Continuar el arte

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba

La comunicación contiene muchas facetas. Comunicar cuando ya otros lo han hecho pudiera parecer, a simple vista, una labor poco original.  Doblar a un actor o actriz que ya ha trabajado su personaje o darle emociones a un animado, conlleva cierta originalidad para hablar un mismo lenguaje: el del arte.

En Cuba poco o nada se ha sistematizado teóricamente sobre el doblaje. El cubano, un público atípico que prefiere el subtitulaje antes que los doblajes, recuerda con nostalgia una época dorada donde un colectivo de actores hicieron maravillas e ingenios, muchas veces al margen de lo que la gran industria de este ramo exigía.

Así encontramos a grandes voces, capaces de des(doblarse) de manera extraordinaria, pero que al final fueron reconocibles por un público, mayormente infantil, el cual les debe la mayoría de sus recuerdos.

Actualmente el doblaje en Cuba se subordina a nuevas prácticas en el consumo cultural. Se imponen organizaciones de los grupos de trabajo, equipamiento que dote, sino de alta tecnología, al menos de calidades superiores con las que se trabaja hoy.

Imagen: La Jiribilla

En la animación cubana el doblaje sigue teniendo áreas de trabajo  para mejorar. Es tradicional el uso de pocos actores, que matizan sus voces según el personaje, sin embargo, no todos han sido los mejores exponentes de este proceder. Grabar primero las voces, dota de protagonismo a los actores del doblaje y deja un espacio inmenso para la imaginación de ellos; pero esto conlleva una seguridad en el animador, en cuanto a lo que quiere lograr.

¿La voces primero y los animados después; o los personajes antes y los actores a continuación? No parece ser un dilema a resolver de manera exacta, sino que debe ser de acuerdo a como se conciba cada obra audiovisual.

En la televisión doblar también es actuar, y como tal se deben tener en cuenta a estos profesionales. Hay una línea divisoria entre radio, locución y doblaje que pocas veces se respeta. La radio, medio iniciático para los profesionales de la comunicación y la actuación, nutre de herramientas, que no de estilos, para aquellos que después  se desarrollen en  el doblaje.

Doblar se concibe entonces como un trabajo primeramente utilitario, su más importante función es comunicar, hacer entender una trama ya proyectada en la mente del animador o en el producto televisivo de importación. No obstante, tienen en sus voces, los actores y actrices de esta especialidad, la posibilidad de mejorar un trabajo, de darle un matiz diferente. En resumen: de continuar el arte.

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