Des-concierto: una manera de hacer y reaccionar a la música

Una vieja concomitancia entre lo tradicional y lo nuevo trae entre sus mejores mezclas a la música electroacústica, cultivo siempre dependiente de tecnologías que hacen dudar al oído de la fuente sonora actuante. Se establece así en los receptores una de las dislocaciones más provocadoras que aprovecha la joven compositora y arreglista Wilma Alba Cal para traspasar los límites de lo figurativo, y proponer desplazamientos libres a la hora también de relacionarnos con su mundo creativo.

Transfiguraciones, concierto ofrecido en octubre de 2012, constituyó la pila de baustimo para que la virtuosa sacara a la palestra los primeros trabajos electroacústicos fuera de la academia. Prueba que se inscribe, a pesar de los intentos aislados de producir música electroacústica joven en la actualidad, en una cuerda robustecedora para el movimiento. Quizá porque entre el Alba y la Cal: ella asoma luz y tesón con sus 26 años.

¿A qué responde la presencia de la música electroacústica en la vida de una joven compositora? ¿Existe alguna relación entre ser guanabacoense y ser virtuosa de la música?

La música electroacústica es un tipo de música que posibilita explorar distintas sonoridades y ser usada tanto en teatro como en cine, o por sí misma. Me da la garantía de no contar con el intérprete y dejar volar la imaginación en cuanto al trabajo de sonoridades creadas por computadoras. Por tanto siento libertad en cuanto al uso de las estructuras musicales que normalmente están un poco más presentes en determinado género, estilo, o trabajo por encargo. En la música electroacústica sucede que siento ese poder de decisión sobre los sonidos.

Guanabacoa es un lugar con mucha tradición musical que ha logrado fomentar un ambiente de la misma naturaleza. En el caso de mi familia no hay músicos profesionales pero sí en la rama paterna tocaban distintos instrumentos. En mi propia cuadra hay varias personas que estudiaron en el Conservatorio Guillermo Tomás, que fue donde me formé y al que he estado vinculada, incluso luego de graduada. Así que el ambiente musical siempre ha sido algo cercano en la vida de Guanabacoa y mía propia. Aunque quizá no sea tanto lo que defina la tradición musical porque existen otros municipios donde no hay tanta tradición y sí personas con las mismas inclinaciones.

¿Cuáles han sido las principales influencias que han marcado tus trabajos compositivos?

Creo que lo más interesante en el trabajo de un compositor es la constante exploración de su propia sonoridad: tratar de encontrarse a sí mismo, y las influencias van variando en torno a los lugares por los cuales uno va pasando, a las experiencias que se va teniendo en la vida. En mi caso trato de oír todo tipo de música, no solo la que hago, para recibir la mayor cantidad de información posible. No es que uno se proponga hacer música afrocubana, guajira o “hasta aquí” voy a hacer música clásica. Al final todo se manifiesta de manera espontánea a través de la música que uno recibe y que expresa luego en la creación. Así como la persona va madurando y cambiando con el tiempo.

Hay influencias que marcan la música que uno hace y no estamos ajenos a ningún fenómeno. Es evidente que el hecho de que haya usado en ocasiones elementos de la música afro, se dan por el deseo en determinado momento de expresarlo así, pero no es algo que marque una pauta en mí. La he empleado pero no como un patrón para atraer al público, sino porque siento que necesito expresarme de esa manera en una determinada circunstancia. La música es expresar una imagen sonora, idea y emoción y no exactamente tratar de exponer influencias que te hagan crear tal sonoridad.

¿Qué opinión te merece la  emergente apertura de los Dj´s en la escena alternativa actual?

La música electroacústica y la electrónica han querido estar subdivididas por el mismo público y muchas de las personas que tienen acceso al fenómeno. En definitiva, sea electrónica o llamada electroacústica, de consumo popular o de consumo no masivo, como es el caso de la música electroacústica (una música para el consumo masivo nunca ha sido y no creo que sea ese el objetivo), ha estado apoyada por el Laboratorio de Música Electroacústica por el medio que se emplea para realizar la música, más allá del tipo que sea.

En lo tocante a los Dj´s, creo que hay muchos de ellos que tienen trabajos muy interesantes. Tienen sonoridades a partir de una exploración nueva, de una visión que proviene en algunos casos, no de formaciones musicales, sino de las artes visuales, lo que considero que ha aportado al movimiento general de la música electrónica y electroacústica. Pienso que debe ser apoyado y fomentado porque hacia eso se mueve el mundo. Es una variante para emplear como soporte las nuevas tecnologías y valerse de ellas para crear.

Y en tu caso que ejerces además la docencia en el Conservatorio Guillermo Tomás de Guanabacoa, ¿cuánto crees que se intenciona desde los planes de estudio el fomento de la música electroacústica en la configuración de un campo profesional sólido y competitivo?

Se aborda de manera informativa la existencia de la música electroacústica en Cuba y no creo que se fomente de manera intensa el desarrollo de la composición electroacústica, que incluso donde se imparte es en el nivel superior a los estudiantes de Composición. En el nivel medio lo que más apoyo tiene en la enseñanza han sido unos cursos que ha estado impartiendo el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, donde no siempre todos los estudiantes pueden acceder o se enteran de estas convocatorias. De los alumnos a los que les he impartido clases resultan pocos los que han participado en estos cursos.

De manera general es un fenómeno desconocido para la mayoría de los estudiantes de Música de nivel medio. Y en el caso del nivel superior, son escasos los que de la Universidad de las Artes (ISA) se acercan a la música electroacústica, a no ser que sean de Composición, pues la reciben en la carrera, en la que algunos hacen dos o tres obras y dejan de hacerla. Por tanto no hay una continuidad en cuanto al trabajo de los jóvenes en la música electroacústica en Cuba.

Imagen: La Jiribilla

¿Este vacío guarda relación con carencias de naturaleza tecnológica o actúa con mayor fuerza el hecho de que no se les prepare desde edades tempranas en este tipo de música? ¿Por dónde entender las grietas en el fenómeno?

Carencias económicas siempre han existido. En la actualidad a la velocidad con que va la tecnología, prácticamente con una buena preparación en un software de edición o secuenciadores se puede hacer un trabajo de música electroacústica que, por supuesto, llevaría un poco más de recursos que una laptop, pero pienso que también tiene que ver con lo que decías, con el fomento del acercamiento de las personas a este tipo de música que es vista en algunos casos como esa pequeña élite cerrada.

Otra cuestión también es que el movimiento de música electroacústica en Cuba a partir de los años 70 y hasta 2010 contó con la participación activa de dos exponentes que impulsaron este movimiento en el país, que fueron Juan Blanco, primero con el estudio del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) que se convirtió luego en Laboratorio Nacional de Música Electroacústica; y con Carlos Fariñas que fue el creador del Laboratorio de Música  Electroacústica en el ISA. Al fallecer estos precursores, el movimiento decae porque eran dos importantes personas que se dedicaban tanto a la creación electroacústica como a la enseñanza de las nuevas generaciones, y de las no tan jóvenes que en aquella época estaban haciendo ese tipo de música. También existían —fomentados por el propio Juan Blanco— festivales con reconocida calidad en el país como el Festival Primavera en Varadero y Primavera en La Habana con frecuencia bienal y se dejó de realizar desde el 2010. Era un certamen internacional que reunía exponentes importantísimos de todo el mundo de la música electroacústica, además de ser un espacio que retaba jóvenes compositores a tratar de insertarse y estrenar obras.

Quedan otros espacios que la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC) ofrece como el Festival de Música Contemporánea de La Habana y los espacios sonoros del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, pero el movimiento electroacústico actual no cuenta con la misma fuerza creativa que tenía, o al menos con el mismo empuje de esos años que te mencionaba. No la llamo crisis porque hay compositores que se mantienen activos con una obra importante dentro de la creación electroacústica, como el caso de Juan Piñera, persona que se ha mantenido trabajando en esta línea, Roberto Valera también tiene repertorio, pero no es la explosión de aquellos años. No se mantiene.

¿Es atinado pensar en un retorno de la eclosión para la música electroacústica cubana?

Me gustaría trabajar en un proyecto común con algún Dj. De hecho, he comentado con un par de ellos el deseo de hacer un proyecto conjunto que rescate todo el trabajo que aporta la realidad de tener un espacio como el Laboratorio para fomentar la creación electroacústica o electrónica, o en general la realizada por computadora en Cuba. Pienso que es algo que no va a hacerse en un día porque además ese esfuerzo de la música electroacústica que reluce en los 70 fue una etapa precedida por los años 60 de búsqueda, de surgimiento de esa música en Cuba en 1961. No puede ser trabajo de una persona. Tiene que haber muchos creadores interesados en realizar este sueño y mantenerse activos. Por mi parte tengo todo el deseo de crear. No es el único tipo de música que hago, por lo cual a veces tengo que dividirme entre hacer música electroacústica, coral —que es la línea por la cual comencé la composición— y la música instrumental, paralela a mi trabajo como profesora. Creo que hay proyectos que se pueden hacer. Vamos a ver si son posibles.

¿Cómo son asumidas las propuestas de jóvenes músicos electroacústicos por las audiencias nacionales y el sistema de producciones fonográficas?

Pienso que la música electroacústica tiene un ámbito de personas que sí escuchan este tipo de música, pero no es una modalidad de masas, no creo que tampoco llegue a serlo. Considero que al no tener la fuerza de un grupo numeroso de jóvenes realizándola, pues limita un poco también el hecho de estar ubicados en una producción fonográfica, lo que requeriría un nivel mayor de trabajo, de competitividad para poder entonces asumir la propuesta desde el punto de vista del acercamiento a un público mayor.

Entiendo que lo primero sea en el caso del creador producir la música porque, como ya decía, esta tipología musical tiene como característica la no intervención del intérprete. Es decir, toda la relación del proceso de la música con la composición, con la creación de la obra y la interpretación, y luego el rol del receptor. A veces se omite la interpretación, con lo cual el público está siempre esperando y en ocasiones es complicado acercarse a esta creación porque son las bocinas las que la aproximan. Sin embargo, vemos la alta frecuencia del empleo de este tipo de música en películas, en audiovisuales, en exposiciones de arte. Pienso que el camino sea a lo mejor vincularla con diferentes medios, con la danza y aprovechar además todo el auge que hay de los audiovisuales y el DVD, para elevarla hacia otro estatus que no solamente sea el de los sonidos, aunque constituya para mí esa la parte más llamativa del proceso de la creación de la música electroacústica: el hecho de poder trabajar con total libertad los sonidos, a partir por ejemplo de jugar con el espectador y que se desconcierte en el momento de determinar la fuente sonora que produce el sonido, o la libertad de proponerle una idea y que él pueda hacerse su propia concepción de la música, que no exactamente tiene que ver con los motivos que inspiraron al compositor.

Después de la obtención de importantes lauros como la Beca de Creación Musical Conmutaciones 2011 que otorga la Asociación Hermanos Saíz (AHS), y premios en el Concurso Alejandro García Caturla en la categoría de Música Sinfónica en su tercera edición y en la segunda, en Música Coral, ¿por dónde cursan tus mayores sueños y empeños en la carrera como música joven cubana?

Mi mayor meta es continuar trabajando porque el reconocimiento del trabajo no llega a través de la obtención de premios en certámenes. Eso no puede ser una meta. Meta es continuar trabajando y desarrollando mi carrera como compositora en cualquier tipo de música. Este año finalmente se va a cumplir uno de mis sueños que es acercarme a una realización audiovisual a la cual le voy a hacer la música y estoy muy motivada con este proyecto. Estoy también preparando otra obra para el quinteto Ventus Habana y música electroacústica para el Festival de Música Contemporánea de La Habana.

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