En su 70 cumpleaños

Nancy sin edad en nuestro tiempo

Pedro de la Hoz • La Habana, Cuba

Los años no pasan por Nancy Morejón; ella es la que pasa por encima de los años sin edad, a tono con su tiempo, con todos los tiempos vividos, consecuente y triunfal. Los 70, en su caso, no dejan de ser una cábala efímera. Lo más importante es saber a esta extraordinaria poeta cubana, caribeña, universal, en su justo lugar, en su dimensión precisa.

De modo que lo que comenzó el 7 de agosto de 1944 en un humilde barrio habanero está lejos de terminar. Sigue siendo la muchacha que inició su vida poética con Mutismos y amor, ciudad atribuida, en los primeros 60, por los días de andar con los amigos de Ediciones El Puente; la que irrumpió con una voz original en Richard trajo su flauta y otros argumentos (1967) y continuó creciendo en cada nuevas entrega, desde Octubre imprescindible (1982) hasta Carbones silvestres (2006).

Imagen: La Jiribilla

Una Nancy que se fue multiplicando en sus estudios filológicos, especializada en literatura y lengua de expresión francesa, conocedora como pocos en nuestro medio de los entrañables antillanos Aimé Césaire, Edouard Glissant, Maximilien Laroche y Ernest Pépin; pero también autoridad indiscutida en el análisis de la poética de su entorno más cercano, autora del medular ensayo “Nación y mestizaje en Nicolás Guillén” (1982), con quien, por cierto, sostuvo una fecunda amistad.

Una Nancy que es leída, estudiada y admirada en EE.UU., Canadá, el Caribe insular, España, México, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Brasil y Portugal, y que incluso en vitales traducciones ha llegado a los amantes de la poesía en Rusia, Eslovenia y Macedonia.

Nancy Morejón es una de las voces poéticas más originales de la Cuba posterior a 1959. Traducida a varios idiomas y traductora a su vez, su obra poética, junto a su labor crítica y ensayística, la han convertido en una figura insoslayable de la actual literatura cubana (...) Amor y ciudad serán una constante; son sus dos descubrimientos, sus revelaciones. Lectora de siempre y en varias lenguas, absorbe las vibraciones del surrealismo y la capacidad comunicativa de la poesía conversacional, incorporando provocativas exploraciones a su faena decididamente original”, escribió en 1991 el gran uruguayo Mario Benedetti.

Miguel Barnet, en su poema “Madrigal para Nancy Morejón”, define líricamente el perfil humano de la creadora:

Ahora escapa por esa puerta
Apenas se deja ver
Iluminada como va de topacio
No habla casi
Pero de su carne lisa, nocturna,
emerge una canción
con cientos de miles de años

Madre de agua la conduce
en su barco de espumas
a un hueco invisible del mar
Inusitada, fija,
ella regresa siempre
como una jabalina

Alguien la comparó alguna vez con una gacela. Si la metáfora cabe, dejémosla entonces por la pradera de nuestros sueños, pues ella siempre nos dará alcance.

Comentarios

Que bueno, que el tiempo siga a sus pies

Grande, entre las grandes, felicidades...

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