Artes Plásticas

El arte se (re)visita

Estrella Díaz • La Habana, Cuba
Imágenes: Cortesía de la autora
 

Hace apenas unas horas la profesora, ensayista y crítica de arte Adelaida de Juan, —sin duda una de la voces más autorizadas para valorar las artes plásticas cubanas— me dijo que “estaba sorprendida y feliz” por tener en sus manos el libro Guillén según Posada, un esfuerzo editorial “largamente acariciado por el gallego” y que se ha hecho realidad gracias a los esfuerzos de la familia Posada Medio y a Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Imagen: La Jiribilla

Entre los textos valorativos incluidos en Guillén según Posada, aparece uno titulado “Posada sobre Guillen: los rostros del tiempo”, redactado por Adelaida de Juan hace más de 20 años: «ese trabajo lo di por perdido, pensé que se había extraviado en el tiempo y ¡qué sorpresa saber que el gallego lo guardó con celo!», dice, e inmediatamente cuenta: «cierro los ojos y me veo sentada, dos décadas atrás, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, junto a Pedro de Oraá y a José Luis Posada, “el gallego”, conversando, discutiendo, debatiendo cuál sería el camino más idóneo o la opción más adecuada para hacer realidad este libro. “El gallego” soñaba con hacer una edición limitada, de lujo, con tapa de cuero y determinadas características del papel, algo que no se logró en su momento, pero es un verdadero regocijo contar en lo adelante con este libro que me atrevo a calificar de joya”, dice sonriente.

Guillén según Posada contiene 62 caricaturas que en distintos momentos el dibujante, grabador, caricaturista, ilustrador, diseñador gráfico y pintor, José Luis Posada (Asturias, España, 1929 -La Habana, 2002), le realizara al Poeta Nacional Cubano, Nicolás Guillén. Pero este libro no es la poesía de Guillén ilustrada por el gallego, es muchísimo más en el sentido de que se trata de la interpretación de esos poemas: es arte revisitado por el arte. Tal y como asegura Pedro de Oraá en otro de los textos —“Posada: otra lectura de las elegías guillenianas”—, que forma parte del libro: “este volumen constituye un hecho artístico sin precedentes y dechado de alta calidad estética, sólo posible por la simbiosis existente entre los dos creadores”.

Imagen: La Jiribilla

Por su parte la doctora de Juan sentencia: “Posada ha sabido crear esta visión comprensiva de Nicolás Guillén. Eludiendo la fácil tentación de un recorrido cronológico de la iconografía, ha logrado hacer un ensamblaje creador de la misma. Las caricaturas dialogan entre sí como acabamos de apuntar, y en ocasiones se burlan o son críticas unas con respecto a otras”.

En el prólogo Leonardo Depestre afirma que Posada, un artista muy disciplinado para el trabajo, “cuidó de asegurarse que su obra no se extraviara entre la papelería de los talleres, las pruebas de imprenta, los bocetos que del piso van al cesto de basura, los préstamos de originales no devueltos. El primer mérito fue suyo, el saberse un creador con trascendencia suficiente para guardarse un espacio en la memoria de las artes plásticas en Cuba. El segundo mérito, ya lo apuntamos, radicó en el empeño de cuantos lo quisieron, para que el gallego Posada perviviera en las generaciones futuras”. 

Y cuando se habla de “cuantos lo quisieron” —que pueden ser muchos porque el gallego ilustró más de 20 libros y trabajó en un número abultadísimo de publicaciones foráneas y cubanas: recordemos solamente que el logotipo de El Caimán Barbudo fue concebido por él—, hay que hacer un APARTE, así en mayúsculas, para sus hermanos: Marité, Eugenio, Paco y Gonzalo, quienes han realizado y realizan los esfuerzos más encomiables, sostenidos, amorosos y desinteresados por mantener vivísima y entre nosotros la obra de Posada.

Imagen: La Jiribilla

Felicitaciones para Ediciones La Memoria, del Centro Pablo, por hacer realidad este libro de incalculable valor gráfico y testimonial y como dijera el gallego en el 2000, dos años antes de su repentino fallecimiento, a quien suscribe estas líneas: “cuando uno muere lo que existe es lo que uno deja, lo que ha hecho. Pero si quieres hacer una colección de Juan David ¿dónde está? ¿cuál es el humorista, antes de Juan David en la historia republicana? Blanco. Vete a buscar 50 dibujos de Blanco y enséñamelos, ¿cómo demuestras que existió?: Rafael Blanco no existe. Lo que pasa es que yo soy un cabrón. Inevitablemente me van a tener que tragar por muchos siglos, pero me entristece no acompañar a Blanco, a David, a Torriente”.

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