Becas Timbalaye, por la conservación del patrimonio musical cubano

Lázaro J. González González • La Habana, Cuba
Viernes, 29 de Agosto y 2014 (1:12 pm)

Como parte del VI Encuentro Internacional de Rumba Cubana, se presentaron los ganadores de las Becas de Creación e Investigación por la Rumba “Timbalaye” en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba. Tales ayudas, sostenidas por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Proyecto “Timbalaye”, pretenden propiciar la persistencia de este género entre los artistas más jóvenes.

Durante la premiación de dichos proyectos, que compitieron en las modalidades Interpretación, Investigación y Diálogo con otras artes, también se anunció la convocatoria para la segunda edición de este programa. El anuncio de los resultados será una de las actividades que animarán el VII Encuentro Internacional de Rumba Cubana.

De acuerdo con Yentsy Pérez, especialista en Música de la Dirección de Creación Artística de la AHS, el plazo de admisión cerrará el 15 de junio de 2015. Para entonces también se podrá competir en el apartado de Coreografía. Todos los ganadores deberán presentar sus obras en la edición del Encuentro correspondiente a 2016.

Acerca del criterio de selección en la primera de las categorías, la musicóloga comenta al Portal Arte Joven Cubano que “las agrupaciones aspirantes deben llevar una vida artística activa y estar integradas por jóvenes menores de 35 años; aunque, en ocasiones, existen proyectos con algunos integrantes que superan esa edad y lo que intentamos es que al menos la mayoría cumpla con los requisitos”.

En este caso ganó la agrupación cienfueguera Rumba Lay, conformada por jóvenes instructores de arte que integran la Asociación. Al respecto, la especialista refiere que “participaron, además, otros proyectos habaneros, fundamentalmente de Centro Habana. Sabemos de muchos grupos que practican esta manifestación con asiduidad pero, por motivos desconocidos, no se presentaron”.

Por otra parte, el apoyo destinado a la Investigación recayó en la musicóloga Gretel García Garlobo. Con la apertura de esta modalidad, el certamen intenta analizar los patrones de evolución, el desarrollo de la discografía y la comercialización de productos que comprenden al género musical, entre otras líneas temáticas y conceptuales, explica Pérez.

“La investigación se publica en la revista del evento, o en un libro si el trabajo es muy extenso. Los concursantes no tienen por qué ser musicólogos; en realidad, nos gustaría que algunos concursantes provengan de disciplinas como el periodismo, la filología, la comunicación social, la historia del arte, la sociología u otras ramas de las ciencias sociales”, acota.

En el caso de la categoría “Diálogo con otras artes” —que reúne proyectos de creación audiovisual, teatral o de las artes visuales—, resultó ganador el historiador del arte Samuel Hernández Dominicis, con la curaduría para una exposición de cuadros que revisitan momentos importantes de la cultura cubana y en los cuales está implícita la rumba.

En estas dos últimas modalidades, resalta Pérez, deben presentarse proyectos por escrito; el resto de los concursantes compite en un concierto donde interpretan al menos dos temas. El jurado evalúa la proyección musical, el desenvolvimiento en la escena y la actitud del elenco, entre otros indicadores.

“Lo que sí es común a todas las modalidades es la búsqueda de miradas más abarcadoras, que puedan generar nuevos paradigmas para comercializar, entender y dialogar sobre rumba en la actualidad”, concluye la joven investigadora.

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