Intersecciones

Memoria y presente de
Danza Contemporánea de Cuba

Estamos todos aquí para atestiguar la admiración y el cariño por Danza Contemporánea de Cuba.

Me ha encantado que Miguel Iglesias, su director, como ha hecho otras tantas veces, rinda culto a la memoria, porque hoy, a veces, nos parece que venimos de la nada, y que todo lo que somos ahora, aún con las dificultades del presente, fue siempre así. Ya muchos ni siquiera tenemos la edad de la fundación de la compañía como Conjunto Nacional de Danza Moderna, en la travesía Danza Nacional de Cuba y hace ya muchos años como Danza Contemporánea de Cuba.

Imagen: La Jiribilla

Leí varios testimonios de “los trabajos y los días” de la fundación en el año 59 de esta compañía, en ese gran periodo fundacional de la Revolución de Fidel, en medio de la nada, de la ausencia de una tradición, la gran conquista de estos 55 años de andadura. Es la gran diferencia con el tiempo actual y por eso me parece capital rendir culto a la memoria de todos los nombres aportadores a la compañía como parte de su conjunto musical, en la escena, en el diseño y, por supuesto, con bailarines y coreógrafos y también con aquellos que no suben al escenario.

No quería dejar de señalar los enormes vínculos de la compañía más allá de la danza, como un punto nodal de la cultura. No creo que otra cosa sea la compañía. No sólo una gran referencia de la danza misma, sino también en su larga colaboración con otras artes. Con la música, por supuesto, al haber bailado a  Amadeo Roldán, a Juan Blanco, a Sergio Vitier, entre otros grandes músicos cubanos, más los ritmos ancestrales venidos de África. Haberse inspirado en la obra de Lam o de Carlos Enríquez y vestirse con los trajes de Eduardo Arrocha. Haber sido acompañados por los cineastas cubanos que han dejado magníficas piezas cinematográficas de la creación danzaria de esta agrupación.

En su devenir, Danza Contemporánea ha sido madre de una escuela. De una escuela con edificio, y aquí no quiero dejar de mencionar a Lorna Burdsall que tanto tiempo le dedicó. Y de una escuela en términos más amplios, como estilo, como manera de ver, enfocar y practicar la danza. Haber contado con Nieves Fresneda y Jesús Pérez, con Eduardo Rivero, Luz María Collazo, Víctor Cuéllar, Isabel Blanco y Dulce María Vale, con Isidro Rolando hasta hoy, con el propio Miguel Iglesias. Y con todos los que hoy no son parte de la compañía pero que partieron de aquí, Narciso Medina, Rosario Cárdenas, Marianela Boán, entre tantísimos otros que hacen de esa memoria el presente. Todos contribuyeron a que Danza Contemporánea persista hoy de la mano de sus nuevos y jóvenes coreógrafos, al lado de muchos de los mejores coreógrafos internacionales como Ek, Akika, Bonachela y Linkens, entre otros. Ellos han aportado también nuevas maneras de ver el movimiento, de enfocar la danza, de practicar sus coordenadas, desde el cuerpo cubano, desde el pensamiento cubano, desde la cultura cubana frente a los públicos, en primer lugar de la nación, y de todo el mundo en sus más grandes y venerados escenarios.

No otra cosa cabe entonces que felicitarlos y desearles que esa memoria convertida en presente siga fecundando a la danza cubana, al interior y al exterior de la compañía. Sumarles que el camino, a pesar de cualquier dificultad, sea el de seguir incrementado esa larga cadena de aportaciones a la danza, a la cultura y a la nación, puesto que la cultura es hoy, y lo sabemos mejor, más que nunca, no sólo el rostro más visible de ser cubano hoy y de practicarlo ante el mundo, sino la “materia” misma que nos hace cubanos y cubanas todos los días.

Imagen: La Jiribilla

Muchas felicidades a todos los bailarines y bailarinas, a los viejos maestros que siguen junto a la compañía, a Miguel Iglesias, a Jorge Brooks, al equipo completo. ¡Feliz trayectoria en los próximos años!

Edad de completa madurez, 55 años, alcanzada ya desde hace muchísimos años. Que sigan aportando títulos insoslayables a la cultura cubana, en nombre de este presente, en nombre del líder, maestro y fundador, Ramiro Guerra, honor a él. Y que sigamos encontrándonos en el Mella, en la Covarrubias, en el Gran Teatro, participando de las visiones de Cuba que brindan los cuerpos y las mentes de Danza Contemporánea de Cuba.

 
Palabras en el homenaje por el 55 aniversario de la fundación de Danza Contemporánea de Cuba, Delirio habanero del Teatro Nacional de Cuba, 24 de septiembre de 2014.

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