Literatura

Nota para palabras grávidas de Marta Valdés

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

Con la ventaja de conocer desde hace muchos años que el talento creador de Marta Valdés no se limita a sus espléndidas composiciones musicales ni a su cristalina manera de entonar melodías, me dispongo a comentar su más reciente libro, llamado, como una de las mejores canciones surgidas en Cuba, y, como otras muchas de su autoría, Palabras. En el año 2005 comencé una discreta pero interesante correspondencia con esta mujer, a raíz de una selección de Estampas de Eladio Secades que a ella le complació, y pude comprobar lo que ya me había dicho un antiguo profesor suyo: Marta es una persona excepcionalmente dotada para el arte. Aunque sus canciones son más que suficientes para consagrarla como una de nuestras más creativas, originales y fructíferas artistas, ahora será del dominio público su increíble garra de escritora, la amenidad con la cual describe eventos del pasado y el presente, y la gracia criolla que caracterizan sus textos narrativos. No es este el primer libro que regala Marta Valdés (sin duda, se trata de obsequios para el alma, para la memoria, para el conocimiento), pero sí el que encabeza una especie de antología de la columna que mantiene en Cubadebate desde hace un lustro, y que, con suerte para todos, mantendrá hasta que la vida la acompañe. Con prólogo de su editora, la conocida periodista Rosa Miriam Elizalde, Palabras permite viajar por lo mejor de la música cubana incluyendo el sol de hoy.

Imagen: La Jiribilla

Marta no se limita a contarnos los deliciosos recuerdos que atesora sobre grandísimas figuras de la historia musical cubana, para nosotros más que mitos, leyendas como Sindo Garay, Freddy, Piloto y Vera, su querida Elena, Enriqueta Almanza, Vicentico Valdés, Bola de Nieve, Bebo Valdés y muchos y muchas más; sino que deposita su empeño de ofrecernos su particular visión, también, de artistas contemporáneos muy queridos, a quienes no hemos tenido (no tuvimos, y ya no tendremos, en algunos casos) el gusto de conocer en persona: Omara Portuondo, Teresita Fernández, Silvio Rodríguez, Miriam Ramos, Sara González, Emiliano Salvador, Noel Nicola: nombres que más de una vez aparecen poblando este libro, colmado de frases que llevan en sí el peso de “la frondosa historia de la música cubana”, para emplear términos de la propia Marta.

En su afán por alumbrarnos con todo aquello que su prodigiosa memoria le permite, y, además, reconocer los nuevos talentos que ella va descubriendo (y estimularnos a disfrutarlos), la autora de estas Palabras establece un hilo de continuidad que perpetúa la más fuerte y tradicional expresión cultural de Cuba, desde siempre. Elogiar las hornadas de músicos que considera de mayor valía actualmente, es una muestra de generosidad de su parte, una lección de humildad que esta imprescindible artista cubana imparte con la misma sencillez con la cual compone sus inigualables canciones. Parecería que el lema que se infiere de la capacidad creativa de Marta Valdés es “si no bastara”: si no fuera suficiente su legado musical, que ya está inscrito en la historia, rememora pasajes previos a su irrupción en el panorama cultural. Si no bastara con este añadido, sugiere nuevos nombres que, según su entusiasta criterio, pronto “veremos arder”. Y, por último, si no bastara todo este derroche de gentilezas, sube el listón aún más cuando se dedica a comentar textos ajenos, cuyo tema es, por supuesto, la música y sus creadores. Así, en el libro (inclasificable, porque tiene de todo: testimonio, reseña, memoria, artículo, narración pura), encontramos sus notas a los libros Sindo Garay, Memorias de un trovador, de Carmela de León; a La biografía de María Teresa Vera, de Jorge Calderón; y a Móviles y otras músicas, de Leonardo Acosta.

Sin asomo de vanidad por mostrarse superdotada (como obviamente es), Marta se abre el pecho al confesarnos su método escritural:”Revuelvo mis entendederas, descompleto mis álbumes de fotos […], respiro profundo y pienso que todo el mundo va a quedar contento”. [1]  

¿Contentos solamente?, cabría preguntarle a la autora de este libro excepcional. Es muy escaso ese vocablo, querida amiga, es casi insignificante. Tú, que sabes bien cómo cargar palabras, ponerlas a brillar, a danzar y a cantar hasta que de ellas nacen otras, y otras, y algunas más, por favor, ayúdanos a no decirte simplemente: Gracias por el fuego. 

 

Notas
[1] Valdés, Marta. Palabras. Ediciones Unión, La Habana, 2014, p.p. 177

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