Una visión renovada de Juan Quinquín

Maya Quiroga • La Habana, Cuba

Alexander Rodríguez es casi un veterano en los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica a los cuales ha dedicado 17 años de su vida.

El joven ha resultado laureado en varias ediciones del Festival Internacional del Audiovisual para la Niñez y la Adolescencia y se ha alzado con el Premio Caracol de la UNEAC en cuatro ocasiones.

Sus mejores cartas de presentación han sido sus obras Nené Traviesa (Tercer lugar en el Prixjounesse de Chile, 2004) y Quietud interrumpida (Segundo Coral del 29 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, 2007 en la categoría de animación y Cubanima 2008).

Recientemente tuvo lugar una presentación especial de Las aventuras de Juan Quinquín, cortometraje de animación realizado por Alexander y con el cual el ICAIC le rindió homenaje al escritor cubano Samuel Feijóo en el año de su centenario.

La película aún no está totalmente editada y según declaró su director:

“Aún faltan por incluir dos secuencias que son muy importantes para entender la historia, que ahora puede resultar un tanto ambigua. En una de ellas, el monte se convierte en un tablero de Orula y se reúnen todos los santos para decidir cuál será el destino de Juan Quinquín. Debe estar lista en la segunda quincena de octubre y pretendemos presentarla al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano del 2015”.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo surgió la idea de realizar un dibujo animado sobre el personaje de Juan Quinquín?

La idea empieza en el año 2007 luego de terminar mi película Quietud interrumpida. Desde hace un tiempo quería hacer un tipo de western pero no relacionado con los mambises y entonces me gustó la idea de llevar a la pantalla Juan Quinquín.

Aunque el cuento original de Feijóo se desarrolla en la década de los 50, decidimos trasladar la historia hacia los años 20. Ese traslado me daba más posibilidades de contar la historia con un estilo western porque después de la Guerra de Independencia muchos norteamericanos se quedaron asentados en Cuba, cultivando naranjas.

En las provincias de Cienfuegos y Villa Clara era común ver a las personas con los revólveres alusivos al western americano”.

¿De qué forma recreaste el imaginario de Samuel Feijóo dentro de este dibujo animado?

Mi proyecto original era llevar el libro de Feijóo al cine. Entonces retomo la idea en el año 2012. Ya teníamos el referente de las aventuras para la televisión y la película de Julio García Espinosa. Entonces nos preguntamos: qué pasaría si contamos lo que sucede antes del comienzo del cuento de Feijóo, porque en su libro existen algunos elementos ambiguos, cómo de dónde venía Juan Quinquín, cómo se unió al circo.

Decidimos crear una ficción dentro de otra a partir de una historia, un tanto mística, alrededor del apellido del personaje. También tratamos de vincular el animado con la Guerra de Independencia.

Como los héroes siempre tienen sobre si una carga pesada lo pusimos a custodiar la pistola de su padre para poder vincularlo a las deidades africanas y al imaginario campesino cubano que se están perdiendo, como bien dijo Feijóo en la década de los 70. Los que narraban leyendas sobre güijes y aparecidos eran las personas mayores de 60 años y él predijo que cuando esos campesinos no estuvieran iban a desaparecer todos sus mitos.

Tratamos de rescatar esas tradiciones a través de Juan Quinquín, quien representa la cubanía, porque a pesar de su seriedad es a la vez un personaje picaresco.

¿Qué técnicas de animación empleaste?

En los estudios hace mucho tiempo no realizábamos ninguna  animación tradicional, es decir dibujo en papel. Hoy todo lo que se hace es digital. A mí, personalmente, lo digital no me gusta mucho.

Entré a los estudios cuando existía todavía el acetato, el papel, la cartulina, la cámara Oxberry, la película de 35 mm y como quiera que sea me queda ese rezago artístico. Además uno tiene que saber cuándo un trabajo debe ser hecho en stop motion, en 3D, digital.

Juan Quinquín... lo veía animado completamente en papel. Los especialistas en fondos se encontraban trabajando en el extranjero y llegó al estudio el artista de la plástica Carlos Camero. Realizamos todo el trabajo en cartulina. A mí me gusta tocar la cartulina en la mano y tener los fondos en la mano. Esa sensación es irrepetible.

El color, la fotografía y la composición de las películas fueron totalmente digitales porque sería una utopía hacer algo en 35 mm en estos momentos. En los grandes estudios de animación del mundo casi nada se realiza en 35 mm. Se parte de un proceso artesanal mezclado con técnicas digitales.

Imagen: La Jiribilla

¿Qué características tiene la banda sonora del animado?

La banda sonora corrió a cargo de Félix Medina y de Jorge Guevara que son los sonidistas de la película. La música fue compuesta por Vicente Alejandro Trigo, voz líder y director de la agrupación musical cubana DCoraSon y  me recuerda la obra del  compositor y director de orquesta italiano Ennio Morricone para los western de los 60.

Israel Rojas, el cantante y director de Buena Fe, escribió la canción tema para la película. Siempre pensé en él y no me falló. La canción recrea exactamente lo que yo quería.

¿Cómo realizaste el casting de los actores?

En 2007, tenía pensado trabajar con Luis Silva, porque la voz del cubano tipo es nasal. De las referencias visuales que tengo él era el más indicado para el personaje. Además es muy ocurrente. Como el proyecto se detuvo nunca hablé con él.

Un tiempo después, Lieter Ledesma comienza a conducir el espacio televisivo Como me lo contaron, ahí va. Lo vi y le dije a mi novia: ese es Juan Quinquín porque tiene una voz muy melódica y, a la misma vez, la forma de moverse que yo necesitaba: es muy intranquilo, y eso te ayuda a la hora de realizar una animación.

De igual manera me sucedió también con Luisa María Jiménez y el personaje del la orisha Obba. Su temperamento es volátil y a la vez es una mujer sensual. Por eso fui seleccionando a cada actor de acuerdo con las características de los personajes.

Aramís Delgado, quien siempre interpreta a los malos, tiene una voz bastante dulce, por eso lo seleccioné para el mago que es un tipo muy bueno. De hecho se quedó con deseos de trabajar más en la película.

Los actores me aportaron mucho. Yo nunca me circunscribo al guion, les permito a los actores que improvisen y cambien los diálogos siempre y cuando mantengan el concepto.

¿Qué nuevos proyectos te ocupan la mente?

En fase de proyecto tenemos una versión muy libre de Espejo de paciencia, el primer poema cubano. También estamos preparando un largometraje de Juan Quinquín por si aparece la posibilidad de acometer esa empresa.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato