Un festival para reverenciar a una gran dama

Redacción Gestus • Camaguey, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Con los tres toques de campana que dan inicio a cada función teatral, tendrá su comienzo la 15 edición del Festival Nacional de Teatro. Volvemos a Camagüey para encontrarnos con los pretextos de la escena, con las máscaras y verdades que han hecho de este arte, en Cuba, parte de nuestra cultura más viva. Volvemos para reencontrarnos en la plaza que, desde 1983, se imaginó como capital teatral de la Isla para acoger a sus creadores, en un lazo que unifica aplausos, empeños, reflexión crítica, y aspiraciones hacia nuevas jerarquías. Volvemos a Camagüey para rendir tributo a una gran dama, a Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda, nacida aquí y considerada la dramaturga de mayor talento de su tiempo.

El aroma que acompaña a su poesía, a sus novelas, a sus textos para las tablas, ha regresado con el fervor de este bicentenario que ella comparte con José Jacinto Milanés, y ambos, desde ese siglo XIX tan distante y tan cercano, comparten la utopía que Virgilio Piñera imaginó como un “teatro nacional propio”, mucho después.

En esa utopía de telones, tramoya, luces, nos reencontramos. Que sirvan estos diez días para vernos como una Isla de teatro, y que, como el país, quiere cambiar a tono con las nuevas circunstancias. Maestros y discípulos, renovadores y clásicos, pasado y presente de nuestro teatro: todo esto se unirá para pensarnos en la inminencia del futuro que ya llega. Tula ha sobrevivido dos siglos para que hoy volvamos a poner flores en sus manos.

Que nos guíe su palabra rotunda y elegante para abrir nuevos caminos. Nuevos telones. Nuevos teatros en un Camagüey que ahora se convierte en una ola de aplausos.

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