Vicente Battista:

“La literatura es el principio de todo”

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba

La literatura es el principio de todo. Hacer que una mentira contada sea cierta”, así expresó Vicente Battista en los días que estuvo en La Habana. Para llegar a este convencimiento, el escritor argentino cuenta que cuando el primer hombre prehistórico que no pudo cazar sus animales, comenzó a inventarse lo que cazó y a contarlo al lado del fuego, a la par que los otros miembros de la tribu sabían que era mentira, pero le gustaban las historias, pues en ese preciso momento comenzó la literatura.

Imagen: La Jiribilla

De visita en la Isla donde participó como jurado en la edición XIII del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2014, Battista, quien escribe y analiza sobre el policiaco, me explica que tal vez por esto mismo no sea gran seguidor de Lezama Lima y Carpentier, pero que gracias  a Cortázar los conoció y leyó hasta donde quiso. “Con Lezama Lima me pasó, que cuando Cortázar que era un poco nuestro guía, nuestro faro— si  Cortázar decía esto o aquello, íbamos corriendo, nosotros jovencitos, entonces éramos jóvenes—, y yo me zambullí en Paradiso y creo que en la página 35, no más de eso, le abandoné, le abandoné solo porque no me gustaba—aclara. En ningún momento se me pasó por la cabeza esto es una porquería, esto no es literatura, nunca, porque es todo lo contrario”.

Para el autor del cuento “Un día después”, “todas las cosas que se hagan en la vida tienen que despertar placer, no es que a mí me guste ser un masoquista, yo quiero vivir con placer, todo lo que hago, lo hago porque me causa placer. Pero sin un grande no me causa placer, lo dejo sin cuestionar al autor. Te pongo un ejemplo bastante elocuente: Marcel Proust, yo leí solo el principio de En busca del tiempo perdido, pero no soy un lector de Proust. Y me gusta mucho Faulkner, pero soy un lector más de Hemingway que de Faulkner, pero eso no significa que este último sea menor, de ninguna manera, pero uno va teniendo sus autores”.

Además de los autores, un escritor también va teniendo sus personajes, sus demonios, esos que marcan la obra literaria de cada cual, y para Battista en Cuba, fue fundamentalmente Gutiérrez. En 2005 expresó en una entrevista publicada en la versión impresa de La Jiribilla, que aquel que navegaba por los chats e internet bajos el alias de Conan el Bárbaro, era su Míster Hyde. En esta ocasión, más de diez años después, confiesa: “Creo que va a ser así hasta que me muera.Creo que yo no tengo nada de Gutiérrez, en tanto intento no tener nada, pero seguramente hay muchos Gutiérrez en mí, así que por eso siempre me interesó ese personaje, ese doble personaje de Stevenson. Tal vez en todo caso, ahora yo sería Hyde y Gutiérrez sería Jekyll, pero bueno, contenemos todo eso”.

Para la literatura cubana, Battista tiene elogios y observaciones específicas, todas dadas a partir de su participación como jurado en varios concursos dentro la Isla, así como por el intercambio de libros.

“La de literatura cubana es de gran valor, parecen textos de primera magnitud. Está muy pujante, muy apoyada por el estado, por las editoriales.Lo que noto es que predomina el barroco o el semi barroco, con algunas excepciones. No te digo un barroco así a lo Guillermo Cabrera Infante, no es ese recargado barroco; tampoco el de Lezama Lima, pero sí hay cierto aire que notás que es cubano”.

Para quien ha hecho periodismo por encargo y para sobrevivir, como ha comentado en muchas otras ocasiones, existe un periodismo latinoamericano que tiene mucha fuerza, “existen, por supuesto, como pasa en el mundo entero, periodistas miserables, mediocres, que tienen la característica de autodenominarse independientes. Cuidate cuando te encontrás con un periodista que te dice: ‘yo soy un periodista independiente’. No, yo soy un periodista que dependo de mis ideas, no soy independiente, y si mis ideas son estas y estas otras, las voy a plasmar cuando escribo”.

En contraste, el asiduo articulista del diario Página 12, opina que en las revistas culturales sí existe un periodismo más independiente porque “es una manera de estar hablando el mismo idioma. Los otros medios gráficos le destinan dos, tres cuatro páginas a la cultura; algunos diarios tienen su suplemento cultural, pero la revista cultural es lo que yo entiendo que es el periodismo más independiente, ahí sí vale la expresión, porque no depende del avisador, sale por su propio esfuerzo y por lo que los lectores paguen para tenerla”.

Battista tiene una visión muy particular sobre la corrección, y cuando le pregunto, para finalizar, por las nuevas tecnologías, esta idea asoma en su respuesta. “Cuando apareció la computadora, a mí me cambió la vida, no el modo de escribir, de ninguna manera, pero sí muchísimo el modo de corregir, y corregir es escribir. Me acuerdo que un escritor amigo estaba renuente a empezar escribir con el Word, y yo le decía: mirá, fíjate que para escribir  no hace el ruido que hace la máquina de escribir. Ahora podés pasarte horas corrigiendo, porque no te cansa físicamente. Pues para mí la literatura es corrección, meditación, espera, dejar lo que escribí hoy, y ver mañana como es”.

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