Des-doblando la quinta dimensión

Imágenes de Archivo

Faltaron las anécdotas, pero vibraban con cada respuesta. El goce de haber vivido en varios tiempos, tener dos relojes, sinnúmero de voces, son demasiados privilegios para una misma persona. Elpidio, el Andaluz, Cortico… Voltus V: Frank González. Un hombre para-dimensional.

Cuando se habla de doblaje en Cuba no es posible hacerlo debidamente si no se toman al pie, sin subtítulos o notas marginales, las palabras fluidas de su boca y no puestas en ninguna otra. Sin embargo, nada más verosímil resulta cuando este ejercicio de resurrección es aplicado, desde su talento, a una animación para conferirle posiblemente un cuño más humano. Advierte Frank entonces de las diferencias entre doblar a un personaje dramático y vivificar a uno producto de la creación y la técnica. Procesos siempre abstractos como mágicos.

Haber nacido con la convicción de que Elpidio, el Andaluz o los personajes de Voltus V no pudieron hablar de otra manera, es parte de un sello único que hasta hoy, y sin fatiga, matiza con amplitud y antojo: la voz en sus muchos cuerpos y dimensiones.

Imagen: La Jiribilla

En una entrevista a esta editorial expresó que en el campo del doblaje en Cuba se avistaban figuras promisorias y, sin embargo, no se dilucidaba con la misma fuerza una dirección capaz de formar a estas nuevas hornadas de actores de voz. A la luz de hoy, ¿suscribe aquella idea o piensa que ha cambiado la realidad?

Creo que no ha habido mucha variación de allá a acá, pero por lo menos se ve que hay el interés de ir formando a algún director de doblaje. No están los directores formados como tal en una escuela o en una institución oficial, pero han ido surgiendo actores y actrices que tienen una experiencia en el doblaje y están funcionando algunos como directores de doblaje, como Ana Nora Calaza. Entonces pienso que esa sería una buena vía, una cantera para en un futuro poder tener un grupo de directores que puedan dirigir eficientemente el doblaje en cuanto a lo que se refiere a actuación porque hay quienes dirigen todo lo que es la parte técnica: hacer los ajustes del guion, buscar los equipos técnicos, dirigir el sonido, el video, toda esa serie de procesos, pero lo que es la dirección en sí de actores para el doblaje es, a mi entender, la parte más difícil y la más complicada. Hay muy poca experiencia en ese sentido porque hay directores de actores dramáticos en cuanto a telenovelas, películas de cine, incluso de radio, pero directores de doblaje en sí, de actuación, no existen.

Existe el director general de doblaje como tal y algunos puede que dominen la actuación, otros no. Considero que haría falta una capacitación de los directores que existen y de los que se están formando en cuanto a la dirección de actores porque el doblaje tiene parte de arte y mucha buena parte de tecnología. Entonces se exige mucho en el aspecto técnico, o sea, en el sincronismo de la voz con el personaje que se está doblando, las intenciones, etc., pero en lo que son las actuaciones, la conformación del personaje que se está doblando, todavía creo que falta mucho en cuanto a eso, de dirección, incluso de actuación también porque hay muchos actores que no están capacitados tampoco. Los que se han hecho se han formado en la práctica, sobre la marcha, a medida en que han ido haciendo doblaje.

Aun en las escuelas de actuación: en la Universidad de las Artes (ISA), en la escuela Nacional de Arte (ENA), no existe la asignatura de doblaje como tal. Asunto que le propuse al ISA hace mucho tiempo mediante Mario Balmaseda, cuando estaba en la dirección de las artes dramáticas, y entonces él planteó a la dirección del ISA crear una cátedra de doblaje, incluso una de televisión y de radio pero en las clases de actuación. De modo que cuando el actor se capacitara plenamente pudiera participar en estudios de radio, de televisión y de doblaje y ahí adquirir la práctica y la experiencia necesarias, porque a veces los alumnos estudian cinco años de artes dramáticas, de actuación, y cuando salen no tienen la experiencia práctica de enfrentarse a un estudio de televisión, de radio o a un plató de cine cuando se va a filmar una película. Están en cero respecto a eso. Entonces se ponen nerviosos y no pueden enfrentar el trabajo que tienen que hacer plenamente porque están con una falta de entrenamiento y de experiencia en cuanto a eso. Creo que si ya en la escuela ellos tuvieran un entrenamiento, por lo menos un tiempo, cuando egresaran estarían más preparados a la hora de enfrentar un trabajo profesional de este tipo.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo entrenar entonces a un actor de doblaje y cómo descubrir uno dentro de sí?

Descubrir que se tiene potencialidad para este tipo de trabajo es únicamente en la práctica. En el caso mío, haciendo radio. Empecé a hacer televisión, pero el entrenamiento de la voz como tal fue en la radio. Ahora, ya en el doblaje, cuando hice mis primeros dibujos animados: le puse voz a Elpidio Valdés, otros personajes infantiles, etc. Ahí es puesta de voz nada más. Es prestar la voz de un actor a un personaje que crea. El doblaje en sí es, precisamente de ahí la palabra, darle la voz del actor a la voz de otro actor que ya ha hecho una creación, digamos, un personaje, en este caso por cuestiones de idioma. Por ejemplo, las telenovelas brasileñas que se exhiben aquí se ven completamente en español, precisamente porque han sido dobladas en estudios de doblaje, algunas en Venezuela, otras en México. Como son brasileñas los actores que interpretan los personajes hablan en portugués. Tendrían entonces que subtitularse al igual que las películas. Como se dice en la calle: “los letreritos” que se ponen debajo de las escenas. Pero es más asequible al televidente la novela doblada porque solo tienes que estarle prestando atención a la imagen. No tienes que estar mirando hacia el subtítulo y así puedes prestar mayor atención al mayor por ciento de la trama de la novela que estás viendo.

En ese caso el actor tiene un guion de las escenas que va a doblar en español pero tiene unos audífonos puestos en los oídos por donde está saliendo el sonido, o sea, el audio de las escenas del portugués, en otro ejemplo de un largometraje pudieran ser del inglés, del francés o italiano. Por eso el actor de doblaje tiene que ser un actor completo porque tiene que tener una interdependencia física entre el sonido que está recibiendo por el oído y el que está transmitiendo con su voz al micrófono para construir la voz del personaje que quiere lograr.

Por otra parte, una cosa muy importante, fundamental diría yo del doblaje, es el sincronismo. Conseguir que la voz que emita el actor se ajuste exactamente al personaje que creó el otro histrión. Esto es, adecuar exactamente la voz del actor con la boca del personaje. Es muy difícil por cuanto la voz del actor tiene que empezar cuando empieza el personaje, es decir, cuando abre la boca, parar cuando hace pausas y terminar cuando finaliza. Entonces adecuar el ritmo, el tono, las entonaciones del personaje que ha sido creado, es mediante un estudio primeramente del personaje que creó este otro actor y ver la fuerza dramática que tiene, el ritmo, la entonación, etc. y corresponderla con el personaje que ha creado. Eso se logra mediante mucho ensayo, mucha visualización de los materiales que se van a doblar y ya después mediante marcas del actor (cada actor tiene sus marcas personales en su guion) y las indicaciones del director (“aquí se hace esto”, “aquí es más rápido”, “tienes que parar aquí”, “ten cuidado”, “aquí te saliste un poco”, “aquí tienes que hacerlo un poco más lento”). Aparte de eso el actor tiene que guiarse por los movimientos de las manos, las acciones físicas para apoyar también con la voz estas inflexiones vocales del personaje que está doblando. Por eso digo que es sumamente complicado: hay que acoplar técnica y la parte artística, o sea, la creación del personaje al que vas a doblar la voz y el sincronismo del que está en pantalla.

Y en la actualidad, donde la tecnología ha invertido los procesos de doblaje —ahora se produce primero el registro de la voz y luego se anima el personaje a partir de ella—, ¿cree usted que este enfoque se trata de una ganancia o redunda en un retroceso para el doblaje y la calidad artística del producto?

Eso tiene sus partes de ganancia y de pérdida en el sentido artístico. Lo he hecho también, por ejemplo, a veces Elpidio Valdés se realizaba de ese modo: se aporta la voz y después mediante la dirección, la técnica, se hace la sincronización con el personaje ya en pantalla. Eso es técnicamente en cuanto a la voz en general. Ahora, creo que para el actor le resta un poco en cuanto a su posibilidad de hacer una creación artística y de lograr una verdadera creación del personaje y un verdadero sincronismo, por cuanto no está viendo al personaje, no estás viendo cómo mueve la boca, cómo se desplaza, etc. En este sentido en el guion se señala todo pero es un poco mecánico: “Aquí levanta la mano”, “Aquí se sienta”, “Aquí se mueve”, “Aquí se para más lento”. Pero no lo está viendo. Creo que el sincronismo directo en pantalla es el más efectivo desde un punto de vista artístico para el actor. Es mi opinión.

Para el director y el equipo técnico que va a hacer al final la postproducción y edición, sí es un logro el poder hacer la voz y después sincronizarla aparte. No tienes que circunscribirte a que el actor coloque la voz exactamente dónde va. El actor tendría que ocuparse sencillamente de dar las intenciones con la voz del personaje y ya después técnicamente eso se adecuaría a la boca del personaje, al tiempo y al tono.

Imagen: La Jiribilla

En su formación como actor de doblaje, ¿qué recuerdo le trae la mención de Marta Jiménez Oropesa?

Creo que fue una de las principales que motivaron el que me hubiera dedicado a trabajar la voz, el doblaje y la creación de voces para dibujos animados, por cuanto ella fue mi primera profesora de actuación en radio y trabajó conmigo mucho la voz pues ella como actriz también era una especialista. Ejercitó conmigo los tonos, la utilización de la voz en general. A partir de ahí después yo, a medida en que fui aplicándolo en la práctica y con la experiencia, fui perfeccionando más o menos este tipo de labor, pero al principio estimo que fue de una gran ayuda para mí en cuanto al trabajo con la voz y el doblaje.

La caracterización vocal de un personaje es uno de los ejercicios de búsqueda más insondables, ¿cuánto en él soporta la investigación y qué parte en esa búsqueda supone la intuición?

En este sentido como es un trabajo tan técnico, tan riguroso, el trabajo de investigación, de estudio previo a la grabación en sí, es fundamental porque ahí tú puedes tener el tamaño general de cómo se comporta el personaje, qué fuerza dramática tiene, el tiempo, el ritmo, la entonación, todo eso, y después un poco la intuición, la experiencia y la práctica ya van luego en todo el trabajo que se desarrolla en los ensayos y en la grabaciones, donde el actor tiene sus técnicas y sus formas de enfrentar el trabajo, las maneras de marcar el libreto, el tiempo, las pausas, el ritmo, la entonación… ayuda mucho a la hora de grabar. Pero el trabajo previo es fundamental en este tipo de profesión. El ensayo, las veces que se vea la escena, las correcciones que puedan hacer el director o el mismo actor sobre las posibilidades de mejorar una escena o no.

Elpidio Valdés ha causado una marca honda en la cultura audiovisual cubana y en la configuración quizá de su más nítido símbolo de cubanía. Al mismo tiempo resulta que encasillar a Frank en este valioso, pero constante personaje, ha sido desatender otras zonas refulgentes en su carrera. ¿Qué zonas se han eclipsado y le gustaría iluminar?

Creo que Elpidio Valdés ha acaparado un gran por ciento de la aceptación popular que pudiera yo tener como actor. Primero, porque ha sido un personaje que ha pegado en el público por sus valores artísticos, pero también patrióticos y políticos y por eso creo que tiene una gran aceptación entre una gran gama de población. Tiene a los niños, los jóvenes y los mayores en este caso también, al acompañar a los niños, son parte fundamental del público. Pero creo que sí, que a veces se ha eclipsado otros personajes que yo pudiera haber hecho con la fama que ha tenido Elpidio, cosa que a mí no me molesta, por supuesto, pero a veces uno hace un trabajo dramático de cierta envergadura y como que queda no muy reconocido a la hora de hablar de uno: “Es el que hace Elpidio Valdés” y no se habla mucho de los demás. He hecho trabajo dramático en el teatro, para la televisión, incluso he realizado doblajes dramáticos importantes para el cine, como por ejemplo: El siglo de las luces, donde doblé al actor francés que hace el protagonista en esa película. Un personaje dificilísimo, además de una película que tuvo muchos premios en festivales de cine.

¿Cómo dar unicidad, sello y signo al trabajo de un actor de doblaje cuando se tiene que enfrentar a personajes tan diversos que hacen variar el registro?

Lo fundamental en ese caso, como decía anteriormente, de acuerdo con el trabajo previo que uno realiza: la investigación y el análisis, es la seguridad con la que tú enfrentas después la grabación, el trabajo en sí; y eso da una medida de la calidad de lo que está saliendo luego en pantalla o al aire. Hay doblajes que tú ves y detectas que están bien hechos, oyes que están bien hechos, sientes que es un doblaje profesional lo que estás recibiendo. Creo que la magnitud del éxito está en que el televidente recepcione ese trabajo como un proceso terminado y no se vean las costuras, las aristas: “Este actor puso esta voz, “se trabajó de esta forma”, “técnicamente se está haciendo así…”, sino que el oyente, el espectador que está recibiendo ese material lo haga como un trabajo terminado con buena calidad, donde no se pueda determinar que ha sido un doblaje hecho de tal o más cual manera. Creo que ahí es donde radica un estilo o éxito en cuanto al doblaje.

El doblaje tiene que tener similitudes con la actuación dramática que hace el actor cuando va a enfrentar un personaje en televisión, cine o en teatro. Creo, personalmente, que todo actor que se respeta debe buscar diferenciarse en cada personaje porque de lo contrario es una repetición que el público recibe y que uno como profesional no puede estar conforme con eso. Entonces, yo como actor siempre trato de que un personaje no tenga nada que ver con el otro y eso pasa en el doblaje también. Cuando vas a hacer algo de acuerdo con las características físicas del personaje, su forma de comportarse y fuerza dramática, busco que este personaje se caracterice con esta voz y que no tenga nada que ver con ningún otro hecho anteriormente. Y por eso a veces en el mismo Elpidio Valdés hago dos personajes en una misma escena, completamente distintos desde un punto de vista del sonido y dramáticamente. Uno debe tratar de que cada trabajo sea diferente por completo del anterior o del que viene.

¿Qué considera usted le falte a Cuba para internacionalizarse en el campo del doblaje?

Uno de los logros que tiene el doblaje cubano es la neutralidad del acento al hablar. Eso se busca mucho en el mundo por cuanto a veces en los materiales doblados por México, España, notas inmediatamente que están hechos por esos países. Sobresale el acento de ese país porque el actor no logra salir de su forma de hablar para hablar con un tono que sea el del personaje. Creo que debe conseguirse un tono neutro —que en Cuba se logra bastante— para poder acometer cualquier tipo de trabajo, cualquier tipo de personaje de la nación que sea.

Cuba no se ha situado aún mejor internacionalmente en materia de doblaje porque primeramente le faltan equipamientos técnicos para eso. Yo no lo he visto en persona pero sí he hablado, he preguntado mucho a actores que han doblado en otros países o a personalidades artísticas que han venido de esos países y que han estado en estudios de doblaje y, según me cuentan, la tecnología es en un gran por ciento superior a la que se está usando aquí. Me dicen, por ejemplo, que el actor a veces no tiene necesidad del audífono, que el texto está saliendo en pantalla por debajo a la misma velocidad que está hablando el personaje, y eso le da al actor una seguridad en lo que está grabando por cuanto no tiene que estar mirando al guion ni a la pantalla, solamente al personaje. Asimismo permite un acabado mejor en lo que se refiere a la calidad del trabajo que se está haciendo. Las formas de grabar, los equipos técnicos para la grabación de última tecnología, también resultan fundamentales a la hora de hacer doblaje.

 

Nota:
Este material no ha sido doblado por ningún estudio de televisión.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato