Semblanzas de un kfé

Marielvis Calzada Torres • Camaguey, Cuba

Fotos: Cortesía del Consejo Nnacional de Artes Escénicas

Todo tiene su tiempo, reza un proverbio bíblico y no es que quiera ostentar de espiritualidad, pero es la frase precisa con la que considero pertinente comenzar estas líneas. Kfé verde pero dulce, proyecto pensado y dirigido por la dramaturga Agnieska Hernández, es precisamente una de las propuestas del festival que me remiten a la salomónica expresión en tanto ha causado de un lado la sonrisa, el aplauso y por otro, la polémica y el juicio mordaz. Ambas posiciones son acertadas e ideales en este tipo de evento por lo que no juzgo ninguna.

Imagen: La Jiribilla

Pretendo por tanto, diseccionar el espectáculo que desde el formato de café-teatro amenizó dos noches de festival y que posee la particularidad de no estar encabezado solamente por una persona o la univocidad de una poética, sino que, y ahí radica uno de sus aciertos, aúna a múltiples actores, músicos y creadores en un conglomerado de formas y saberes que le proporcionan sin dudas un sabor singular. Su sentido genésico fue justo ese, mostrar lo más actual de la escena cubana contemporánea y sigue siendo el propósito en esta segunda versión aunque adolezca de espectáculos presentes en la primera muestra, como La mujer de carne y leche, del proyecto homónimo dirigido por Leire Fernández; Fiódor en el Fiordo, liderado por Fabián Suárez; Antigonón, un contingente épico, de Teatro El Público regido por Carlos Díaz y la presentadora Lucía, de la obra Goldfish, dirigida por Reinier Rodríguez.

En esta ocasión, bajo la batuta de Giselda Calero como anfitriona, el kfé se “elaboró” por fragmentos de espectáculos como Este maletín no es mi maletín del Mirón Cubano y dirigido por Rocío Rodríguez con las interpretaciones de Leynis Cabrera y Javier Martínez; Presentación brechtiana de El Portazo en la figura de Carlos Manuel Peña; Anestesia, de Agnieska Hernández interpretado por Lulú Piñera; Souvenir, repetición de la experiencia, presentado por Yassel Rivero y dirigido por William Ruiz; así como la presencia de Yordanka Ariosa del café Mujeres de la luna que propone Raúl Martín con Teatro de la Luna, y la participación de Yerandi Bazart de El Público, Daniel Robles de la puesta Goldfish junto a músicos invitados.

Imagen: La Jiribilla

De La Habana a Camagüey, del Trianón al Potro, de la palabra teatral a las complacencias de un programa de televisión, es el slogan principal de este Kfé que tiene como distintivo el discurso poético, la palabra y la “generosidad” de los actores que con sus canciones, poemas, raps o reguetones “poetizados”, desdramatizan los fragmentos y se “sinceran” con el público.

De Puro Teatro a El taxi, de Odio la política a Atrévete, de Los Van Van a diálogos con Norge Espinosa o Raúl Martín, va este kfé en multiplicidad de poéticas y soluciones escénicas que lo convierten en muestrario de los últimos espectáculos de nuestra escena, visibilizándolos por la posibilidad que brinda el formato de café-teatro. Aunque es plausible la necesidad de un hilo conductor en la dramaturgia o la disposición escénica y una mejor organización en cuanto a la selección de los fragmentos, no es menos cierto que Kfé verde pero dulce resulta atractivo y necesario como espacio de divertimento, confrontación y diálogo por qué no, de la escena actual.

Por eso la cita inicial, porque justamente el tiempo y el esfuerzo conjunto, incluso de proyectos que se sumen, podrán proporcionarle el sabor ideal a este kfé que va alcanzando una temperatura y un color intenso en cuanto a energía y disposición de los involucrados. Justo por eso podemos desde ya, brindar.

Fuente: Gestus, boletín del Festival Nacional de Teatro

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