Música

Hay un alma sensible en cada cosa

Fernando León Jacomino • La Habana, Cuba

Tuve la suerte de participar, hasta muy pocos días, en la Jornada de la Canción Política, evento nacional de la Asociación Hermanos Saíz con sede en Guantánamo que este año arribó a su edición 38. Visto desde fuera, este podría considerarse un encuentro más entre trovadores de todo el país, con espacio sobre todo para aquellos que pugnan por dar a conocer sus primeras creaciones y que aún no gozan del pleno amparo institucional; pero una vez que se participa y profundiza un poco en su historia y sus intenciones, se percibe claramente la seriedad y el prestigio alcanzado por la cita guantanamera.

Imagen: La Jiribilla

Fundado hace más de 30 años por un equipo de jóvenes como el que nos recibió este año, la contagiosa alegría del retorno acompaña aún a cada cita y moviliza el respaldo y la colaboración de numerosas instituciones locales y nacionales, lo cual nos da una medida de la capacidad de rejuvenecimiento que ha demostrado el cónclave. Eso explica también su creciente demanda y su capacidad para movilizar de una vez a más de 50 trovadores, músicos, poetas, artistas escénicos y de la plástica; casi todos por amor al arte y todos dispuestos a mostrar su obra al mayor número posible de comunidades y personas. Gracias a esto pude conocer Boquerón, un pueblito costero, limítrofe con la ilegal Base Naval Norteamericana y  limpio como ya quisieran muchos otros pueblos y ciudades de Cuba.   

Pero lo que más hicimos fue escuchar a los jóvenes cantautores cubanos, procedentes en este caso de 10 provincias, que cantaron sin parar sobre todo en las interminables descargas de la Casa del Joven Creador. Predominó ampliamente la canción de amor y desamor, con intenciones rítmicas que casi siempre trascendían el limitado alcance de la guitarra. De ahí la importancia que tuvo el poder contar con músicos locales e invitados que hicieron posible un ambiente muy diferente a lo que tradicionalmente se entiende por descarga trovadoresca, pero muy cercano a los intereses de una nueva promoción de autores que pareciera estar más preocupada por la comunicación expedita con el espectador que por los contenidos de la canción misma.  Se nota a veces demasiada prisa por comunicar y se apela para ello a procedimientos manidos y muy similares entre sí, más cercanos a veces a la canción comercial que a lo mejor de nuestra tradición trovadoresca. Pareciera como si las preocupaciones sociales, que caracterizaron y en ocasiones sobresaturaron nuestra canción de autor, no sedujeran ya con la misma fuerza a nuestros más jóvenes cantautores.

Imagen: La Jiribilla

En este sentido me resultó muy reveladora la honesta inquietud de casi todos los participantes sobre la relación, para ellos cuestionable, entre sus creaciones y el rótulo de canción política que allí los reunía.  Al propio tiempo, la mayoría de las conversaciones informales que sostuve con ellos derivaron inevitablemente en aspectos relacionados con la circulación e incluso la eventual comercialización de sus creaciones. Y claro que este me pareció el costado más interesante de la cita guantanamera, ese sentido de lo político que se desplaza de la canción elaborada y problematizadora al reducido espacio que existe hoy para su circulación a mediana y gran escala y, por extensión, al sentido mismo de su existencia. Creo por ello, más que nunca, en la necesidad de encuentros como este donde, además de cantar y compartir, podamos discutir sobre tan acuciantes asuntos y diseñar entre todos alternativas que contribuyan a la circulación y el disfrute de propuestas como las de Audis Vargas, Renier Fernández, Iraida William; nombres que tal vez hoy no nos digan mucho pero que destacan ya, como muchísimos otros, por la peculiaridad y novedad de sus canciones.

Imagen: La Jiribilla

Otra cosa que evidencia un encuentro como este es la carencia de acciones sistemáticas de superación que contribuyan a elevar el nivel técnico-artístico de compositores e intérpretes del género. Siento que a veces no se le concede la debida atención a los procesos de formación autodidacta de estos jóvenes y se les encamina hacia mecanismos de evaluación profesional para los que no están suficientemente preparados, creando así falsas expectativas que enrarecen y dilatan innecesariamente su entrada al sector profesional. Ya sé que la responsabilidad principal debe recaer en la constancia y el rigor de cada uno de ellos, pero igual considero que no sobraría explorar caminos que contribuyan a socializar la experiencia de otros cantautores y a perfeccionar las herramientas básicas del oficio. Podrían, nadie lo duda, organizarse pequeños talleres durante el evento mismo, pero ello no alcanzaría para paliar siquiera la necesidad existente, además de que se reducirían los espacios de intercambio, que constituyen, a mi juicio, la mayor virtud de estos encuentros.  

Imagen: La Jiribilla

Nada de esto ensombrece en lo más mínimo el enorme esfuerzo del Comité Organizador del evento, presidido por el escritor y gestor cultural Eldys Baratute y respaldado por su incansable equipo y por las autoridades locales, por sostener y desarrollar uno de los eventos más auténticos que tiene la trova en Cuba. Ninguna verdad debería pesar más a la hora de garantizar la continuidad de la Jornada de la Canción Política que la pasión con que se le organiza y la enorme demanda que genera entre sus beneficiarios, quienes acuden de manera incondicional y convierten a la renovada ciudad del Guaso en una  verdadera fiesta de la canción.
 



El título de este trabajo es un verso de Regino Eladio Botti, musicalizado por el trovador guantanamero Josué Oliva.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato