Notas al fascismo

El dedo en el propio ojo

La Jiribilla • La Habana, Cuba

La justificación de W. Bush para lanzar su bestial agresión contra el pueblo iraquí, al precio de miles de vidas inocentes, fue la búsqueda de armas químicas en poder de Sadam Husein. Dichas armas nunca fueron encontradas, en casi una década de ocupación, destrucción y barbarie.

Sin embargo, ahora el New York Times devela que: “Durante esos años las tropas estadounidenses y las iraquíes encontraron repetidamente armas químicas abandonadas y en varias ocasiones los soldados resultaron heridos”.

¿Por qué nunca se reportó el hallazgo de esas armas? Por una sola razón: habían sido producidas antes de 1991 y — ¡oh, casualidad!—, con ayuda norteamericana. Justo esas eran las únicas armas que los mandamases del Pentágono no querían encontrar.

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