El grupo Galería y su revista

Cira Romero • La Habana, Cuba

La decisión de José Antonio Portuondo (1911-1996), efectiva en 1953, de regresar a Santiago de Cuba tras una larga estancia en universidades norteamericanas, fue sin duda importante para el desarrollo del mundo cultural de esa ciudad. Ocupar un cargo en la Universidad de Oriente también tuvo consecuencias positivas, como lo supo vislumbrar, a fines de 1952, José Juan Arrom, quien en una carta dirigida al ya reconocido profesor, le decía:

Tu labor allí puede tener una trascendencia fenomenal. Tú bien sabes cuán atrasados están los estudios literarios en Cuba. Comenzar a elevar ese nivel, a formar discípulos bien preparados, a crear un núcleo que luego vaya influyendo en el resto de la Isla, es tarea que, aunque consumidora, resultará en profunda satisfacción para ti y para tus amigos.

Otro entrañable amigo de Portuondo, Manuel Pedro González, en misiva correspondiente a la Navidad del último año citado, lo “felicita de corazón” por el coraje de dejar un cargo bien remunerado y regresar a la patria. A Clara Porset, artista indiscutible del diseño artístico industrial cubano, le parece “muy bien, pese a las inquietudes económicas que habrá de traerles, al principio al menos”.

Contratado como profesor de Teoría de la Literatura de la Facultad de Filosofía y Educación del alto centro docente, muy pronto comenzó a tomar parte activa en la vida cultural de su ciudad natal: invitó a figuras de la intelectualidad cubana a dictar conferencias, organizó cursos de verano y estrechó lazos con artistas plásticos de la urbe, entre ellos los que decidieron crear el grupo Galería y su revista homónima, a los cuales le brindó su total apoyo.

Sobre la fundación de Galería dejó dicho uno de sus integrantes, el pintor y poeta Miguel Ángel Botalín:

Galería [...] fue inaugurada el 18 de abril de 1953 en la casa de los pintores Félix y José Joaquín Tejada [estaba situada en Heredia no. 304, entre Carnicería y Calvario]. Allí radicó hasta que se necesitó más espacio, y a principios de 1955 se traslada a Santa Lucía 304 entre San Félix y San Pedro, donde hoy funciona el Conservatorio Esteban Salas [...] Presidida por Antonio Ferrer Cabello, quien había tenido la idea de su creación.

Según testimonio de Ferrer Cabello, la sede de Galería fue inaugurada con una exposición titulada La Primera Internacional del Grabado, facilitada por el pintor y grabador Carmelo González.

La Galería, recordaba el pintor ya fallecido, se convirtió en un poderoso centro cultural porque muy pronto nos extendimos más allá de la plástica, a la danza, la música, la literatura, el cine, la edición de una importante revista dirigida por el doctor Jesús Sabourín, el Teatro Arena fundado por el prestigioso director Francisco Morín y muchas otras actividades.

En efecto, en enero de 1957, apareció la revista homónima, con el título de Boletín de la Galería de Artes Plásticas de Santiago de Cuba. Publicación, con una periodicidad variable y dirigida por Sabourín, por entonces profesor del Instituto de Segunda Enseñanza, quien aceptó tal responsabilidad instado por su gran amigo José Antonio Portuondo. Los dos primeros números tuvieron un formato pequeño, pero a partir del número 3 fue mayor, se hizo más lujosa y se tituló, simplemente, Galería. En este mismo número expresaban sus editores —entre ellos René Valdés Cedeño, Olga Maidique y Nora Riquenes— que se proponían ofrecer a nuestra personalidad creadora, tanto consagrada como inédita, la difusión y el estímulo necesarios para mantenerse erguida en un ambiente que estima la seriedad artística como frivolidad de sobremesa.

Y además lograr el desarrollo de un espíritu amplio y solidario que rescate, de manos egoístas, ese afán generoso que le otorga, a todo empeño de cultura, su verdadera trascendencia.

El escritor José M. Fernández Pequeño, en su trabajo “Acción y tiempo propicio de una revista santiaguera”, publicado en Del Caribe, afirmó:

Galería constituye [...] la mejor revista de su tipo en la antigua provincia de Oriente, sino también una de las publicaciones [...] más importantes y de mayor calidad que se hacían en Cuba [...] llegó a publicar [...] once números [...] uno fue extraordinario y seis dobles, aunque estos últimos en realidad responden a un intento por mantener de alguna forma la siempre precaria periodicidad de la revista, que inicialmente fue mensual y a partir del número 8-9 bimensual.

Y continuaba:

Galería fue una revista hecha por artistas para que sirviera de vehículo expresivo a un movimiento de artistas. No es extraño entonces que la obra —fundamentalmente plástica y literaria— de buena cantidad de escritores cubanos y extranjeros fuera difundida a través de sus páginas.

 

El espacio que Galería tuvo para las artes plásticas prestó mayor atención a tales expresiones artísticas surgidas en la propia Santiago de Cuba. Pero, como se expresó antes, también dieron cabida a textos literarios —cuentos, poesías, reseñas de libros, artículos sobre cine música, teatro y danza.

Destacados colaboradores figuraron en sus páginas, como el propio José Antonio Portuondo, y otros escritores como Nicolás Guillén, Mirta Aguirre, Graziella Pogolotti, Guillermo Orozco y Rosario Antuña y el musicólogo y director coral Electo Silva, entre otros. También colaboró en ella el destacado actor, Raúl Pomares, y como ha hecho notar Miguel Ángel Botalín, “José Soler Puig fue otro creador que llegó a Galería de la mano de Portuondo”.

De este momento guardó el siguiente recuerdo el autor de Bertillón 166:

Por esa época comencé a relacionarme con Portuondo [...] Ya en ciertas etapas de mi vida había coincidido con él: estuvimos juntos en el colegio de Dolores, en el grupo Galería.

De esta manera tanto el grupo como la revista Galería —su último número correspondió al semestre enero-junio de 1960— tuvieron una profunda significación en el desenvolvimiento plástico y literario de la segunda ciudad de Cuba y en gran medida contribuyó a sacar a la luz a Soler Puig, que posteriormente se convirtió en una de las voces más importantes de la narrativa cubana nacida a raíz de 1959. Como bien lo supo reconocer públicamente este autor, si él se hizo escritor fue gracias a Portuondo, quien pudo apreciar las potenciales cualidades que poseía, más que como cuentista, como novelista.

En años posteriores otras revistas literarias como Taller Literario (1963-1973), publicada por los estudiantes de la Escuela de Letras, Cultura’64, tabloide redactado por Rebeca Chávez y Raúl Pomares y dirigido por quien entonces fungía como delegado del Consejo Nacional de Cultura en la provincia de Oriente, el antes nombrado Miguel Ángel Botalín, y Estímulo (1965), órgano del Seminario de Poética y Narración, sirvieron también de vías para continuar afincando la vida cultural en la zona oriental. Muchos de los nombres que aparecieron en la revista Galería estuvieron presentes también en las citadas publicaciones, que fueron expresión, en su momento, del estado de efervescencia que se vivía en la provincia de Oriente al calor de la recién triunfada Revolución.

Nota: Algunos de los datos aportados fueron tomados del libro Santiago Literario (2013), de León Estrada.

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