo que es usted bueno, en cambio si partimos del niño que ha sido la gente de buena fe que lea un libro en el que hablamos de su vida desde el principio leerá lo que ha hecho e inmediatamente tendrá mayor apego a su propia experiencia".

"En realidad cuando leemos la vida de Chávez como él la cuenta en este libro, apreciamos una naturalidad extraordinaria en que se haya revelado contra las condiciones existentes en su Venezuela, es algo perfectamente lógico. Lo extraño es que solo Chávez haya visto con esa claridad, inspirado en Bolívar.

"Hay una especie de línea clara en Chávez, este niño que casi por casualidad llega a la academia militar y esta le hace ver la realidad de su país, la cual él interpreta a su manera. Llega armado de una experiencia de pueblo que posee en función de su propia experiencia. De ese pequeño salió el orador excepcional que era".

Esta edición de la Editorial José Martí particularmente cuidada, recoge fotografías inéditas y contiene a diferencia de las anteriores un mapa para que quienes no conocen la geografía venezolana sepan donde pasó sus primeros años Hugo Chávez.

Quince capítulos recogidos en tres partes que hablan de los secretos de familia, del niño trabajador, del joven oficial y su campaña victoriosa. Esta primera vida de Chávez que Ramonet recogió en aproximadamente 600 páginas es el resultado de largos viajes y conversaciones entre dos amigos, donde uno contaba su vida y el otro tomaba notas a su lado. Encuentros que se repetían dos o tres veces al año, lo cual le permitía al autor "releer, poner las cosas en orden y saber qué pregunta debía hacer" para completar su obra.

Diálogos que fueron grabados en un 90 % y recogidos en las páginas de un libro intimista, que antes de ser editado fue leído solo por Fidel, a quien Chávez se lo entregó. Para este último, "había dos países en particular para los que él hubiese querido que saliera publicado: Venezuela y Cuba. Era su deseo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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