Entrevista con Fidel Galbán

Desde Remedios hasta el niño del presente

N. Espinosa Mendoza • Camaguey, Cuba

Fidel Galbán, uno de los más importantes dramaturgos para niños de nuestro país, ha vuelto al Festival de Camagüey, donde ha obtenido varios premios, como aquellos que ganara con Una manzana fuera de cuentoen el 2002. Dueño de El gato simple, Raulín y las flores y otros textos que él mismo ha defendido desde su Guiñol, el Rabindranath Tagore de Remedios, vino a recibir condecoraciones, como la Placa Avellaneda y la Distinción Espejo de Paciencia, así como aplausos y reconocimientos a su larga trayectoria.

Gran parte de tu vida ha estado ligada al Guiñol de Remedios, que fundaste a inicios de los años 60. ¿Cuál es el estado ahora mismo del Rabindranath Tagore?

El de un grupo que está vivo, que trabaja con la luz suficiente como para comprender el momento en que vive. Es un grupo con perspectivas, ideas, esperanzas, podría decirte que hasta renovador. Estamos pensando en nuevas puestas, Brizna por ejemplo es un espectáculo que un poco que acompaña la historia del grupo. Es un ejercicio artístico-estético, tiene mucho que ver con eso. Y podría decirte que goza de más salud el Rabindranath que el propio director.

He sabido que se prepara una antología con varios de tus textos más reconocidos. Poner El gato simple ahora, ante un público nuevo, en esta Cuba distinta a aquella en la que lo estrenaste en los años 70, ¿qué significa para ti como reto en tanto dramaturgo y director?

Creo que nunca el dramaturgo va a estar de acuerdo con el director y viceversa. Siempre hay encontronazos y definitivamente a veces vence el dramaturgo y a veces vence el director artístico, aunque al final en esencia se ponen de acuerdo. Pero lo que quería decirte es que El gato simple ha sido la obra más representativa no solo del Guiñol de Remedios sino también del director. Recuerdo algo que te voy a decir que siempre me hacía reír mucho: Félix Dardo le llamaba el gato de los huevos de oro. En realidad fue mi primera obra y ha sido la obra más representada y de alguna manera más reconocida. Y eso me hace feliz.

Imagen: La Jiribilla

El gato simple se va a convertir en un texto de referencia de toda una época de teatro de títeres como lo son, digamos, El conejito descontento o La caperucita roja de Modesto Centeno. ¿En ese sentido tú te sientes un clásico en esa palabra?

Quiero decir que me siento un autor complacido, un autor satisfecho y feliz. Yo creí mucho en Centeno y creí mucho en Freddy Artiles, en ambos. Es un privilegio que El gato… de alguna manera se relacione con El conejito... y con La caperucita...

Trabajando ahora mismo para el niño cubano de este momento. ¿Qué crees que necesita como espectador?

Mucho de lo que quizás no le estamos dando. Uno de los problemas que tenemos es que los adultos los estamos obligando a dar grandes saltos en su infancia. Es un niño que carece por ejemplo de juguetes, por razones a las que yo no encontraría jamás una justificación. Y es un niño que se enfrenta a un adulto lleno de complicaciones, de problemas. Un niño que se enfrenta a un hogar casi desecho, a una sociedad contradictoria, repleta de problemas, de dificultades. Es un niño que merecería un esfuerzo para que el teatro no solo fuera un divertimento. El teatro tendría que ser entonces todo lo que el niño necesita para sobrevivir en circunstancias tan difíciles, en el llamado siglo del desamor. Entonces me parece que todo lo que se haga en esta dirección por el niño es sencillamente poco. Y hay que defenderlos porque ese es el niño que nos va a querer mañana, o nos va a empujar de una guagua, o que nos va a aplicar la muerte voluntaria. Yo creo realmente que estamos descuidando y poco creídos de que sabemos lo que ocurre. Martí decía que los niños saben más que lo que parece, pero parece que nosotros sabemos cada vez menos que lo que los niños.

Imagen: La Jiribilla

Una última pregunta. Estas condecoraciones, estas medallas, ¿qué te hacen sentir ahora mismo como creador?

Bueno, me hacen sentir en primer lugar que estoy vivo y que de alguna manera, con mucha modestia, he podido cooperar con el teatro. Mi generación vivió tiempos muy difíciles, momentos claves. Es una especie de reconocimiento que alegra mucho, que agradecemos infinitamente y eso nos hace sentir que de algún modo no hemos caminado en balde.

Fuente: Boletín Gestus, del Festival Nacional de Teatro

Comentarios

Escelente obra El gato simple, como todo lo de Galbán. También gustó mucho Guirito y las Calabazas, que tuvo muchos elogios en su presentación en el festival de pequeño formato de Santa Clara en su estreno y muy buenas críticas de Esther Suarez y Omar Valiño.

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