Cantores...

Primer Encuentro de la Canción Protesta:
peleando aprendió a cantar

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

La copla no tiene dueño,
patrones no más mandar;
la guitarra americana
peleando aprendió a cantar.

Exactamente por estos días ―entre el 27 de julio y el 8 de agosto― pero de 1967, la canción comprometida con las luchas de los pueblos tuvo su primera gran erupción; Casa de las Américas reunía a cantores de todos los rincones del mundo en el Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta.

Haydée Santamaría, en su afán martiano de integrar las voces de la cultura discriminada, la de los pobres de la tierra, había convocado a cantores que en los más apartados parajes de la tierra decían poéticamente sus verdades, la de su gente, sin importar riesgos que los exponían a la encarcelación, la tortura o hasta la muerte. Eran cantores que levantaban su voz contra el imperialismo, contra la injusticia social y estaban dispersos; de manera que los grandes medios masivos los ignoraban o los censuraban, no tenían conciencia de movimiento, cada cual combatía desde su guitarra y su voz, sin saber que muchos otros andaban por caminos similares.

Porque los pobres no tienen
adonde volver la voz,
la vuelven hacia los cielos
buscando una confesión,
ya que su hermano no escucha
la voz de su corazón.

Por primera vez confluían y qué mejor rincón que la Casa de las Américas, en el corazón de la América Nueva, la Revolución Cubana. Resonaron en aquellos días de julio y agosto del 67 en La Habana, los versos de Violeta Parra, en las voces de sus hijos Isabel y Ángel; días especialmente duros para ellos, pues hacía solo unos meses (5 de febrero 1967) se había quitado la vida Violeta de un disparo. Supongo el estremecimiento de los cantores que acudieron al encuentro en Cuba y conocían en alguna medida las dimensiones de la obra de esta gran cantora nuestroamericana.

Porque los pobres no tienen
en este mundo esperanza,
se amparan en la otra vida
como a una justa balanza.
Por eso las procesiones,
las velas y las alabanzas.

Los tiempos pedían su canto, la América de la naciente revolución cubana despertaba; por todos sus rincones surgían movimientos de liberación. África enfrentaba el apartheid y la colonización, en los EE.UU. nombres como Malcom X y Martin Luther King se convertían en líderes de las luchas contra el racismo, la injusticia social, y al igual que el movimiento hippie, proclamaban la paz y el amor, y se oponían a la guerra yanqui en Vietnam. La Guerra Fría, tras los días de la Crisis de Octubre (o de los misiles) de 1962, llegaba a niveles que no permitían la indiferencia; las luchas sociales, huelgas, manifestaciones, caldeaban las calles y campos, la conciencia social crecía y con ella los cantores se sentían más y más comprometidos.

El pobre, con su guitarra,
va cantando sus miserias.
No hay en su canto alegría
porque el hambre es cosa seria.

Más de 50 cantores de todos los continentes, se reconocieron en aquellos días, voces de Uruguay, Chile, Vietnam, Italia, España, Haití, EE.UU., México, entonaban sus cantos en idiomas diversos, con un espíritu común, el antimperialismo. Muchos de los participantes irían creciendo como destacados cantores: Ángel Parra, Daniel Viglietti, Peggy Seeger, Óscar Chávez, Martha Jean Claude, Barbara Dane, Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa, Raimon, Óscar Matus, Armando Tejada Gómez y Giovanna Marini, Ivan Della Mea, y Elena Morandi, que hicieron popular una pieza que con variaciones de su texto fue muy popular en Cuba, “Bella ciao”.

Stamattina mi sono alzato
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Stamattina mi sono alzato
e ho trovato l'invasor.

O partigiano, portami via,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
O partigiano, portami via,
ché mi sento di morir.

Este canto fue un himno de lucha de los movimientos antifacistas en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, aquellos combatientes se jugaban la vida contra los nazis entonando sus versos. Alcanzó luego una gran difusión en los 60, pues era entonada en las manifestaciones obreras y estudiantiles de 1968; en 1969, el cantautor español Adolfo Celdrán la versiona en castellano incluyéndola en su primer sencillo, que fue marcado como "no radiable" por la censura. Y un par de años antes, en el encuentro de 1967 en La Habana comienza a popularizarse; la cantaron mucho los milicianos, los movilizados ante amenazas de los gobiernos norteamericanos; recuerdo de niño haberla escuchado en algún acto patriótico en la escuela con versos que decían más o menos:

Una mañana de sol radiante,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Una mañana de sol radiante
salí a buscar al invasor…

Soy guerrillero toda la vida,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Soy guerrillero toda la vida
y guerrillero he de morir.

Fuertes lazos culturales y humanos quedaron tejidos desde aquel encuentro en La Habana, entre aquellos cantores y la Isla. La haitiana Martha Jean Claude, se quedó viviendo y trabajando en Cuba, convirtiéndose en una cantora reconocida por nuestro pueblo, creando una familia cubana. La gran folclorista norteamericana Barbara Dane, dejó en Cuba a su hijo que luego integraría el grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Paul (Pablo) Menéndez, quien se quedaría estudiando y viviendo con nosotros como destacado músico que luego formó el grupo Mezcla, formó familia, como un cubano, que ya es. Isabel y Ángel Parra, tras el golpe militar fascista de Augusto Pinochet que derribó el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, estuvieron largas temporadas refugiados también en la Isla.

Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral

Mi onda es la de David
la de David es mi onda.
Mi onda es la de David
la de David es mi onda.

El mexicano Oscar Chávez, trajo los versos de José Martí, a aquel encuentro fundacional, que dejó acuñado el rótulo de “Canción Protesta” al movimiento que cuajaba en esos días. Luego muchos cantores expresaron su inconformidad con ser definidos como cantores de “protesta” pues restringía los disímiles campos de su arte; el evento sí los reunió como un acto de protesta contra el imperialismo, pero ellos eran cantores populares, que abordaban desde su visión la realidad, los sueños, los amores de sus pueblos. Aunque se les podría ver en las manifestaciones, en las barricadas, no solo protestaban con su canto, de ahí que fue derivando el término hacia el de Nueva Canción Latinoamericana, que se ajustaba más a ese canto poético heredero del folclore de los pueblos, pero que traía nuevos aires, fusionando diversas sonoridades y asumiendo una actitud más comprometida con las causas sociales de sus pueblos, el del terruño más cercano y el humano en general.

Dale tu mano al indio
dale que te hará bien.
Y encontrarás el camino
como ayer yo lo encontré

Dale tu mano al indio
dale que te hará bien
te mojara el sudor santo
de la lucha y el deber

“Canción para mi América” daba a conocer entre nosotros al uruguayo Daniel Viglietti, canción que se haría popular en nuestro país, así como otras que formaron parte de aquel encuentro y que quedaron registradas en un álbum doble que grabó Casa de las Américas; el cual tuvo como carátula el cartel que identificaba al evento y que se ha convertido en un clásico del cartel internacional: “La rosa y la espina” de Alfredo Rostgaard y que dejó en la memoria de varias generaciones el término Canción Protesta.

Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara
la entrañable transparencia
de tu querida presencia
comandante Che Guevara.

La voz más destacada por Cuba en este Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta fue Carlos Puebla. Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Noel Nicola…, aquella generación de la Nueva Trova aún estaba por ser descubierta. En aquel verano del 67 eran unos muchachitos haciendo sus primeras canciones y no es hasta el año siguiente, más bien unos meses después, el 18 de febrero de 1968 que hacen su primer concierto, precisamente en homenaje a aquel encuentro de la Canción Protesta y convocados igualmente por Haydée Santamaría en la Casa de las Américas. De ahí que luego fuera asociado el cartel de Rostgaard “La rosa y la espina” con la Nueva Trova, y que se les acuñara como cantores de protesta a los trovadores que emergían; cosa con la que tampoco estaban complacidos nuestros trovadores. Sobre el tema dijo Silvio en una entrevista:

“Es obvio que se nos etiquetó como «protesteros» por aparecer convocados por el Centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas —conste que gracias a Haydée Santamaría—. En verdad, en ese momento nuestras canciones consideradas de «protesta» se movían más o menos en las temáticas reconocidas: la guerra contra Vietnam, la discriminación racial y el antimperialismo. Pero a nosotros nunca nos gustó el término de cantores de protesta porque era muy estrecho, porque no reflejaba, en un amplio y más profundo sentido, lo que queríamos, lo que intentábamos y, por supuesto, lo que creíamos hacer. Y esto no era otra cosa que seguir la tradición trovadoresca cubana en su diversidad de formas y contenidos. El término cantores de protesta nos parecía chato, incluso hasta burdo, porque nosotros sentíamos, además, un fuerte compromiso con toda la trova, con la libertad de la poesía y la belleza, y nos parecía que esa aspiración no se podía encasillar, que no tenía límites, que estaba mucho más allá de un eslogan circunstancial.

Por otra parte, la Casa de las Américas, durante un tiempo, fue casi el único lugar donde podíamos exponer los fuegos iniciales. Allí tuvimos lo que necesita un joven: comprensión y respeto, sentirse atendido y apoyado. Pero nosotros jamás usamos el término de cantores de protesta para autodefinirnos. Siempre hemos dicho que somos, sencillamente, trovadores. O sea que fueron otros los que nos llamaron cantantes de protesta y también fueron otros los que así nos dejaron de llamar”.

Ando cantándole al viento
y no solo por cantar
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.

Yo soy sangre en movimiento
y él es paisaje que va, va, va.

“Coplera del viento” de Armando Tejada Gómez y Óscar Matus fue de aquellas canciones que traían los aires de la vanguardia musical argentina, que ya se definía como movimiento. Precisamente Tejada y Matus, junto a su novia (una india delgadita llamada Mercedes Sosa), con otros cantores, habían lanzado tres años antes el primer manifiesto del nuevo cancionero, al que podemos tomar como el inicio de la llamada Nueva Canción Latinoamericana.

Que no le escamoteen ni al artista ni a su pueblo, esta toma de conciencia, es lo que se propone el Nuevo Cancionero”.

Imagen: La Jiribilla

Herederos de una tradición poética en la canción que tenía su paradigma mayor en Atahualpa Yupanqui, estos cantores que vienen desde finales de los 50 en Argentina, traen una conciencia de ser parte del pueblo, voz de él, traen un proyecto emancipador no solo para su país, sino para la América Latina, en consonancia con los sueños bolivarianos y martianos, ya no son solo folcloristas amantes naturales de su tierra, comienzan a ser luchadores por un mundo distinto, que va desde enfrentar la música comercial, o rescatar su folclore, hasta interactuar con la cultura de otros pueblos, y sobre todo ese sentir que el cantor es la voz de su gente y parte de sus luchas. En su manifiesto expresan:

¿Qué es el Nuevo Cancionero?

El Nuevo Cancionero es un movimiento literario-musical, dentro del ámbito de la música popular argentina. No nace por o como oposición a ninguna manifestación artística popular, sino como consecuencia del desarrollo estético y cultural del pueblo y es su intención defender y profundizar ese desarrollo. Intentará asimilar todas las formas modernas de expresión que ponderen y amplíen la música popular y es su propósito defender la plena libertad de expresión y de creación de los artistas argentinos. Aspira a renovar, en forma y contenido, nuestra música, para adecuarla al ser y el sentir del país de hoy. El Nuevo Cancionero no desdeña las expresiones tradicionales o de fuente folclórica de la música popular nativa, por el contrario, se inspira en ellas y crea a partir de su contenido, pero no para hurtar del tesoro del pueblo, sino para devolver a ese patrimonio, el tributo creador de las nuevas generaciones.

¿Qué se propone el Nuevo Cancionero?

Quiere aplicar la conciencia nacional del pueblo, mediante nuevas y mejores obras que lo expresen. Busca y promueve la participación de la música típica popular y popular nativa en las demás artes populares: el cine, la danza, el teatro, etc., en una misma inquietud creadora que contenga el pueblo, su circunstancia histórica y su paisaje. En este sentido, adhiere a la inquietud del Nuevo Cine, como también a todo intento de renovación que intente testimoniar y expresar por el arte nuestra apasionante realidad sin concesiones ni deformaciones.

Rechaza a todo regionalismo cerrado y busca expresar al país todo en la amplia gama de sus formas musicales. Se propone depurar de convencionalismos y tabúes tradicionalistas a ultranza, el patrimonio musical tanto de origen folclórico como típico popular.

Alentará la necesidad de crear permanentemente formas y procedimientos interpretativos, así como obras de genuina identidad con el país de hoy, que enriquezcan la sensibilidad y la cultura de nuestro pueblo.

Desechará, rechazará y denunciará al público, mediante el análisis esclarecido en cada caso, toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo.

El Nuevo Cancionero acoge en sus principios a todos los artistas identificados con sus anhelos de valorar, profundizar, crear y desarrollar el arte popular y en ese sentido buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América.

Apoyará y estimulará el espíritu crítico en peñas y organizaciones culturales dedicadas a la difusión de nuestro acervo, para que el culto por lo nuestro deje de ser una mera distracción y se canalice en una comprensión seria y respetuosa de nuestro pasado y nuestro presente, mediante el estudio y el diálogo formativo de nuestras juventudes.

El Nuevo Cancionero luchará por convertir la presente adhesión del pueblo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable.

Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.

Hermoso y profundo este manifiesto que, en 1963, sentaba pautas que no han perdido un ápice de vigencia; es como para relanzarlo y firmarlo ahora los cantores de toda la América Nuestra. De ahí que cuando algunos de estos cantores argentinos, se encuentran en La Habana, cuatro años después, ya traen mentalidad de gremio, de aunar voluntades bajo principios culturales de gran espesura conceptual, teniendo bien identificados sus principios como cantores populares, que asumen sin prejuicios las influencias de otras culturas y a la vez se oponen a la frivolidad de la música comercial.

Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos,
y con Fidel, te decimos:
hasta siempre, Comandante.

Sin duda, “Hasta siempre” que compusiera Carlos Puebla al escuchar a Fidel leyendo la carta de despedida del Che, es la canción que más ha trascendido de aquel Primer Encuentro de la Canción Protesta, grabada en el disco aquel que quedó como testimonio del evento. En aquel momento el Che estaba vivo; incluso, de no ser por las circunstancias pudo haberla escuchado pues estuvo un tiempo después en tierra cubana, oculto, entrenándose, tras su regreso de África, para salir hacia Bolivia. Luego cae el Che y su guerrilla en Bolivia y cobra la canción nuevas dimensiones.

Aquí se queda la clara
la entrañable transparencia
de tu querida presencia
comandante Che Guevara.

Aquel Primer Encuentro de la Canción Protesta fue sin dudas el punto de maduración de un proceso que venía desarrollándose en buena parte del mundo, en el que el cantor es parte de la historia y las luchas de sus pueblos. A partir de ese momento la conciencia de unión e interacción del movimiento fue desatando y fortaleciendo movimientos como el de la nueva canción en España, en Brasil, en Chile, en Argentina y la llamada Nueva Trova Cubana.

En un artículo de la investigadora Clara Díaz sobre aquel momento histórico se exponen fragmentos de la Resolución Final de este evento, que no solo fue cantar, fue también el debate, el análisis de los procesos culturales, políticos, históricos que los habían llevado allí. En aquel documento resumen, declaran:

“La canción es un arma al servicio del pueblo, no un producto de consumo utilizado por el capitalismo para enajenarlo. La tarea de los trabajadores de la Canción Protesta debe desarrollarse a partir de una toma de posición definida junto a su pueblo, frente a los problemas de la sociedad en que se vive.”

De este histórico Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta, realizado en Cuba a fines de julio y principios de agosto de 1967 quedó un álbum doble, un LP que en su contraportada dice:

“Venidos de todos los continentes, cantando en muchos idiomas, medio centenar de artistas llevaron a la Isla del Caribe sus voces de protesta y de esperanza, manifestaron su solidaridad con los humildes y los héroes de la tierra, e hicieron ver una vez más, que es no solo posible sino deseable, y aún necesario, el acercamiento entre el arte y las urgentes necesidades del hombre. La diversidad de instrumentos y de modos no fue a la zaga de la diversidad de idiomas: tradición y contemporaneidad, sencillez y búsqueda, fidelidad y aventura, entrechocaban en cada concierto. Y esa variedad era el mejor testimonio de que una comunidad de fines no supone monotonía ni uniformidad: variados como los paisajes del mundo eran estos cantos en que se dieron cita, en la ardiente Cuba de hoy, la rebeldía y la música de los pueblos de hoy”.

Lista de temas:
01. Me gustan los estudiantes [Ángel Parra] (2:42)
02. A time to be singing [Jean Lewis] (2:46)
03. Canción para mi América [Daniel Viglietti] (2:04)
04. Certainly lord [Julius Lester] (3:13)
05. Mia cara moglie [Ivan Della Mea] (4:04)
06. Hasta Siempre [Carlos Puebla] (4:05)
07. The ballad of Ho Chi Minh [Ewan Mccoll] (3:43)
08. Porque los pobres no tienen [Isabel Parra] (2:41)
09. Epigrama [Luis Cilia] (3:09)
10. The cutty wren [John Faulkner, Sandra Kerr, Terry Yarnell] (2:21)
11. Mi onda es la de David [Óscar Chávez] (2:44)
12. Vous [Martha Jean Claude] (2:39)
13. Bella Ciao [Giovanna Marini, Elena Morandi, Ivan Della Mea] (1:39)
14. El pobre y el rico [Los Olimareños] (2:07)
15. Lettera del condennatto A Morte [Elena Morandi] (2:51)
16. Juventud [Carlos Molina] (2:48)
17. Le coq chant [Onema Djamba Pascal] (3:30)
18. Lullaby for the times [Sandra Kerr] (1:58)
19. El mensú [Ramón Ayala] (2:45)
20. San Sang Ban [Tran Drung, Pham Duong] (1:57)
21. Der hammer [Gerry Wolf] (3:45)
22. Coplas al compadre Juan Miguel [Alfredo Zitarrosa] (3:16)
23. Diguem no [Raimon] (2:23)
24. Coplera del viento [Óscar Matus Y Armando Tejada Gómez] (2:26)
25. Hitler ain’t dead [Peggy Seeger] (2:14)
26. Coplas del pajarito [Rolando Alarcón] (2:57)
27. Hell no [Barbara Dane] (2:24)

Del disco, he seleccionado el texto de “Coplera del viento” de Armando Tejada Gómez y Óscar Matus, quienes junto a Mercedes Sosa encabezaron el movimiento de la Nueva Canción Argentina desde inicios de los años 60.

Coplera del viento

Autores: Armando Tejada Gómez y Óscar Matus

Ando cantándole al viento
y no solo por cantar
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.

Yo soy sangre en movimiento
y él es paisaje que va, va, va.

Me gusta andar en el viento
y es porque me gusta andar,
empujado por los vientos
y empujando a los demás.

Tuve un amigo aquí cerca,
corazón de palomar
le vieron viento en los ojos
no lo dejaron pasar.

Ellos no saben que al viento
nadie lo puede atajar, va, va.

Si la piedra es viento quieto
que ha olvidado en la arena
los muros son solo viento
que el viento se llevará.

Ando cantándole al viento
y no solo por cantar,
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.

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