Llacer, el cacaotero de Poa

Eyder La O Toledano • La Habana, Cuba
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Baracoa es, por su entorno y tradiciones, un sitio singular en el panorama geográfico y social cubano. Quizá, dicho así, no supere el lugar común al que casi siempre remiten sus características. Pero lo cierto es que atesora la esencia más pura de la Isla. Las particularidades suelen ser muchas por sus leyendas, historias, paisajes y creencias populares. Todo eso forma parte de los atractivos indiscutibles de ese municipio, donde se asienta la primera villa fundada por los españoles en Cuba el 15 de agosto de 1511.

Empero, Baracoa huele a chocolate. Entre sus singularidades sociales y económicas está la presencia del cacao como un elemento distintivo como en ningún otro lugar del país. Es identidad y cultura. Los baracoenses han creado alrededor del fruto una filosofía de vida. Familias y comunidades enteras viven  de la siembra y cosecha de ese cultivo.

Imagen: La Jiribilla

De cómo llegó el cacao a esas tierras del oriente cubano, no se sabe con certeza. Pero la sagrada bebida de los dioses aztecas encontró en las exuberantes lomas baracoanas un espacio ideal para su producción. Los verdes campos de ese municipio guantanamero producen hoy más del 85 por ciento del cultivo en el país.

Baracoa dispone actualmente de 4.164 hectáreas para el cultivo del fruto; 3.469 de ellas en producción y 515 en desarrollo. Es el único lugar de la Isla donde se conservan las tradiciones en cuanto a su cultivo y consumo, cuya bebida, los más viejos la denominan chorote, elaborada con poca leche y una mezcla de bananina para que gane en espesor.

Una de las personas que más trabaja por mantener la tradición cacaotera del municipio es Rolando LLacer Suárez, considerado el mejor agricultor de cacao en Cuba tanto por sus rendimientos como por la calidad de sus frutos.

“Del cacao se aprovecha todo. Sirve para desayunar, pero también para hacer medicina, perfumes. Hace 28 años que cultivo cacao, aunque debiera decir de toda una vida, porque nací en Baracoa. Antes de dedicarme  a esto trabajaba el café”, refiere Llacer, con 77 años a cuestas, sentado en un balance en el portal de su casa, ubicada en la comunidad de la Poa, distante  alrededor de ocho kilómetros de la ciudad de Baracoa.

A él no le asusta el apelativo de ser el mejor productor de cacao de Cuba, ganado a fuerza de empeño en su finca La Elsita, de cinco caores de tierra, pero solo dedica uno al cultivo y ese es uno de sus méritos: “Hoy mismo salgo al campo a recoger unos quintales. Aquí no paramos”.

Aunque no tiene un título nobiliario como Urbano Rodríguez, a quien todo el mundo en Baracoa conoce como el rey de los cacaoteros, Llacer también es uno de los hombres más valiosos de ese rublo en el país.

¿Cómo se convierte en el mejor productor de cacao en Cuba?

A través de una política del gobierno me dediqué a sembrar cacao, pero no cumplí las orientaciones técnicas que dicen los ingenieros, lo hice como lo aprendí de la tradición de la zona. Según ellos entre cada mata debe de haber tres metros de distancia, yo las puse a cuatro. Lo otro ha sido el buen tratamiento. Por ejemplo se debe realizar tres limpiezas al año, yo les doy las que necesite, que son entre cuatro y cinco.

Imagen: La Jiribilla

A los cuatro años de haber sembrado mi campo ya comenzaron a dar sus primeros frutos. A los seis obtuve mi primera cosecha grande, entregué entre 18 y 20 quintales, después subí como la espuma. Desde entonces solo tengo cultivada un caró de tierra (1.200 matas), menos de una hectárea. Con esa cantidad de terreno trabajo. Actualmente supera los 150 quintales.

¿Hay algún secreto para  sembrar el cacao?

Cada quien tiene su estilo. Pero yo cojo la semilla y a un centímetro y medio de profundidad siembro el grano. Hay campesinos que lo hacen directo; otros, en cambio, lo hacen en viveros.

El otro secreto es cuidarla, yo no abono la tierra, mi cacao es completamente ecológico, uso materia orgánica nada más. Tampoco atropello las matas, se dice que hay que darle tres deshijes, yo lo hago periódicamente, ese retoño que echan las afectas

Dicen que es un árbol agradecido, que da su fruto todo el año, ¿es cierto?

Todo el año, pero si es la variedad cacao injertado, su producción se divide en dos etapas. Una grande de marzo a junio y una pequeña, de julio a diciembre. El criollo es el típico del país y la primera cosecha es de marzo a julio y la otra de octubre a diciembre, o sea, tiene menos tiempo. Una bellota con más de seis meses está lista para  recoger.

Su familia también mantiene una tradición para elaborar el chocolate, ¿cómo lo hacen?

Mi esposa, que es mi brazo derecho en todo, incluso en el campo, es la que mejor te puede explicar. Pero bueno, se fermenta la semilla seis o siete días de manera amontonada. Cada 24 horas se vira hasta que tenga cada semilla el color del chocolate. Luego se coloca al sol entre cinco y seis días más y el grano  sale seco, todo descascarado.

El resto del proceso tiene varios momentos. Se vierte al caldero y se comienza a tostar para quitarle las cascara. Se muele, sale como una pasta por la cantidad de grasa que posee el cacao, y luego se mezcla con harina de castilla, aunque aquí en la casa preferimos hacerlo con bananina, para lograr hacer el polvo, y ya está listo para hacer la bebida.

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