Memoria, pálpito y transferencias

Noel Bonilla • Camaguey, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Varios son los motivos que nos hacen regresar a Camagüey en este 2014: 15 años de nuestro Festival Nacional de Teatro, el 200 cumpleaños de Gertrudis Gómez de Avellaneda y el 500 aniversario de la ciudad de Camagüey, otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Y es que solo el teatro conoce de esas raras alquimias de retornar al pasado desde el tiempo y espacio presentes. Aún desafiando las trampas del embuste y el simulacro que pudiera pensarse detrás de la mascarada y el rito casi ditirámbico a que nos conmina la escena hoy, insistimos en el acto travesti, ampuloso, procaz, bellaco e inconmensurable de ser en vida representación de la memoria.

Se cuenta que como suerte de la transacción ancestral, cambiante y escurridiza, espontánea pero programable desde la producción misma del hecho escénico, el universo del actor y del espectador desestabilizan la convencionalidad subsidiaria para transformar lo aparentemente ficcional, en realidad inmediata.

Entre el universo del lector-espectador y el del performer se teje una complicidad de presencias, donde el sujeto pierde su condición autónoma y sus atenciones recíprocas adquieren doble direccionalidad. Es así como nuestra escena de hoy se abre a la pluralidad de sus modos de hacer y ser. Es así como el teatro cubano se reafirma como espacio de emancipación, conquista y, también, de permanencias.

Concurren en esta quinceañera fiesta, ese teatro que vivo está en sus hechuras, trayectorias y apuestas. Pues no hay razón más fecunda para celebrar tantos años de andadas que el hecho veraz de ser trasfiguración presencial del espectador y del performer en tanto, invención que comprende ingenuidad y reflexión, naturalidad y artificialidad, convención y luminalidad, subsistencia y cambio.

Camagüey 2014, siendo nobles con las heredades de la Avellaneda, quien colocara la lírica dramática del romanticismo insular en planos estelares, no podrá renunciar a ser atinada selección de lo más diverso de nuestro panorama escénico producido entre septiembre de 2012 y junio de 2014.

Teatralidades en todas sus expresiones, alternancias y modulaciones. Danza, música, publicaciones, exposiciones, intervenciones, fórums, trueques, etc., conforman la agenda de esta edición en un Camagüey renovado tras sus 500 años de leyenda.

Una estrategia curatorial alrededor del concepto “Teatro: memoria, pálpito y transferencias”, agrupa en segmentos, propuestas escénicas de todo el país. Producciones ejemplares que significaron hito en algunas de las catorce ediciones ya pasadas del evento y que, aun forman parte del repertorio activo de grupos emblemáticos, compartirán espacio con proposiciones que apuestan por otros vocabularios expresivos y modos de espectacularización distintos en sus relaciones con el lectorespectador.

Como parte del habitualmente llamado “evento teórico”; los encuentros temáticos (UNIMA, Laboratorio IBSEN), junto a talleres, desmontajes de espectáculos y paneles diversos, se ajustan al concepto curatorial al devenir plataforma activa que registra las coordenadas y comportamientos discursivos que asume la teoría y la práctica escénica cubana en la actualidad.

Importante es “pensar” el teatro, lo teatral, lo escénico, como un modo de actividad que establece un camino circular entre “teoría” y “práctica”, porque la teoría repercute en los modos de obrar, pero es a la vez una reflexión que se elabora a partir de ellos. La observación de la práctica es la que produce los conjuntos de hipótesis o premisas que luego dan lugar a lo que podríamos denominar, de un modo simple, una teoría. Todas las teorías que podamos esbozar acerca de las “representaciones” son siempre aproximaciones incompletas y limitadas, forman parte de una caja de herramientas cuya utilidad depende de las situaciones y los propósitos perseguidos.

Camagüey 2014, ojalá se torne ese necesario puente vivo entre teoría y práctica, entre memoria, realidad y derivas discursivas; solo así la institución podrá establecer, imaginar, sugerir, proponer y discutir sobre aquellas estrategias dialógicas que caracterizan el teatro que hacemos, el que podemos y queremos hacer. Les aseguro que ahí ha estado la instancia indicadora en la organización de esta edición de nuestro 15 Festival Nacional de Teatro.

Fuente: Boletín del Festival de Teatro Gestus

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