Entrevista con Amadito Valdés

“Una cuestión de coincidencias”

Leandro Maceo • La Habana, Cuba

Fotos: Roberto Ruiz

La música es la razón de su vida y su padre su mayor motivación. Auténtico. Poseedor de un estilo particular para la interpretación y un ritmo que lo acompaña incluso mientras camina, Amadito Valdés conoce del diálogo íntimo entre las baquetas y el público.

Imagen: La Jiribilla

Ha experimentado el éxito y conquistado la magia que ilumina a los grandes sobre el escenario. Conserva con vida sus anécdotas y a sus casi siete décadas de existencia es un hombre emprendedor.

La condición de patrimonio artístico de la nación que distingue a la música tradicional cubana es defendida a través de proyectos independientes como el de este habanero convencido, quien goza entre otros privilegios de ser acreedor de una nominación al Grammy en 2003 con su primer disco personal Bajando Gervasi; es además, uno de los pocos percusionistas en el mundo que tiene el honor de que la competitiva firma alemana Meinl —fabricante de instrumentos de percusión— lo haya distinguido con la construcción y distribución en el mercado internacional del timbal Amadito Valdés, mientras la estadounidense Regal Tip distribuye el modelo exclusivo de baquetas para timbales tatuado con su nombre.

Pero a la par de la prominencia de la magia del timbal de Amadito, está la fortuna de pertenecer a los ases de músicos que a fines de los 90 del siglo pasado llevaron la música cubana al mundo y cimentaron la fama global del fenómeno Buena Vista Social Club (BVSC), del cual es considerado “las baquetas de oro”.

Cuando se alude al Buena Vista se habla de un proyecto que busca llevar la música cubana a la escena internacional. Pero muchas veces se desconoce la génesis de un concepto engendrado en una coincidencia de genios.

"Buena Vista Social Club es un disco y un documental. Sucedió porque gustó. Ry Cooder es un hombre conocido en el medio de producciones discográficas en EE.UU., Wim Wenders es un productor importante de los pocos europeos que han entrado a Hollywood y es una cuestión de coincidencias, no hubo intereses mezquinos, que es donde está el error. Ocurrió y punto.

"El disco de Juan de Marcos, por ejemplo, fue un homenaje al sonido del Big Band de los años 50, donde intervienen Rubén González, Plana, Puntillita, Pío Leyva, Cachaito…Todo ello incidió en que se convirtiera en algo atractivo para el público. Además está el hecho de que los proyectos que han logrado un espacio importante a nivel internacional, lo han conseguido a partir de innovaciones en su propuesta musical y con Buena Vista no pasó esto. Entramos con el son, el bolero y el cha-cha-chá como se tocaba en aquella época. Fue mover esto de aquí para allá, algo sui géneris". 

Imagen: La Jiribilla

Con casi dos décadas de existencia Buena Vista guarda un secreto que lo convierte en un atractivo para el turismo, en una suerte de referente cultural y espiritual de la nación.

"El mercado natural de la música cubana es EE.UU., pero no Islandia, Australia, Sudáfrica… El proyecto se salió del marco artístico-musical, llevó nuestro ritmo a lugares donde no había entrado y acaparó al público joven.

"Hay gente que ha descubierto Cuba a partir de la película de Wim Wenders. Estamos los protagonistas que tenemos discos personales, nominados, con Grammys alcanzados, con una presencia. Eso es lo que busca el extranjero.

"Todo ello trae por consecuencia que se quieran mostrar Buena Vistas falsos. Ahora aparece este o aquel y dice yo toqué con, yo fui músico de…quienes no son protagonistas del proyecto.

"Pasa como con el Mojito. Un extranjero llega a La Habana, le venden un buen trago como el tradicional de Cuba y este se lo cree aunque esté tomando otra cosa. Pero quien sabe dice no, esto no es lo que busco".

Sin embargo, Buena vista es un fenómeno poco conocido por los cubanos, quienes lo vemos como un producto alejado, con una mirada ajena y descontextualizada de nuestra realidad.

"El primer bache está que las entidades culturales en su mayoría no saben realmente qué cosa es Buena Vista Social Club, donde el artículo “el” no cabe. La gente no maneja eso y hay una indolencia muy grande. Imagino que haya funcionarios jóvenes del Ministerio de Cultura que no conozcan la historia, como muchos medios tampoco manejan la génesis del proyecto.

"La letra es el desconocimiento de lo que es BVSC y de quienes formamos parte. Nadie se preocupó por entender qué era lo que estaba sucediendo alrededor de esta idea desde el año 1998 a la fecha, no la han acogido como cubana, con el amor que merece y la ven como algo ajeno.

"Por otro lado está el que Buena Vista alcanzó más impacto fuera que dentro de Cuba".

Quizá lo más difícil radique en saber delimitar las fronteras entre lo cubano y lo foráneo, además de comprender lo que un fenómeno como Buena Vista puede significar en la vida de un hombre.

"Como está la presencia de Ry Cooder no se le hizo swing desde un principio —como decimos los cubanos—, como fue algo con un éxito súbito, como hay parámetros en la vida de los artistas que son inviolables y este proyecto los violentó todos.

"Personajes como Compay Segundo, quien fue de cero a mil. Una medida que no es válida normalmente, que rompe con ciertos mitos existentes dentro del mundo artístico. Hombres que si bien tenían una carrera como músicos no conocían la fama".

El proyecto musical más exitoso de los últimos 50 años.

"Si bien la película de Wenders disparó a BVSC y le dio el toque final en correspondencia con una máxima del marketing que establece que el que escucha después quiere ver, el proyecto nació bendecido. Es algo que no se concibió con fines lucrativos sino meramente culturales. Hay que ver cómo se llegó a ello.

"Estos fueron discos que se hicieron bajo concepciones normales, pero a partir de que se nominaron dos de los tres primeros al Grammy y uno de ellos se llevara el galardón se crea un ambiente particular. Les he preguntado a las cuatro patas de la mesa (Ry Cooder, Juan de Marcos, Wim Wenders y Nick Gold) y nadie se imaginó que con la música nuestra pudiera suceder algo semejante.

"Se recuperó con creces un mercado que se había perdido, porque se salió del marco de la música al punto de haber un fanatismo con Buena Vista. Es algo que tiene pegada".

La sonoridad nos distingue como nación frente a otras expresiones musicales en el mundo. Una presencia en la que Buena Vista tiene una inscripción luminosa. De ahí que no sean pocos los que se pregunten lo que puede pasar en el futuro.

"La música cubana históricamente ha sido exitosa en el mundo y los proyectos personales tienen buena acogida. Eliades con su banda, Juan de Marcos, Omara… creo que todo está garantizado. Además están las nuevas generaciones, gente joven que está trabajando con nosotros. La idea se va reciclando.

"BVSC es la presencia de la música tradicional a nivel internacional. Lo veo en el futuro con el mismo éxito que ha tenido porque hay un relevo y considero que las jóvenes figuras lo van a garantizar".

El Adios Tour que protagonizan los integrantes vivos de BVSC más que una despedida supone un hasta siempre.

"No tenemos 20 años. El manager está haciendo esto como algo que tiene que terminar arriba, como un hasta luego porque todos vamos a seguir con nuestros proyectos y no se sabe si el día de mañana un productor tenga una propuesta interesante donde los que estén se unan de nuevo. Es una estrategia que aplaudo, pero donde esté la música cubana estará Buena Vista Social Club".

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