Tras los pasos de Fidel por los senderos del mundo

Diego M. Vidal • La Habana, Cuba
“El viejo es muy viejo, su barba es azul.
El niño es muy niño, su risa está intacta aún.
Y juegan al mundo, a la historia, a la vida común”

Silvio Rodríguez

 

Las manos cruzadas sobre el pecho, donde se posará un zunzún rubí sanador. El brazo izquierdo que señala el camino al futuro, con la misma templanza del Maceo que plantó punto en Baraguá. Susurros a poetas y el máximo de ellos velándolo como el día en que lo absolvió la Historia. Un pueblo atento a sus palabras, apretado en masa para rendirle homenaje con su solo silencio y presencia. O la estrella fulgente prolongada en la frente verde oliva hasta formar una sola: bandera y símbolo de un libertador de conciencias. Hasta los grados de Comandante, tomados tan cercanos, que parece poder tocarse con los dedos el hombro que sostuvo mil batallas.

Imagen: La Jiribilla

Escribir sobre la obra que encara Roberto Chile, un hombre franco y sencillo, a quien los azares del destino convirtieron en un hermano imprescindible para el que escribe, arroja la objetividad por la proa del profesionalismo. Es que esta obra adquiere una cuota personal y se siente como propia por todo lo que Chile contagia cuando se comparte su amistad. De igual modo transmite esa fuerza y voluntad que lo acompañó en la inmensa tarea histórica de seguir los pasos de Fidel por muchos senderos del mundo. La misma que desde hace un tiempo le ha servido también para empujar el carro de las virtudes artísticas de renombrados creadores cubanos, y más recientemente, para indagar en las raíces y la huella africana, en la vida, las creencias y la cultura cubanas.

Luces capturadas por el ojo oportuno de Chile, quien las imprimió para la posteridad. Estas imágenes y otras más, completando un selecto conjunto del largo recorrido del autor, cámara en ristre, junto a Fidel Castro en casi tres décadas, estarán a la vista de todos un día antes de que el Jefe de la Revolución Cubana cumpla 88 intensos años. El pintor Ernesto Rancaño intervendrá algunas con el colibrí cubano y parte importante de las fotos serán en blanco y negro “en clara evocación a la Épica, aquellos primeros años de la Revolución en que fotógrafos como Korda, Corrales, Ernesto Fernández, Osvaldo y Roberto Salas y Liborio Noval, entre otros, dejaron constancia gráfica de la naciente Revolución”, detalla Chile y agrega: “como para mí y para muchos, las imágenes de la Revolución son en blanco y negro, quise fundir ambos tiempos”.

Imagen: La Jiribilla

La exposición tendrá lugar el 12 de agosto en el Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución de La Habana. Casi al mismo tiempo una muestra similar se presentará en la galería Art Stalker de Berlín.

Será una causa justa asistir a ellas, porque se estará celebrando una comunión ecuménica con uno de los grandes hombres que Latinoamérica supo concebir.

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