Periodismo y Nación:

Un libro justo

Laidi Fernández de Juan • La Habana, Cuba

El resultado de una exhaustiva investigación que llevaran a cabo Germán Amado-Blanco Fernández (1937-2011) y Yasef Ananda Calderón (1975) se encuentra a disposición del público bajo el título Periodismo y Nación. Premio Justo de Lara (Ed. José Martí, 2013). Aunque el trabajo investigativo centra la atención en la figura del intelectual José de Armas y Cárdenas (1866-1919), quien firmó sus artículos periodísticos con el pseudónimo Justo de Lara, y sobre todo en el origen y desarrollo del Premio que llevara su nombre, el libro abarca mucho más, al ofrecer una amplia panorámica del estado del periodismo cubano, en términos de publicaciones existentes en la época, convocatorias a certámenes competitivos, e ilustraciones gráficas de revistas y periódicos, con sus respectivas cronologías.

Imagen: La Jiribilla

Destacados intelectuales cubanos obtuvieron el Premio Justo de Lara, entre los años 1934 y 1957, el primero de su tipo en Cuba y considerado el más prestigioso de cuantos se entregaban en consideración al mejor artículo periodístico del año. El primer escritor en recibirlo fue Jorge Mañach, con su brillante texto “El estilo de la revolución”, aparecido en Acción, el 21 de octubre de 1934, y el último, en 1957, fue Raúl Roa García, por “¿A dónde va Cuba?”, que se publicó en El Mundo, a escasos ocho días del asalto al Palacio Presidencial protagonizado por el Directorio Estudiantil Revolucionario. Roa fue el único intelectual galardonado dos veces con el Premio Justo de Lara (lo había obtenido tres años antes, en 1955 con su artículo “12 de octubre”)

La vieja (y a nuestro juicio, absurda) polémica sobre si debe considerarse o no el periodismo como un género literario, encuentra respuesta en este libro, ilustrativo de la importancia que otorgara a la crónica y al artículo de ocasión uno de nuestros más grandes escritores de todos los tiempos: Alejo Carpentier, curiosamente el más destacado entre los ausentes de la larga lista que integran los premiados. Como bien cita en el prólogo Germán Amado-Blanco, nuestro novelista mayor expresó que el periodista es un escritor que trabaja en caliente, es el cronista de su tiempo.

La fundamental participación de la tienda El Encanto no solo como entidad convocante al Premio Justo de Lara, sino como importante promocionista de diversas actividades culturales (conferencias literarias, financiamiento de una orquesta sinfónica, conciertos semanales, ventas de libros) es ampliamente investigada por los autores de Periodismo y Nación.

Figuras como Pablo de la Torriente Brau, Francisco Ichaso, Miguel de Marcos, Medardo Vitier, Ramón Vasconcelos, Luis Amado-Blanco, por citar algunos ejemplos, son mostrados con breves fichas biográficas, y con los escritos que merecieron la distinción, de forma que el lector puede acceder a la historia íntegra de cada galardón que fuera entregado durante los 24 años de existencia del Premio Justo de Lara. Aunque es reconocible la presencia femenina en los sucesivos jurados que se conformaban para la toma de decisiones, solo una mujer obtuvo el Premio.

En el año 1945, la crónica “Fritz en el Banquillo”, de Mirta Aguirre, publicada en el periódico Noticias de Hoy, órgano oficial de los comunistas cubanos, fue merecedora del Premio, lo cual motivó que el 20 de febrero de 1946 apareciera en el Diario de la Marina un editorial titulado “El Justo de Lara al servicio del Soviet”, donde se injuriaba al artículo de Aguirre y a los miembros del jurado de ese año. Esto provocó una fuerte polémica, donde se involucraron no solo los periódicos citados sino también otras publicaciones, como Bohemia y Pueblo.

Aunque estemos en presencia de un libro primordial para estudiantes de periodismo y también para experimentados en esas lides, considero que se trata de un valiosísimo y bien documentado recuento de nuestra Historia, que sabrá valorar el público en general. Ya el propio título encierra en sí mismo la connotación de su contenido: Periodismo y Nación. Más que agradecer a los autores y a la editorial que hizo posible la publicación de esta investigación, exhortamos a que se continúe esa línea temática que ahonda en nuestras raíces, y motiva (más bien inquieta) al rescate de algunas de las mejores iniciativas que tuvieron individuos e instituciones de antaño, interesados en promover lo mejor de la cultura cubana.

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