Cantores...

Luis Eduardo Aute: Me quemo sin ti

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba

Voy buscando un amor
que quiera comprender
la alegría y el dolor,
la ira y el placer,
un bello amor sin un final
que olvidé para perdonar.

Es más fácil encontrar
rosas en el mar.

Eran los finales de los años 60 y la voz de Massiel estaba de moda con “Rosas en el mar”. En Cuba era muy radiada, especialmente en el programa Nocturno de Radio Progreso ha sido un éxito durante décadas. Por entonces la pieza se colaba entre el pop ingenuo, casi infantil, de la época, pero algo distinto había en su texto que hacía sospechar que no era parte de esa camada.

Voy buscando la razón
de tanta falsedad.
La mentira es obsesión
y falsa la verdad.
Qué ganarán, qué perderán,
si todo esto pasará.

Tras el gran éxito de Massiel estaba uno de los más grandes creadores de nuestra lengua, Luis Eduardo Aute. Se daba a conocer con esta canción que en principio expresa cierto escepticismo de un amante romántico que no encuentra el amor; profundizando encontramos al cantor reclamando otro mundo, desafiando la férrea censura de la dictadura de Franco. 

Imagen: La Jiribilla

Voy pidiendo libertad
y no querían oír.
Es una necesidad
para poder vivir.
La libertad, la libertad,
derecho de la humanidad.

Es más fácil encontrar
rosas en el mar.
Rosas en el mar.

Otra de las canciones de Aute que Massiel grabó por aquellos años fue “Aleluya nº 1” con gran resonancia también. El éxito de “Rosas en el mar”y “Aleluya nº1” trajo versiones en diversos rincones del mundo como Checoslovaquia, Francia, Italia, Brasil, Japón y en buena parte de los países de habla hispana. En Estados Unidos, Ed Ames hace una versión llamada “Who will answer” adaptada por Sheila Davis que llegaría al puesto número siete de la lista Billboard. Años después Aute comentó una curiosa anécdota que había escuchado según la cual Paul McCartney había compuesto ese clásico de los Beatles “Let it be” como una especie de contesta a esa versión en inglés del “Aleluya”.

Gritos mudos que suplican,
una tierra que palpita,
la sonrisa de un recuerdo,
la mentira de un te quiero,
unos cuerpos que se anudan,
una niña que pregunta,
aleluya.

Creador auténtico que lleva el arte como modo de vida, destacado pintor, poeta, cantautor; ser humano especial, profundo, humilde, poético, preocupado por los problemas de la humanidad, su voz siempre atenta para cantar a los necesitados, para pronunciarse contra la guerra, la ambición, la injusticia social:   

Míralos matarse con las armas
más sutiles con el fin de hacerse
con una medalla,

que persistan en su empeño
de pensar que sólo con fortuna y con poder
darán la talla,

que fabriquen aspas de molino
que defiendan al gigante
contra el aire del ensueño,

que produzcan monstruos pertrechados
de razones que jamás admitan
que la vida es sueño.

Imagen: La Jiribilla

Aute,  hijo de padre español y madre filipina, viaja a España por vez primera a los ocho años de edad, ya por entonces siente pasión por la pintura y por el cine, filmando incluso con sus amigos con una cámara de 8 milímetros que le regalan sus padres.  A los quince años Luis Eduardo empieza a tocar la guitarra y a pintar en serio y con pasión.

En 1960 tiene lugar su primera exposición individual de pintura en la Galería Alcón de Madrid. Estando en el preuniversitario integra varios grupos musicales  como Los Sonor, del que surgen luego Los Bravos y en el que toca la guitarra acústica; Los Tigres, en el que canta en inglés canciones de Elvis Presley, así mismo con José Ramón Pardo, quien alcanzaría luego popularidad en el pop, canta en el grupo Los Pekenikes.

Quien mira no ve ni una mitad,
es evidente
que es diferente.
Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.

Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...

La locura de la libertad, del espíritu que hurga constantemente en su tiempo para serle útil mediante sus maneras diversas de expresar lo que siente y sueña, ya sea un cuadro, un verso, una película, una canción; esencia poética de Luis Eduardo Aute.

Comienza la década del 60 y se adentra en el mundo del cine. En 1961 hace su primer guion y realiza cortometrajes; luego tendría diversas participaciones relacionadas con películas, en las que hace traducciones, de ayudante de dirección en cintas como Cleopatra, de Joseph L. Mankiewicz; La vida es magnífica, de Maurice Ronet, y Chaud, chaud, les visons, de Marcel Ophüls. Otro cortometraje suyo, Senses, fue censurado por inmoral. En 1969 co-escribe, bajo el seudónimo de Luis Junquera, el guion de Cibeles, que dirigirá José Sámano y será premio al mejor corto experimental en el Festival de Cine de San Sebastián.

Escribe también una especie de libro con textos, poemas y guiones al que tituló Los últimos estertores. En 1962 realiza su segunda exposición individual de pintura, en la galería Quixote, y conoce a la que sería su novia, una ecuatoriana llamada Maritchu.

Quiero vivir contigo
como vive el planeta en la esfera
y la luna en el mar,
como el destino en el camino
y así siendo distintos en la misma
identidad
seré el deseo tuyo dentro de mi voluntad,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.

Imagen: La Jiribilla

En 1963 comienza a estudiar arquitectura, pero duró apenas un par de semanas en la universidad, el arte lo llamaba y se va a París donde descubre la música de  dos importantes creadores: Jacques Brel y Georges Brassens. Su pintura comienza a venderse en otros países, y su nombre como pintor comienza a ser reconocido. 

En 1965 Luis Eduardo Aute entra al servicio militar, donde continuó su obra como artista plástico. Hizo una exposición en California y al concluir el servicio militar retorna a Madrid. Viaja a São Paulo para participar en la Bienal de pintura con tres cuadros de gran formato. En Brasil descubre la música de Bob Dylan y Joan Báez. En esta época, Aute conocería a Joan Manuel Serrat y poco después a Joaquín Sabina, con quienes su obra guarda estrecha relación.

El alma yo no venderé.
Aunque me vengan a ofrecer
la eternidad y la riqueza,
me quedaré con la pobreza.

El alma yo jamás la venderé.
El alma yo jamás la venderé.

Este  creador de espíritu renacentista transita por artes diversas, siempre con alto vuelo poético y con mirada aguda para ayudarnos a ver el mundo, los seres humanos, el amor, desde un ángulo distinto, o desde una hondura tal que nos revela nuevos misterios. En otro momento volveré sobre su vida y sus canciones, ahora quiero reparar en una pieza muy atípica, y de la cual hay una especial versión a dúo con Silvio Rodríguez en aquella memorable gira de 1993 de la que quedó el disco Mano a Mano, me refiero a “Dentro”.  

Imagen: La Jiribilla

Realmente no conozco otra canción que dedicada plenamente al tema de la masturbación, si bien alguna que otra alude el tema. “Dentro” es como una declaración de amor en la que Aute desborda su pasión en el acto de autocomplacencia; describiéndolo, además, con depurado lirismo. Autor de muchísimas páginas cardinales en la cancionística de habla hispana, como “Al alba”, “Rosas en el mar”, sus “Aleluya”, “La belleza”, “Sin tu latido”, “De alguna manera” y muchas otras, le bastaría esta canción para trascender como uno de los más poéticos cantautores de la música universal.

Dentro

A veces recuerdo tu imagen
desnuda en la noche vacía,
tu cuerpo sin peso se abre
y abrazo mi propia mentira.

Así me reanuda la sangre
tensando la canción dormida,
mis dedos aprietan, amantes,
un hondo compás de caricias.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

Mi mano ahuyentó soledades
tomando tu forma precisa,
la piel que te hice en el aire
recibe un temblor de semilla.

Un quieto cansancio me esparce,
tu imagen se borra enseguida,
me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

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