¡Detectives en La Habana!

Antonio Enrique González • La Habana, Cuba
Viernes, 12 de Septiembre y 2014 (1:04 pm)

A muy poco tiempo de estrenarse un largometraje cubano abiertamente adscrito al género de ciencia ficción (Omega 3), ya se anuncia el próximo inicio del rodaje –15 de noviembre– de una cinta nacional de Cine Negro o Film Noir: Bailando con Margot, opera prima del realizador y en este caso también guionista, Arturo Santana, más conocido en el contexto audiovisual de la Isla por su abundante producción de video clips.

Coproducida por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la venezolana Villa del Cine, esta película desarrollará una trama protagonizada por el detective privado Rafa (Erdwin Fernández) y la dama aristocrática Margot de Zárate (Mirta Ibarra), cuyos conflictos y sucesos serán detonados por el robo, en la noche del 31 de diciembre de 1958, de una valiosa marina de la residencia de Margot, recreada en el Museo Nacional de Artes Decorativas, como principal locación del filme. Este acontecimiento provocará la revelación de historias ocultas en la vida de Margot, lo cual retrotraerá la trama, mediante el recurso del flashback hasta el año 1918, donde la juventud de Margot será encarnada por la actriz Yenisei Soria, avanzando luego hasta 1928, 1933 y de nuevo a 1958.

Producida por el fundador del ICAIC, Santiago Llapur (El joven rebelde, El hombre de Maisnicú), con la dirección de arte de Onelio Larralde (Hello, Hemingway!) y la fotografía de Ángel Alderete (María Antonia, Reina y Rey) una cinta como esta “es prácticamente una ´super producción´, pensando a la cubana, como se rueda aquí en La Habana”, comenta su director, en entrevista realizada durante la concepción del guion técnico en la propia locación del Museo.

“La puesta en sí es dura, difícil, por las características propias del género, porque no puedes desvincularte de la tipificación de los personajes, de los vestuarios, los entornos, los decorados. Uno tiene que ser inevitablemente fiel a todas esas cosas dentro del propio estilo de la película, que es Neo-noir, por así decirlo, dado el cruce de géneros que tiene, provocado no por posturas estéticas per se si no por el mismo decursar dramatúrgico de los personajes. Ellos me fueron llevando por sus razones, yo nunca los detuve, y es por eso que existen estos cruces. En un momento los ves boxeando, y tienes el cine deportivo; en otra parte los verás bailando y cantando en teatros, y ya te mueves un poco al musical. Están solos, se enamoran y aparece el melodrama. Los propios personajes me llevaron justamente a bombardear, que no dinamitar, el género”.

Aunque escasas, algunas películas cubanas han apelado a recursos dramatúrgicos y estéticos del Cine Negro, al decir de Onelio Larralde, “creo que esta es la primera vez que tomamos el género como toda la película. Han habido secuencias en otras películas, pero esta es la primera que trabaja con todos los códigos: la intriga, la trama; con todo el equipo dedicado a que tenga el feeling de una película de género, sin dejar de ser una película cubana. Hay que tratar de que sea una película de Cine Negro con carácter cubano y no se convierta en una copia de una foránea, en otra más…”

 “Hemos repasado todo el cine negro EE.UU. de la década del 50”, acota Alderete, “y algunas obras más modernas que se han acercado a ese estilo de cine, como La Dalia Negra (Brian de Palma, 2006), para poder ver las cortinas venecianas que mucho se utilizaban, los ventiladores de techo siempre presentes, la gente fumando dentro del set, y sobre todo el vestuario, a cargo de Liz Álvarez, que es un reto pues hay que llevar las ropas de la época con elegancia y como los cubanos no están acostumbrados a llevar traje, tienen que empezar a practicar para no lucir incómodos a la hora de actuar”.

El amplio lapso temporal que abarca la trama, implica, al decir de Larralde, que Bailando con Margot, “no es solo una cinta de género, si no que es una reconstrucción epocal de género, dos parámetros bastante complicados para nuestro cine porque tienen un marcado peso en el costo del proyecto. Estamos tratando de ajustar las locaciones lo más posible a las épocas, que sean lo más cercanas a estas para trabajar lo menos posible en la reconstrucción”.

Además del referido Museo, se filmará en el antiguo palacio de los pioneros del Parque Lenin, en el puerto de La Habana, en áreas restauradas de La Habana Vieja, por la farmacia museo Sarrá y la calle O´Reilly y “estamos tratando de filmar en el Teatro Martí, por primera vez después de su reparación. Sería para nosotros un orgullo”.

Una de las épocas, 1928, transcurrirá en la ciudad estadounidense de New Orleans, la cual se reproducirá mediante efectos visuales (VFX), supervisados por Víctor López. “Con estos recursos construiremos edificios que no existen, crearemos locaciones, sobre la base de primeros planos reales”, acota Larralde. “Es muy importante este creador, porque los bocetos que estoy haciendo van hasta él como van al jefe de las construcciones escenográficas ´físicas´. Víctor es un miembro más del equipo...yo tengo que levantar una ciudad que no existe y le entrego todos los planos como si la fuera a erigir...pero esta vez en 3D”.   

Reafirma y amplia Alderete que “en el caso de las secuencias de 1918 vamos a acercarnos al cine silente, por encuadre, luminosidad. Casi todo se trabajará en exteriores, al sol, y los planos serán fijos, no va a haber movimiento. Después, en el 30, ya asumiremos la cámara con un poco más de movimiento, y sí vamos a tener efectos luminosos que tienen que ver con el cine negro y un poco también con el Expresionismo Alemán, del cual se nutre este género. Después pasamos al 58 con ese mismo estilo, lleno de contrastes, mucha sombra; me va a ayudar mucho el vestuario y la escenografía, casi todos son lugares oscuros, con fondos oscuros, cerrados, en interiores, para poder manejar la luz en la película. Yo pienso que el reto principal es que yo pueda pasar por esas tres etapas y que la película logre un solo estilo, aunque esté el cine silente por el medio. Todo tiene que imbricarse y evitar que la película no de saltos cromáticos ni de encuadre. Que el estilo fluya...”

Fuente: Cubacine

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