Más de cuatro horas de cello
en La Habana

Ana Lidia García • La Habana, Cuba

Emma Carbonell descendió como un rayo del escenario con su instrumento entre las manos, miró al público con timidez. Acababa de interpretar la Tarantella de David Popper frente a un auditorio que llegó a la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís en la Habana Vieja para disfrutar del concierto de cello más largo del que se tenga noticias en Cuba hasta la fecha. Corrí tras ella para entrevistarla; cuando la tuve enfrente percibí que temblaba. Emma comenzó a llorar. Dejaba brotar así tanta emoción acumulada. Acababa de tocar en el VI Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, un acontecimiento en el universo musical cubano y del  mundo. Era una pieza difícil pero lo logró. Estuvo mucho tiempo ensayando en Santiago de Cuba en el Conservatorio Esteban Salas donde estudia, junto a la pianista Adys Calá que la acompañó y este 9 de octubre tuvo la posibilidad de mostrar el virtuosismo resultante de tanto esfuerzo.

Imagen: La Jiribilla
Helen Balcaz
 

Incluso antes de las 10: 00 a.m., hora marcada para el comienzo de esta extensa presentación del instrumento que es calificado por los especialistas como el más parecido a la voz humana, se reunían alrededor de 100 personas en la puerta de la Basílica. Quizá no todas estuvieran al tanto, pero tendrían la oportunidad de disfrutar de la interpretación de más de 50 cellistas de cinco provincias del país.

¿El público se quedará hasta el final? Se preguntó en alta voz Isabelle Hernández, directora y productora general del evento, al dejar inaugurado este gran concierto dedicado a dos de los más excelsos cellistas del mundo Yo-Yo Ma y Carlos Prieto quienes, por cierto, ofrecerían una velada inolvidable el sábado 11 de octubre en el Teatro Martí de La Habana.  

Imagen: La Jiribilla
Augusto Sánchez
 

En el templo de la música se congregaron este día de octubre estudiantes y profesionales, todos con el objetivo de compartir su afición por un instrumento que aunque preferido por muchos solo puede ser interpretado por los más talentosos. Algunos como la matancera Luna Pantoja, de nueve años, y Reinaldo Russeoux de 10, demostraron que fueron bendecidos por los ángeles y que nacieron para ser cellistas. Luna confesó a La Jiribilla que no dejó de estudiar ni un solo día antes de esta presentación, Reinaldo nunca antes había tocado para tantas personas. La Barkarola, de N. Rakov y la Canción popular armeniana de A. Aibazian fueron tocadas por ella. Él interpretó la Sonata para cello y piano de Sigmund Romberg junto a la pianista Loraine Aroche. Ambos mantuvieron a los espectadores en vilo. ¡Tan pequeños y tan virtuosos! les escuché a decir a varios.

Imagen: La Jiribilla
Luna Pantoja
 

Cello plus no solo pasará a la historia por lograr la confluencia de artistas de toda la Isla y de diferentes edades, sino también por reunir tan amplio repertorio de cello en un mismo programa. En este concierto se interpretaron piezas de Johann S. Bach, Franz Schubert, Ludwing Beethoven, entre otros del ámbito internacional y de compositores cubanos contemporáneos como Leo Brouwer, José María Vitier, Guido López Gavilán y Chucho Valdés. En cuanto a formatos también fue singular pues se escucharon arreglos para dúo, trío, cuarteto, sexteto y octeto de cello, experiencia que varios de los participantes calificaron de muy provechosa para su desarrollo profesional. Este fue un momento para intercambiar técnicas y experiencias, para visibilizar las potencialidades de la escuela cubana.

Imagen: La Jiribilla
Cuarteto Escuela Vocacional Las Tunas
 

Virtuosismo y elegancia pudieran definir las más de cuatro horas continuas de música. El cello se vistió de gala y con él aquellos artistas que han decidido dedicar sus vidas a uno de los instrumentos que más posibilidades de interpretación ofrece. El futuro del violonchelo en Cuba está garantizado si depende de estos más de 50 intérpretes que adornaron con sus ritmos las vetustas paredes de una institución que se prestigia de cumplir su vigésimo aniversario. Este sin duda fue también un regalo para la sala de conciertos de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís.

Comentarios

sería interesante poder ver a través de la televisión algunos de estos virtuosos interpretes, desde los más pequeños, hasta los más experimentados y de está forma aumentar también la cultura de nuestro pueblo, en tan bello aspecto

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