El cine es un arte comprometido

Karina Paz Ernand • La Habana, Cuba

Hace apenas unos días asistimos a la presentación del número 192 de la revista Cine Cubano; poco más de medio siglo ha transcurrido desde aquel junio de 1960, en que fuera fundada por Alfredo Guevara. La que es hoy reconocida como una de las más antiguas y prestigiosas publicaciones sobre cine de nuestro continente, ha experimentado una vida no siempre caracterizada por la buenaventura.

Los primeros años transcurrieron y Cine Cubano disfrutaba de lo que pudiéramos denominar “una luna de miel editorial”. Era reconocida como una de las voces más autorizadas dentro del séptimo arte; en ella publicaban importantes personalidades del mundo del cine y sus artículos se caracterizaban por revelar la profundidad y actualidad del pensamiento teórico–crítico a nivel internacional.

Pero los años de desventura (no solo) económica de nuestro país, alcanzaron también a la susodicha publicación. La publicación Cine Cubano transitó por diferentes etapas en las que vio afectada, no solo su habitual prestancia física, sino también la calidad de los textos que la conformaban…hasta casi fenecer. El crítico e investigador Luciano Castillo ―quien tuvo a su cargo la presentación de este número 192 de la revista― lo recuerda a partir de irónicas frases populares que quedaron en la memoria colectiva de la época: “Parecía una revista del MICONS, por su carácter de «ladrillo» o una revista religiosa, porque salía cuando se le ocurría”.

Se mantuvo así (por más tiempo del que todos hubiésemos deseado), cambiando de estilo y formato. Hasta que apareció Pablo Pacheco ―por aquel entonces, ya una voz autorizada dentro del mundo literario y editorial―, quien comenzó una denodada lucha por rescatarla y hacerla revivir de sus cenizas, como el Ave Fénix.

Aunque mucho se ha logrado, Cine Cubano (como, familiarmente, todos le conocemos) continúa hoy esa lucha por recobrar aquellos años de gloria. Por ello, nada más justo que el inicio de un homenaje, que continuará en el próximo número de diciembre, a quien fuera su director y uno de los mejores seres humanos que he conocido en largo tiempo: Pablo Pacheco López (1945-2014), investigador, promotor cultural, Premio Nacional de Edición y denodado defensor de la salvaguarda del patrimonio cinematográfico cubano.

Según expresara Mercy Ruíz, jefa de redacción de la revista, cuando sucedió el triste acontecimiento del fallecimiento de Pacheco, la revista se encontraba en proceso de edición, por lo que dio tiempo para sustituir el contenido previsto para su sección “Con luz propia” y publicar su foto como homenaje. Sin que fuera editorialmente premeditado, por uno de esos increíbles milagros del destino, su fotografía quedó al lado de la página de Ediciones ICAIC (2011-2014), como si Pacheco observara desde el espacio reservado para homenajearle, su legado cultural, su mayor logro y aporte al sistema editorial cubano.

Pero Pacheco no ha sido el único homenajeado en este número de la revista. La portada refleja el cartel del cortometraje de ficción Dolly back, en honor al Premio Nacional de Cine 2014: Juan Carlos Tabío. Director de filmes tan conocidos nacional e internacionalmente como: Se permuta (1983), Plaff o Demasiado miedo a la vida (1988), Fresa y Chocolate (1993, en codirección con Titón), El elefante y la bicicleta (1994), Guantanamera (1995, en codirección con Titón), El cuerno de la abundancia (2011), entre otros títulos.

El dossier dedicado a Tabío ―quien estuvo presente en la presentación de la revista, junto a la actriz de muchas de sus películas Mirtha Ibarra― se encuentra conformado, además, por las palabras leídas en la premiación por su amigo Arturo Arango, coguionista de algunos de sus filmes. Otro texto de Claudia Gonzáles se acerca al Tabío de los 80, para polemizar con aquellas lecturas de la comedia tabiana, que terminaron confundiendo costumbrismo con conformismo. Antonio E. González Rojas realiza un interesante abordaje de los largometrajes del director realizados a partir de los 90, mientras Juan A. García Borrero plasma un concienzudo estudio de Dolly back, y la importancia de este y otros cortometrajes dentro de su filmografía. Completa el dossier la sección “Secuencias de un realizador”, donde Roseli Rojo pone a dialogar a sus amigos, colegas y familiares, para conformar un retrato del hombre y el artista.

Otro momento de importancia y emoción dentro de la presentación de la revista, fue el dedicado al filme Conducta, recientemente estrenado en nuestro país con una excelente acogida y que se encuentra cumplimentando con su ciclo natural de recorrido por diferentes festivales y demás eventos internacionales. Con la presencia de su director, Ernesto Daranas, de los niños que protagonizaron el filme y de la verdadera Carmela (quien inspiró el personaje de la maestra), se anunció el recién obtenido premio a la Mejor Película, en el Festival Internacional Giffoni. Al decir de su director, su más importante lauro, puesto que el jurado que otorgó el premio estuvo conformado por niños. Lo más relevante desde el punto de vista editorial, es el hecho de que, por vez primera, se publican en la Revista cuatro críticas sobre un mismo filme, cuatro miradas de diferentes generaciones sobre Conducta.

Por su parte, la contraportada de esta entrega de Cine Cubano, reservó un espacio para Vuelos prohibidos, el nuevo filme de Rigoberto López (también presente en el lanzamiento), próximo a estrenarse y protagonizado por la actriz francesa Sanâa Alaoui y el músico cubano Pablo Fernández Gallo (popularmente conocido como Pablito FG).

Integran también la revista una entrevista al cineasta Enrique Pineda Barnet, realizada por el narrador y ensayista Reynaldo González; un texto sobre la diversidad en el cine francés y un análisis crítico sobre la última edición de la Muestra Joven del ICAIC, ambos de la Máster en Historia del Arte y profesora de cine de la Facultad de Artes y Letras, Berta Carricarte; un acercamiento a la obra de Woody Allen, a cargo del prestigioso poeta, dramaturgo y crítico Norge Espinosa; así como otros textos y entrevistas sobre el panorama audiovisual cubano e internacional.

Próxima a cumplir sus 55 años de creada ―cuando arribe el 2015―, esta revista, evocadora de la labor incansable de hombres como Alfredo Guevara y Pablo Pacheco, persiste en consagrar al cine cubano en todos los espacios. El deber resulta ineludible y placentero puesto que, como expresara Juan Carlos Tabío: “El cine es un arte comprometido, porque nos permite colocar en él la vida”.

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