Edesio Alejandro:

“El Laboratorio fue una etapa de creación sin fronteras”

Mayté Madruga Hernández • La Habana, Cuba
Fotos de Internet

Una terrícola llega a un planeta llamado Violente y aparece un habitante de este, es el año 1987 y Edesio Alejandro interpreta al extraterrestre; además, crea esta trama, para la única ópera rock que se ha hecho en Cuba. Solo esta descripción bastaría para ilustrar a quien constituye uno de los alumnos más aventajados y creativos del maestro Juan Blanco.

Edesio Alejandro se rodea en sus creaciones de sintetizadores, computadoras y cualquier instrumento con los cuales, hace, crea e imagina la música, que está, como él mismo confiesa en esta entrevista: “en todas las artes para volar; para mover las emociones y los sentimientos de los espectadores”.

La música electrónica ha tenido una cobertura mediática mayor en los últimos años, a qué cree que se deba esto?

Creo que fundamentalmente se debe a que en los últimos años los medios con los que se hace la música electrónica son cada vez más populares entre la gente de cualquier lugar del mundo. Cualquier niño, ya desde pequeño, tiene una computadora, no solamente en su casa sino suya. Yo recuerdo que fuimos tres amigos: Manuel Loyola (el primer tecladista de mi grupo Banda de máquinas), Mayito García (el programador de Gonzalito Rubalcaba) y yo, los primeros en Cuba que programamos música en una computadora. El padre de Mayito (Mario García Joya) quien era director de fotografía del ICAIC, llegó de viaje y le regaló una computadora con una interface y un programa para programar música. Mayitín fue a mi casa y me pidió prestado un pequeño sintetizador que yo tenía y me contó que iba a tratar de echar a andar aquella computadora, le dije que me iba con él y en ese momento llegó Manuel, quien aún no era tecladista de mi banda, pero estábamos al habla de empezar a trabajar juntos, y los tres nos fuimos a casa de Mayito donde pasamos como cinco días sin dormir, hasta que logramos programar música en la computadora. De eso hace 35 años, era ciencia ficción, ahora es como tomarse un vaso de agua. Así que hoy que los muchachos nacen casi conectados a Internet y a una PC, ha dado la posibilidad de una masividad en todo lo relacionado al tema.

Comienzan a desarrollarse en Cuba diferentes Dj´s-productores, que no necesariamente tienen una formación musical, ¿cómo cree usted que pueda beneficiar o perjudicar esto a la música electrónica?

Siempre hay de alguna manera beneficio. En un principio, como es lógico, muchos o casi todos empezaron imitando lo que escuchaban de la música electrónica de moda en el mundo. Este es un fenómeno que generalmente pasa siempre en el proceso de cualquier creador. Se comienza imitando y después con el tiempo y la experiencia, se va definiendo un estilo y una manera de hacer diferente; si eso no sucede te conviertes en un repetidor y te quedas en el camino. Eso ha sucedido también en la electrónica. Pienso que hay muchos Dj´s que se han dado cuenta de que Cuba es un país de una cultura muy fuerte y se han mezclado con la música cubana, creo que esos van a perdurar. El tema de haber estudiado música o no, es un poco complejo, la música electrónica que se hace hoy día, sobre todo la que hacen los Dj´s, es más para un consumo de fiesta y baile que para asociarla a otro arte, o para concierto. Aunque de alguna manera la gente vaya a escuchar música house y se le llame que van a un concierto, el término se ha ampliado mucho; el Dj tiene algo muy importante para ese tipo de música y es que tiene el beat del bailador, o sea el tiempo al que se mueven las personas que la consumen. Muchas veces tratas de meter esa música en un tiempo musicalmente cerrado y es imposible, muchas veces hasta se corren los tiempos fuertes de lugar, eso no lo puede hacer un músico académico, yo, que parte de mi música es de una extrema vanguardia, no puedo hacerlo. Creo que ya para la electrónica más concertante es mejor tener un poco de conocimiento musical para hacerla y tener buenos resultados. Te pongo un ejemplo, en otro tipo de música, la que hago con mi banda, la más comercial de los diferentes tipos de música que hago. Yo quería hacer una música popular cubana, distinta, que sonara de este siglo pero que no dejara de ser Son, Rumba o Conga, entonces comencé a dejar a un lado la lógica de lo que había aprendido en el conservatorio y empecé a poner los acordes como sonaban en mi cabeza; empecé a mezclar ritmos usando lo que me convenía de cada uno para el resultado que quería lograr y al final me salió lo que estoy haciendo en estos últimos 15 años. Rompí  las reglas, pero pude hacerlo porque las conocía.

Imagen: La Jiribilla

El cine, el teatro, la danza, son todas manifestaciones que han contado con sus piezas musicales, ¿cuál ha sido la más compleja para que se relacionara orgánicamente con su obra y lo ya creado en estas manifestaciones?

Afortunadamente se me han dado bien todas. Me siento muy cómodo haciendo música para cualquier medio. Me gusta trabajar para la danza, el teatro, el cine, cada uno tiene su ángel y su particularidad, también cada uno es distinto y se mueve de manera distinta, por eso me gusta. La música para danza me da mucha libertad a la hora de escribir, pero sin perder la cadencia que debe ayudar a los pasos del bailarín; el teatro es un poco más terrenal, pues necesitas ayudar a la imaginación del público que está sentado en una fría sala y debe a lo mejor imaginar que está en una playa; y el cine es como la madre de las artes y es la libertad total, todo depende del director y hasta dónde quiere que vuele su película. El director define el estilo donde enmarca su película, pero la música es un arte tan noble que aunque una película por ejemplo, se desarrolle en los años 40 o 50 tú puedes manejar las emociones desde una mirada sonora actual. La música está en todas las artes para volar, para mover las emociones y los sentimientos de los espectadores y hacerlos explotar lo mismo de llanto que de felicidad.

Juan Blanco y el Laboratorio de Música Electroacústica, ¿cuánto han influido en su carrera artística?

Juan Blanco fue el profesor que me ensenó a perder el miedo a la técnica musical. Me enseñó a utilizar todo lo que estaba a mi alcance, lo mismo un violín que un ruido y hacer música con ambos. Fueron años de creación sin fronteras y me han servido durante toda mi vida para toda la música que he hecho. El laboratorio fue una etapa de creación sin fronteras.

Algunos opinan que en materia  musical, la música electrónica lleva la mayor innovación de los últimos tiempos, ¿es partidario usted de esta idea o la considera como un absoluto? ¿Por qué?

Mira, lleva mucha innovación la música electrónica, pero todas las artes en esta época la llevan también. Esta es la era de la electrónica y se ha aplicado a la vida y por supuesto a las artes. Ya casi no hay fronteras, tú puedes crear para cualquier arte o cualquier medio, cualquier cosa, el límite está generalmente en la imaginación. Muchas veces echamos la culpa a la falta de recursos, en cierta medida es una limitante no tener una computadora de última generación, pero igual, con una un poco más vieja, lo haces más lento y por supuesto con más procesos. Yo estoy haciendo una película que lleva muchos efectos visuales y animación, y las máquinas con las que estamos trabajando no son de última generación, llevamos más tiempo que si tuviésemos las súper computadoras, pero igual lo estamos haciendo, lo importante es la creación y la imaginación.

 

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