Vitrina de la cultura que representa

Fernando Rojas • La Habana, Cuba

Hemos llegado al final de la primera edición de Habanarte, evento que el año próximo volverá a celebrar el maridaje de todas las artes de una vez, en la capital cubana.

Esta convicción se fundamenta en que los objetivos propuestos se han cumplido, a pesar de que la novedad de la experiencia, la propuesta tan abarcadora que Habanarte ha significado y el ejercicio integrador de esfuerzos y recursos realizado, exigieron una gran dedicación de los organizadores. Pero lo alcanzado no nos acomoda ni el esfuerzo nos cohíbe: en ediciones futuras Habanarte tendrá que imponerse nuevas metas, para ser vitrina impecable de la cultura que representa.

Como anunciamos, más de 1 000 artistas de todas las manifestaciones participaron en las diferentes presentaciones artísticas y literarias, como conciertos, exposiciones de artes plásticas, espectáculos teatrales y danzarios, actividades del libro y el cine…

Estuvieron involucradas todas las instituciones y empresas del Ministerio de Cultura. El evento se caracterizó por la diversidad, la amplitud y la calidad de las propuestas. Se concibió y se realizó para todos los públicos.

La inmensa mayoría de los artistas expresaron total disposición a participar en Habanarte. Unos pocos, que tenían compromisos impostergables fuera de la capital, lamentaron no poder participar. Con otros, que no estuvieron presentes en la programación, estamos seguros de que podremos contar para próximas ediciones.

Las instituciones procuraron crear las mejores condiciones para el desempeño de los artistas, en términos de su programación, de la producción de sus presentaciones, y de las formas más convenientes de retribución por su labor.

Haber trabajado de esta manera entre todas las instituciones y empresas constituye un ejercicio de planificación y valoración económica que debemos mantener en los venideros Habanarte, y en la actividad cotidiana del sistema de la cultura, perfeccionándolo cada día.

Fue atinada la idea de incluir en la programación del evento actividades ya previstas para este año, que imprimieron su sello a Habanarte, especialmente en las artes plásticas y en las artes escénicas. En estos casos —y en aquellos en que las presentaciones se realizaron en los escenarios y días habituales—, no se produjeron gastos adicionales. Por este y otros elementos, podemos afirmar que Habanarte ha sido un evento con resultados económicos satisfactorios.

Nuevas iniciativas, como la programación especial de cine cubano, conciertos de figuras relevantes de nuestra música, presentaciones de libros, actuaciones de las principales compañías de la danza y el teatro, y la exitosa prolongación de la Feria Arte en la Rampa, completaron el programa de Habanarte. Del gran conjunto de actividades programadas, se efectuó la absoluta mayoría.

Es importante destacar la realización de obras y espectáculos especialmente concebidos para la ocasión, que expresa el compromiso de los creadores con el evento y con las instituciones. También se concretaron nuevas experiencias de producción y la utilización de novedosas sedes y otros espacios.

A pesar de lo polémico que pudiera resultar la programación de actividades para los primeros días de la semana —en un mes en el que habitualmente las personas se reincorporan a la vida laboral y escolar— se reportan cifras preliminares de 100 000 espectadores.

Para el evento se gestionaron patrocinios muy útiles, contamos con un apoyo importante de empresas extranjeras y mixtas —muchas representadas por nuestro Ministerio— y se alcanzó la cifra de 1 269 participantes extranjeros, sin contar otros que puedan haber accedido directamente a las instalaciones. Ello constituye una pequeña muestra de cuánto puede hacer Habanarte por erigirse como espacio de negocios.

Si analizamos también que la cifra de participantes foráneos —significativa en comparación con otros eventos que realizamos—, es representativa de solo dos países latinoamericanos, constatamos lo mucho que aún podemos hacer en la potenciación del turismo cultural.

La promoción del evento en nuestro país ha sido uno de sus grandes aciertos. Se logró colocar el sello Habanarte y se aseguró, en general, la divulgación intencionada de las principales instituciones o unidades artísticas. Múltiples iniciativas se desplegaron en la televisión, la radio, la prensa impresa y el ciberespacio, así como se hicieron uso de otros soportes promocionales. Debemos agradecer especialmente la importante contribución de la prensa al éxito de Habanarte. Este ha sido un ejercicio del que podemos adquirir experiencias útiles para la actividad de promoción cotidiana.

El Comité Organizador del evento agradece expresamente el apoyo brindado por la Casa del Alba Cultural, y con esta mención esperamos no haber olvidado hasta aquí a ninguno de los múltiples actores de este gran esfuerzo que, como ya se ha dicho, ha generado resultados positivos.

La intencionalidad y la integración han sido las divisas de la organización de Habanarte. En ellas están también nuestras principales reservas. Instituciones y artistas, trabajando juntos, aunando voluntades, evitando estridencias, aprovechando intereses comunes éticos, estéticos y materiales, han sido los protagonistas de esta fiesta. En esta unión que hay que cultivar, para aspirar siempre a más, está la mejor manera de enfrentar desviaciones burocráticas y de seguir promoviendo el crecimiento espiritual del principal beneficiario de Habanarte, nuestro pueblo.

 

Discurso de clausura del evento Habanarte. Casa del Alba Cultural de La Habana, 21 de septiembre de 2014.

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