Melodías vitales de un pueblo profundo

Leandro Maceo • La Habana, Cuba
Miércoles, 27 de Agosto y 2014 (11:26 am)

A la altura de su concierto número 34, el 9 de septiembre de 2012 Silvio Rodríguez cerraba dos años de gira por los barrios más desfavorecidos de La Habana, una iniciativa nacida de su condición de "cubano", de "hombre de su época y de su tiempo" consciente de la "situación delicada" que enfrenta nuestra sociedad.

Una ruta que lo llevaría al encuentro del pueblo profundo, donde la experiencia teje el mapa de una Cuba invisible, cuya complejidad revelará apenas la voz de algunos protagonistas de una gira considerada por el trovador como interminable.

Imagen: La Jiribilla

Alejandro Ramírez (Hombres sobre cubierta, 2008) decidió acompañarlo desde un inicio junto a su equipo de realización e ir a las "causas que generaron el proyecto" y de tal suerte nació Canción de barrio, su más reciente producto audiovisual con un "lenguaje documental" que descansa sobre "una realidad suficientemente fuerte para dejar este registro".

La premier del filme, dispuesta para el jueves 28 de agosto a las 8:00 p.m. en la Sala Charles Chaplin de la Cinemateca de Cuba, supone al decir de su director el encuentro del público con “una realidad que tenemos en frente".

Alejandro aspira a que su obra "sirva para que se tomen nuevas acciones" y no se olviden aquellos que protagonizan la cinta y a quienes Silvio canta sus canciones.

El realizador sostiene que al concebir el documental el equipo que comanda no pensó en un "público específico", pero desde entonces aspiraba a que la gente "se reconozca" en él.

Ramírez dijo que la película es el fruto del trabajo conjunto entre los Estudios Ojalá y Producciones Canek, con 80 minutos de duración resultantes de un arduo ejercicio de edición y selección de más de 200 horas de filmación.

Imagen: La Jiribilla

Por su parte la periodista Mónica Rivero, quien presentara recientemente junto a Ramírez el volumen Por todo espacio, por este tiempo, un testimonio impreso del paso de Silvio por los barrios de La Habana con prólogo del investigador Fernando Martínez Heredia, apuntó que el documental insiste en el “respeto a la dignidad” de estas personas, así como en la necesidad de “verlas en su dimensión”.

No es un acto de caridad sino de crecimiento el que un hombre como Silvio decidiese llevar su música a esa gente que “sobrevive a su suerte”, con un “mundo propio” y “la vida como único extremismo”.

Barrios que se mueven en otra dimensión al compás de su melodía, donde los sentimientos renacen y no es posible dilucidar entre la nostalgia y la alegría que suscita una canción.

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