Los viajes al revés de Teatro de Las Estaciones

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba
Imagen: La Jiribilla
Ensayando con William Vivanco, 2014

Viajar al revés, es ir en contra de la dirección de traslado a que acostumbran todos, lo cual no quiere decir necesariamente andar mal o marchar bien. Cuando me gradué en 1987 del Instituto Superior de Arte de La Habana, con título de oro, en contra de lo que todos pensaban y muchos de mis compañeros de clase sí hicieron, no me quedé en la capital, sino que viajé al revés, me fui a cumplir mi servicio social a Matanzas. De alguna manera esa decisión personal marcó mi vida posterior y se coló en el espíritu de trabajo de los primeros 20 años del Teatro de Las Estaciones.

En el año 2003, tras el estreno del espectáculo La caja de los juguetes, en la habanera Sala Hubert de Blanck, se me acercó la maravillosa y atractiva soprano lírica Bárbara Llanes, para ofrecerme su colaboración en cualquier nuevo proyecto que necesitase una intérprete de su estilo. Por aquello que siempre se dice de que nadie viaja al revés, no tomé en serio sus palabras, error que un poco más tarde pude resarcir.

En 2004, tras la presentación de La caja…, que hicimos en el Teatro Principal de Camagüey, un inquieto jovencito, estudiante de la Escuela Nacional de Arte, llamado Yerandy Basart, me comentó su intención de venirse a Matanzas para formar parte de Las Estaciones. Le pregunté que de dónde era. Al responderme que era nacido en la capital de todos los cubanos, le dije tozudamente que nadie viaja al revés, que era un capricho suyo y se le quitaría con el tiempo. Un año después se apareció en mi local de ensayos para confirmarme que pondría nuestro grupo como opción de servicio social en su boleta. Así lo hizo, y desarrolló, entre 2005 y 2008, una excelente carrera como actor titiritero, con premios por su labor en diversos festivales y concursos nacionales, así como un valedero reconocimiento internacional en eventos desarrollados en Francia y Venezuela.

Imagen: La Jiribilla
Canción para estar contigo, 2011

Los años 2007 y 2009, recibieron en Matanzas a Bárbara Llanes. Ella viajó desde la ciudad metropolitana más populosa de nuestro territorio, para intervenir con su especial talento en los montajes de Los zapaticos de rosa, donde le puso voz a la madre pobre, y luego Federico de noche, para  cantar dos hermosas nanas, cuyas letras escribió el poeta, crítico y dramaturgo Norge Espinosa, con música de la pianista y compositora matancera Elvira Santiago. El viaje al revés de la reconocida soprano, musa de maestros como Roberto Valera, Frank Fernández, José María Vitier y Ulises Hernández, entre otros, se hizo más frecuente en 2010, al convertirse en la protagonista y compositora del musical para voz, imágenes y figuras Canción para estar contigo, estrenado en el año 2011, y aplaudido en casi todas las provincias del país.

Pero aún tendría nuevas sorpresas con estos viajes realizados a la inversa de como todos piensan. En los comienzos del propio 2011, recibí al dramaturgo pinareño Luis Enrique Valdés Duarte, afincado en La Habana como profesor de la Universidad de las Artes y especialista de la galería Raúl Oliva. Vino acompañado de la actriz Sarita Miyares, matancera que se trasladó del terruño a la gran urbe. Ambos traían la intención de hacer el viaje al revés para que yo dirigiera Burundanga, lío con muñecos y actrices para una reina y una faraona, de Valdés Duarte. A partir de ahí comenzó una nueva experiencia de viajeros en reversa (la actriz Marybel García Garzón y el asistente de dirección Guillermo Pérez Veranes, acompañaron a Sarita en el montaje), que más que puesta en escena se tornó en conciliábulo familiar, fiesta de amigos, experiencia creativa como signo de felicidad infinita, que tuvo su estreno en 2012.

Imagen: La JiribillaYerandy Basart en Historia de burros 2006
 

Justo en el año en que cumplimos dos décadas de afán titiritero, un nuevo propósito marcado por andarines al revés, se produce en el corazón de Teatro de Las Estaciones. El cantautor santiaguero William Vivanco, conocido en Cuba y el mundo por sus composiciones influenciadas por ritmos caribeños, latinoamericanos y africanos, viaja desde su cuartel de mando situado en el municipio capitalino de Plaza, para elucubrar un nuevo estreno: Cuento de amor en un barrio barroco, canto mágico y teatral de amor a su ciudad natal, que es la mía también, mediante una fantástica historia que sucede entre la ciudad y el mar.

Ya lo escribí antes, fui el primero en mi colectivo en hacer ese trayecto contrario que nadie recomienda, pero que al quedar encantado con las producciones teatrales que realizaba el maestro René Fernández en la ciudad de los puentes y los ríos, nadie me pudo impedir. Hace poco recibí un mensaje de Yerandy, integrante en la actualidad de la hermana compañía El público, donde me dice que desea volver por un tiempo a trabajar con nosotros. Tengo planes de creación inconclusos que implican nuevamente a la Llanes. Sarita, Guille y Marybel solo esperan una señal para volver sobre los mismos paradójicos pasos.  Eso también han sido estos 20 años de pasión por los retablos, diversos viajes al revés, que no significan necesariamente andar mal o marchar bien, sino transitar hacia donde dicta nuestro corazón teatral.

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