Aleja a tus hijos del alcohol

Yo nunca nunca

Isabel Cristina • Camaguey, Cuba

Los festivales son siempre un buen momento para detenerse a repasar la variedad del teatro cubano de estos tiempos, sobre todo si la selección pone a dialogar diferentes estéticas, maneras, generaciones de creadores, modos de producción y gestión. Teatro El Público ampara nuevamente las búsquedas de los que quieren lanzarse a la escena con todos los riesgos que ello implica. Aleja a tus hijos del alcohol, espectáculo dirigido por José Ramón Hernández sobre un texto de Rogelio Orizondo con la dramaturgia de Yohayna Hernández es uno de esos gestos teatrales que no debemos, de ninguna manera, dejar de compartir.

Imagen: La Jiribilla

El texto ofrece una especie de testimonio personal, público, que se desarma a cada palabra escrita para tomar nuevas formas en la voz de las actrices. Como un karaoke escénico donde el público también es incitado a participar, se conforma un espectáculo que apuesta por la irreverencia, la rebeldía y la complicidad. Sin embargo, lo que más me interesa de la puesta en escena es la estrategia de disentir presentando todos los caminos posibles, estos no parecen tiempos de elegir. Por eso Hilde Gorpe y Rosalía Roque defienden sus verdades particulares, por eso lo impersonal y lo íntimo, lo real y lo teatral, Suecia y Cuba, la pauta textual y la libertad escénica. Por eso nos brindan un Cuba libre y por eso me lo tomo, porque vivimos el tiempo de los hijos y somos hijos y defendemos la causa de los hijos.

Aleja a tus hijos del alcohol pretende cortar los hilos de convención teatral, sin embargo, tal vez por un azar, el espectáculo consigue un estímulo mayor, tensar los hilos de esa convención/tradición/educación. La historia está ahí, dura de roer, como la dramatización que las intérpretes intentan desprender de sus cuerpos, como la nueva convención que se levanta con sólo intentar derribar las viejas usanzas, como el grito de ¡bajando! y el efecto enajenante del alcohol. Porque no se trata de “quítate tú pa ponerme yo”, sino más bien de yo soy yo y tú eres tú y no somos la misma cosa.

Es tiempo de exponerse y salir a cantar una chea canción pasada de moda, la que te sabes, la que te enseñaron, la que tuviste que oír toda tu vida, la suerte es que siempre se puede desafinar. Pero la canción está ahí, también dura de roer. Hilde Gorpe y Rosalía Roque se exponen y desafinan, sólo así pueden variar el tono de la vieja canción, cambiar su sentido y su destino.

Imagen: La Jiribilla

José Ramón Hernández asume el riesgo de una dramaturgia que no admite fórmulas escénicas porque ese sería su agotamiento, su muerte por asfixia. Sin embargo la intertextualidad también forma parte de esta época y el espectáculo está cargado de reminiscencias, como nuestros cuerpos y nuestra memoria. Ser auténticos puede ser la única manera de evitar las antiguas fórmulas, las nuevas fórmulas.

Aleja a tus hijos del alcohol es el testimonio del teatro que nos ha tocado vivir, es otra vuelta en espiral, es preguntarnos a dónde vamos, pero también, de dónde venimos. Es un punto de partida que puede ser, a la vez, una última estación. Es una pregunta sin respuesta inmediata, una mentira, una verdad, un juego de revelaciones compartidas. Por esa encantadora incertidumbre, yo también brindo.
¡Salud!

Fuente: Boletín del Festival de Teatro Gestus
 

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