La Escuela Nacional de Ballet en EE.UU.

El trompo baila en casa ajena

Antonio López Sánchez • La Habana, Cuba

Para los seguidores de la danza en nuestro país, el nombre de Ramona de Saá Bello no será nada ajeno. En reciente entrevista con la actual directora de la Escuela Nacional de Ballet, pudimos conocer de cerca sobre un importante proyecto de intercambio establecido con otra escuela de danza en los EE.UU. La noticia trae también consigo el valor agregado de la novedad. Por primera vez, hubo estudiantes cubanos de esta enseñanza que brindaron su arte en tierras norteamericanas.

Imagen: La Jiribilla

“El intercambio surge a partir de la creación de la Sarasota Cuban Ballet School, en EE.UU.”, nos explica De Saá. “El director y fundador de esta institución es Ariel Serrano, un bailarín que estudió con nosotros, procedente de Camagüey. Yo estaba en Canadá y él me contacta para que lo ayudara en un plan que tenía. Quería crear una escuela de ballet. Por entonces yo no tenía visa para entrar en EE.UU. y solo pude colaborar de lejos, pero siempre me pareció muy interesante la idea. Su proyecto intentaba lograr que niños sin poder económico pudieran estudiar ballet, que como se sabe es una enseñanza muy cara, pues se necesita de muchos recursos para formar un bailarín. Entonces, buscó patrocinadores, buscó el modo de implementar becas para que su escuela asumiera estos estudiantes, encontró personas que se enamoraron del proyecto, hizo un gran trabajo. Claro, eso también tiene relación con los resultados que ya pueden mostrar. Finalmente, Ariel estuvo varias veces aquí, en distintos eventos de nuestra escuela y ya pudimos concretar pasos más serios. Así fue que empezamos a proyectar este intercambio”.

Imagen: La Jiribilla

En este verano por fin se hizo tangible la idea. Ramona de Saá, la maestra Ana Julia Bermúdez y los estudiantes Daniela Gómez, Diana Menéndez, Laura Tosar, Francois Llorente y Rafael Quenedit, compartieron actuaciones y clases con los estudiantes y profesores de la Sarasota Cuban Ballet School. Los alumnos cubanos, me explica la maestra, en su mayoría tenían ya experiencia internacional y destacados desempeños en sus jóvenes para ya sólidas carreras. Como detalle a destacar vale la mención de que los “más viejos”, Quenedit y Llorente, cuentan con 18 años de edad cada uno. La más jovencita, Tosar, tiene 16. Las otras dos muchachas, 17 años.

En las actuaciones realizadas, además de compartir escenario con alumnos de la escuela norteña, los nuestros se desempeñaron en varios roles. El programa incluyó pas de deux como los de Don Quijote y el de Diana y Acteón; variaciones sobre temas de La bella durmiente y de El lago de los cisnes y hasta se bailó con música del maestro Leo Brouwer, en la coreografía de Entorno.

“Si te soy honesta, considero que esta posibilidad es un triunfo del ballet cubano y de nuestra enseñanza, en todos los sentidos. El fundador y director de esa escuela, Ariel Serrano, se formó aquí como bailarín, y esa experiencia se ha trasmitido a otros y ayuda a formar a nuevos muchachos. Había que ver a aquel público de pie, aplaudiendo. Nos aplaudían, como si estuviéramos en Cuba, cuando hacían un buen pirouette, cuando terminaban en perfecto equilibrio cualquier figura. Aunque nuestro ballet, y nuestra enseñanza, son muy reconocidos en todas partes, creo que los norteamericanos no calculaban las verdaderas dimensiones del nivel y de las posibilidades de nuestros estudiantes. Los directivos del Ballet de Sarasota iban a ver los ensayos y quedaron impresionados con los abismales logros técnicos y artísticos de los muchachos.

Imagen: La Jiribilla

”A partir de este primer acercamiento, la Escuela Nacional de Ballet ha recibido nuevas invitaciones, de la propia Sarasota Cuban Ballet School, y también desde Chicago. También habrá participación norteamericana en próximos eventos a celebrarse en la Isla. Sin duda, se teje un sólido puente que desde la cultura, puede contribuir en serio a acercar las cada vez menos distantes dos orillas del estrecho de la Florida.

“Esta es una magnífica oportunidad para romper distancias entre los dos países, sobre todo porque se hace desde el arte. Hay un plan de intercambio que estamos estableciendo para el futuro cercano y que puede ser muy provechoso para ambas enseñanzas. En verdad, allí nos sentimos como en casa y así haremos sentir aquí a quienes nos visiten. Este proyecto es una puerta abierta que queremos mantener. Ahora fue la primera vez que la Escuela Nacional de Ballet estuvo en los EE.UU. y fue muy fructífero. Por eso queremos ampliar en todo lo posible esta experiencia”.

Comentarios

Tema muy interesante. Regresaré!

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