Arte Contemporáneo Cubano

Mercado feat. arte joven

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

Post-it, la expo-venta de arte contemporáneo joven promovida por el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), retoma, luego de una pausa anual, la ruta hacia la exploración de nuevos derroteros económicos y atraer así a talentos que integrarán la lista de futuros catálogos en las galerías nacionales.

En tiempos en los que se ratifica con más vehemencia que nunca en los círculos culturales que el artista es hoy su principal agente, estas acciones se convierten en una plataforma de despegue tanto para ellos como para las instituciones.

Imagen: La Jiribilla
La momia, de la serie La estafa. Irolán Maroselli. 2010
 

La recién estrenada Galería Artis 718 se suma al proyecto impulsado por el Centro Collage Habana, perteneciente al FCBC, no sólo como un sitio expositivo más, sino como una referencia necesaria para conocer alguna de las piezas de artes visuales que hoy día producen los jóvenes en la Isla.

María Milián, miembro del comité organizador de Post-it y directora del Centro Nacional de Artes Plásticas Collage Habana, argumenta que se hallan “enfrascados en proporcionar y mejorar espacios que puedan emplazar el potencial creador con que cuenta hoy el país. Cada vez tenemos más obras y artistas. En la medida que evolucione el proyecto limitamos la calidad de la propuesta”.

De tal manera, Post-it amplía el circuito de exhibición hacia la arteria oeste de la capital, ubicada en la esquina de 7ma y 18, en Miramar, municipio Playa. El pasado año, con motivo de la primera celebración del evento, se reabrieron las galerías Collage Habana y Galiano, las otras dos sedes, en los municipios Plaza de la Revolución y Centro Habana, respectivamente.

Imagen: La Jiribilla
100% poliéster, de la serie Lipstick. Osiris Cisneros. 2013
 

La iniciativa propone alternativas que, dentro de los parámetros institucionales establecidos, sufraga el trabajo artístico de quienes en muchos casos apenas despuntan en sus carreras profesionales.

Al igual que la edición precedente, el evento no se limita a la exhibición y venta de las obras, sino que estas concursan por premios de un máximo de 3000 CUC y de materiales valorados en 1500 CUC para la concepción de las piezas. “El Ministerio de Cultura tiene un esquema cerrado y necesitamos exportar para garantizar la materia prima con la que estos artistas puedan crear”, expuso.

Inicialmente el equipo curatorial realiza una selección previa que luego evaluará el jurado. Este año lo integran los artistas de la plástica Moisés Finalé y Alex Hernández; Niels Reyes, ganador del Gran Premio de Post-it en 2013; María Milián y Gretell Rodríguez, subdirectora comercial de Collage Habana.

Los ganadores además podrán realizar una muestra personal en una de las galerías mencionadas anteriormente, acompañada de su catálogo. El logro es doblemente bienvenido por las escasas posibilidades que tienen los artistas jóvenes, sobre todo de provincia, para visibilizar su trabajo dentro y fuera de Cuba.

Imagen: La Jiribilla
Raciel, de la serie Carisma. Néstor Kim. 2014
 

Si bien la representación del resto del país es mínima, Milián asegura que en esta ocasión la convocatoria ha sido más efectiva, pues ha llegado a más provincias. La promoción se circula mediante las instituciones del MINCULT, las escuelas de arte “y los artistas, que son los mejores voceros”.

De 120 participantes que hubo este año (14 más que en el anterior) se escogieron 48, en contraste con la cantidad de seleccionados la primera vez, quienes sumaban casi 60. Esta diferencia pareciera una señal de que el filtro selectivo se va perfilando, al no existir aún un criterio curatorial sólido para escoger las obras.

En base a la experiencia de los especialistas y mediado por un criterio museográfico, se eligen aquellas piezas que competirán por el visto bueno del jurado para ser premiadas, y por el gusto personal del futuro comprador. A este propósito respondió también que la expo-venta se adelantara para septiembre, y que se incluyera como otra de las propuestas del festival Habanarte.

Prácticamente todas las manifestaciones de las artes visuales están presentes: escultura, fotografía, grabado, video arte, instalación y pintura —estas dos últimas son las más recurrentes—. Ello supone, por tanto, un complejo ejercicio distributivo, debido a la cantidad de propuestas y al criterio de selección tan amplio.

No se puede afirmar que haya un tópico predominante en esta muestra, aunque sí sobresale la autoreferencialidad, según Johana Lupe, especialista de Collage Habana. Algunos autores tienen un corte más internacional, mientras otros se inclinan por la temática social relacionada con Cuba.

En cuanto a los soportes y materiales utilizados, se aprecia desde el tradicional óleo sobre lienzo hasta el uso de policloruro de vinilo (PVC), acrílico, instantáneas analógicas e impresiones digitales en las fotografías.

La instalación es, después de la pintura, la expresión que más sobresale cuantitativamente, incluso más que el año pasado. “Los artistas tienden a manejar este tipo de manifestación por lo novedoso y por todo lo que pueden integrar, no te limitas a la escultura ni a la pintura como tal, sino que puedes imbricarlas”, subrayó la especialista.

La nueva sede, Artis 718, acoge al video arte, entre tanto, las obras bidimensionales de gran y mediano formato ocupan las paredes de Galería Galiano y Collage Habana. Este último refugio ofrece al público una singular pieza nombrada Entropía, gestada por el no menos singular grupo Thriangle. En un acto sui géneris de comunión profesional, ellos dan fe de cómo la influencia de la tecnología también recala en el arte. Su trabajo de carácter transdiciplinario agrupa a una artista de la plástica, Osy Milián; a un ingeniero automático, Mauricio Villaescusa y a un diseñador gráfico, Alejandro Romero.

Su pieza, quizá la más novedosa de las expuestas en las tres galerías, es una instalación concebida con PVC, bombillos Light-Emitting Diode (LED, por sus siglas en inglés), una bocina eléctrica y una bandeja con agua y pigmento rojo. Al conectar la bocina a la corriente, las vibraciones producidas por el sonido provocan en el líquido una serie de patrones. Los sonidos emitidos varían en su frecuencia para no resultar monótono al espectador-oyente, pero mantienen la misma cadencia. La bocina, a su vez, está conectada a una placa programada que controla las variaciones de dichas frecuencias.

Entropía, así como el resto de las obras concursantes, se espera estén recogidas en el catálogo del evento antes de que comience el 2015, y junto con él, darán a conocer el veredicto de los evaluadores. En tanto, persiste la búsqueda de otras opciones que les permitan a los jóvenes creadores insertarse en los mecanismos de comercialización instituidos, constreñidos muchas veces por las actuales estructuras financieras y de promoción.

De momento, Post-it marca un punto de giro en el intento por viabilizar el camino entre autor/obra-institución-público. Además, rompe con la inercia promocional y lanzar una convocatoria anhelada por más de un centenar de aspirantes, sin más requisitos que estar inscrito en el Registro del Creador, tener menos de 35 años y presentar una obra que no haya sido premiada antes.

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