Nosotros y nosotras

Thais Gárciga • La Habana, Cuba

“Ni una ONG ni una fundación, Palomas es un proyecto sociocultural, una casa productora de audiovisuales para el activismo social”, recalca Lizette Vila, fundadora y directora de esta iniciativa desde hace poco más de un decenio.

La realizadora de programas informativos culturales en la televisión nacional como Hurón Azul, creó este “espacio natural del proyecto cubano que evoluciona con la sociedad, con sus grupos que aparecen, desaparecen, se transforman”.

Considerar la perspectiva de género como una categoría política hasta el uso del lenguaje actual son temas de constante preocupación para esta mujer. Mucho sufrió antes de ver incluido el género femenino, visto gramaticalmente, en el mensaje televisivo que anuncia cada día entre semana el fin de la cartelera infantil a las ocho de la noche. Desde hace varios años en ese spot que precede la transmisión del Noticiero Nacional de la Televisión Cubana se lee: “para niños y niñas”.

Este 2014 Palomas cumple 12 años de creado, ¿cómo ha evolucionado el proyecto en poco más de una década? ¿Todavía sostienen la visión y la misión iniciales?

El fundamento de Palomas continúa siendo el mismo desde hace 12 años porque es su filosofía, una filosofía que proviene del feminismo. Tiene ese ecumenismo de muchas prácticas y proyectos sociales concretos de la educación popular y de la academia.

Hemos cambiado en la manera de vislumbrar la vida, ahora de una manera mucho más concreta en relación con aspectos más tangibles. El tema de equidad de género es una categoría concreta que trabajamos con mujeres y hombres. Hemos ido aprendiendo a dotar al cuerpo humano de una categoría central, como esa “catedral” donde transita todo. En este tiempo hemos desarticulado algunos modos de trabajar con grupos diversos de la sociedad cubana que están en los márgenes.

Imagen: La Jiribilla

¿Han contado con la ayuda de la academia para vislumbrar esos temas?

Nosotros y nosotras tomamos de la academia diferentes investigaciones, pero como trabajamos todo desde una categoría concreta vamos a los lugares. Actualmente la gente es la que viene aquí, mujeres y hombres con adicciones, con determinadas exclusiones por su expresión sexual o víctimas de la violencia. Son esas personas que vienen voluntariamente a Palomas, los propios protagonistas que cuentan sus testimonios e historias de vida en el documental, algunos por primera vez.

En Mujeres…la hora dorada vemos a personas comunes y corrientes, y figuras públicas como Diana Rosa Suárez, Ana Fidelia Quirot, Lina de Feria o Natalia Bolívar.

¿Qué diferencia a Mujeres… la edad dorada de anteriores producciones del proyecto, por ejemplo, de Mujeres: entre el cielo y la tierra? ¿Hay un distingo en la estética audiovisual?

Primero que es el documental de Ingrid León dirigiendo el guión y la realización. Tiene la madurez de las experiencias vitales que se han ido uniendo a las propias de Palomas. Tú haces algo y lo tienes bien definido, pero eso evoluciona con tu aprendizaje y tu percepción de las realidades. Quizá yo pudiera asustarme con estas historias de esas mujeres desfavorecidas y en cómo ellas han podido mantenerse.

Durante estos 12 años tomamos un término de la medicina de urgencia nombrado “la hora dorada”. Es una expresión que nos acompaña simbólicamente porque abordamos “la hora dorada” para el cambio climático, para la prevención del SIDA, de la tuberculosis, de todos los temas que trabajamos.

También tiene un corte ambientalista porque la número 13 de esas mujeres es La Habana, con esa capacidad de resistencia pues aunque la maltraten continúa erguida y con dignidad.

Además tiene un discurso universal porque el dolor no tiene modelo social, es humano. La solidaridad es un elemento esencial para el desarrollo humano. Los discursos políticos socialistas le dieron a la solidaridad un espacio que merecían también las macro causas, nosotros y nosotras las tomamos a nivel individual: cómo tú la sientes en un momento de emergencia y la expresas para otras personas. Tomamos de la academia, la política y lo unimos en el audiovisual.

¿Desde el punto de vista del lenguaje audiovisual mantienen la misma línea o hay modificaciones?

Esencialmente es la misma, trabajamos las bandas visuales y las bandas sonoras con recreación. Yo pienso que lo que se ha mantenido es la credibilidad, el compromiso y la responsabilidad social como creadores y creadoras audiovisuales. Eso cada vez más se va fortaleciendo cuando tienes que compartir historias de vida que te movilizan.

Con el cambio climático hemos compartido el civismo ecológico en nuestro discurso, esa cultura ecológica. Hemos difundido que las redes sociales son también comunitarias. En las comunidades hay redes sociales: no tenemos Internet, pero tenemos gente.

Imagen: La Jiribilla

¿Desde qué otra perspectiva han abordado la temática ambiental?

El tema ambientalista y naturista de Palomas forma parte de su propia esencia y de su fundamento. Nosotros tenemos tres ejes sociales: ver, pensar y actuar; y tres comunicacionales: información, conocimiento y comunicación. Todo esto lo ponemos en función de dialogar, por ejemplo, sobre el cambio climático, de la necesidad de una cultura alimentaria, de soberanía y seguridad en este sentido. Nos vinculamos a la Sociedad Cubana de Producción Animal y al Consejo Científico Veterinario de Cuba.

Tenemos relación con productoras y productores de alimentos en La Habana, suburbanos y de la periferia. Desde los preceptos de la economía solidaria practicamos el trueque con ellos, es decir, realizamos un taller donde participan y ellos nos dan un determinado alimento, como frutas, algunos son colaboradores de Palomas desde el inicio. Los talleres se llaman “El arte de vivir desde la conciencia social”. Relacionamos los talleres ambientalistas y de la alimentación con los temas por la No Violencia, o sea, es un proyecto holístico, una estrategia que engloba muchas cosas.

Tenemos una cooperativa alimentaria sustentada por nuestro propio grupo, les brindamos almuerzo a personas desfavorecidas que no tienen acceso, y toda la comida tratamos que sea lo más natural posible. También promovemos en la televisión el comer saludablemente, la gastrosofía, que es la filosofía de los alimentos, del apetito, del gozo.

¿Han abrazado este tópico propiamente desde el audiovisual?

Por supuesto. Tenemos un dossier audiovisual, el primero que se produjo en Cuba sobre cambio climático. Cuando vamos a los talleres o a los intercambios, sobre todo en las zonas suburbanas y rurales, tratamos de colocar el cambio climático como otro eje de la propia vida. Al tratar los temas de violencia u otros en situaciones de emergencia en la sociedad cubana, si hurgas en esos grupos te das cuenta que lo último que les interesa es la protección al medio ambiente, porque tienen muchas otras necesidades.

Igualmente te percatas de que no saben ni lo que es el género. Estamos hablando de equidad de derechos entre mujeres y hombre, de accesos. Incluso, te puedo ofrecer igualdad de oportunidades y tú no saber aprovecharlas o reconocerlas; entonces analizamos ese tránsito desde la igualdad de oportunidades a la igualdad de resultados con respecto al bienestar.

El tema de género, que es en lo que se ha centrado Palomas, ha ido transitando desde la sociología y la antropología hasta recalar en una categoría política, porque sí lo es. Un grupo de mujeres feministas en el mundo estamos aterrizando los temas de género.

Desde el 2012 tenemos una “fábrica de felicidad” que es un espacio simbólico para edificar y redificar proyectos de vida. La felicidad no es asunto del azar, es un proyecto de vida, esa es la filosofía de Palomas, un proyecto individual que luego tú colectivizas.

¿Con qué frecuencia programan las actividades del proyecto, me refiero a los talleres y encuentros? ¿Cómo llevan a cabo la promoción?

Las programamos de conjunto con otras instituciones tenemos que aliarnos. Pertenecemos al Programa de equidad de género, con incidencia nacional. Nos coordinamos: la Editorial de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC); el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX); la Unión de Juristas de Cuba; el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero; la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades y el proyecto Palomas.

Este grupo trabaja en redes. Participamos en la red Articularte, primera red sociocultural en Cuba, que lideró el Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria (CIERIC), de conjunto con el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el Centro Martin Luther King Jr.

La promoción la llevamos a cabo por la radio, la televisión y la prensa; tenemos una colaboración estrechísima con los medios de comunicación. Contamos también con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.

Palomas congrega a creadores de diversas manifestaciones artísticas, aun cuando su lenguaje fundamental es el audiovisual, ¿cómo comulgan diferentes tendencias y estilos artísiticos con los talleres y el activismo social?

Yo llevo muchos años en el activismo social, desde que era presidenta de la sección de cine, radio y televisión de la UNEAC, de ahí viene también toda la promoción de igualdad y equidad de género. Llevo años realizando esta labor de paz, que se ha vinculado a la cultura del buen vivir y este es un término del que no se habla mucho todavía.

Imagen: La Jiribilla

Haber fundado el programa informativo de arte y literatura Hurón Azul, así como mi colaboración con otros y otras manifestaciones, me ha dado la posibilidad de que esas personas cooperen con Palomas.

¿La cuestión de género en el lenguaje también es motivo de análisis en el proyecto?

A mí me preocupa mucho el tema del lenguaje propositivo y de proacción que tiene Cuba desde sus políticas públicas. El lenguaje de género apenas se utiliza y creo que es legítimo que nos unamos a él. Cuando aquí no se hablaba de género, Vilma Espín creó los círculos infantiles junto a Fidel Castro, y ya se pensaba en ese modelo de desvincular a las hembras con las muñequitas nada más, y a los varones con los camioncitos. Fíjate de que época te estoy hablando.

Los espacios de violencia son sumergidos, disfrazados; todo ese ciclo lo hemos agrupado en una sola: la violencia machista. No hablamos de marginales, sino de personas que están en los bordes; no decimos discapacidades sino capacidades diferentes; en la diversidad sexual incluimos heterosexuales; no nos expresamos en términos de familias disfuncionales sino familias de riesgo. Ese lenguaje que a veces te marca de una manera tan depredadora y te etiqueta, Palomas lo ha obviado.

Ahora es una convocatoria universal hablar con marcas de género en nuestras leyes, nuestro lenguaje en la televisión, en los discursos públicos ¿Cómo no vamos a aprender de nuestro pueblos originarios, que es un concepto político? Decir “pueblos y comunidades originarias” es un concepto político porque son pueblos y comunidades indígenas.

¿Cómo entiendes que Martí —cuando todavía no se hablaba de género— decía: “a los niños y niñas”? Porque es un hombre de la palabra y del pensamiento. Tenemos que rescatar sin espacios rígidos porque de alguna manera en este continente fuimos iniciadores desde la conciencia.

El castellano utiliza el género masculino, el femenino y el neutro, sin embargo, aquí hay un dominio predominante de lo masculino. Tenemos que quitarnos esas ataduras decadentes, de un lenguaje que cada vez es más denigrante del compromiso humano ¿Cómo vamos a seguir hablando de una zona de paz con el lenguaje masculino hegemónico? En Argentina, en Venezuela, en Perú, en Bolivia, todos hablan en lenguaje de género. El proyecto social de Cuba tenemos que acompañarlo con ese discurso liberador contemporáneo, con la firmeza y la fortaleza que tiene el socialismo próspero para irradiar de muchas maneras.

¿Qué proyectos recientes y próximos ocupan a Palomas?

Ingrid tiene un proyecto sobre las masculinidades con historias de vidas muy fuertes, se va a llamar Arrepentimientos. Además estamos terminando el dossier digital sobre esta temática que incluye el libro Macho, varón, masculino, del Dr. Julio César González Pagés. Cuando hablo de dossier audiovisual interactivo me refiero a la multimedia, ahí se incluyen exposiciones, galerías pictóricas e infografías.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato