Selección de poemas

Marilín Roque González • Matanzas, Cuba

Memorias de la sangre

I

¿Quién recuerda la niña,
la sombra languidecente de su naturaleza,
el llanto caprichoso,
el silencio abstraído de esos ojos
que hace tiempo se perdieron?

II

Una muchacha cierra las puertas
para olvidar que existe.
Se hastía.
Una muchacha se inventó el amor
a su imagen y semejanza
y ha sacado otra mujer de sus costillas.

III

Una mujer se miró las manos
y descubrióse la torpeza de los hombres.
Navega a tientas por este mundo ajeno.
Se cuida de todo,
se desangra,
se habita en los amigos,
pero regresa siempre sola.
La absoluta nada le espera triste
en el abandono de lo cierto.
Una mujer se sabe sedienta,
escribe versos,
traspasa los umbrales
y es, entonces, Safo.

Respuesta para tu única epístola

Lesbos resucita un sueño
y vuelvo de Safo por los muros buscando el río.
Los peces no son los de entonces,
pero basta con la bahía
para sacar mi rostro de otro siglo.
En algún momento te encontré
y me serviste de lanza.
Ahora regresas sobre tu voz erguida,
una vez más de mi parte
y de parte de los peces.
Tú has puesto la madera,
yo encendí la llama.
El conjuro de muchos me salva del tiempo.
Soy la palabra favorita del que censura,
el blanco de los dedos que juzgan.
Pero soy,
y eso basta.
Alguien ha dudado del retorno.
A pesar de los incrédulos
Jove me trae de vuelta a la vida
pues me faltaron algunos versos.
El ritual comienza ahora,
ya estamos entre las ruinas.
Otras almas vienen de Grecia
sujetando a Baco,
ebrio de su propio olvido.
El sol está en el lugar justo.
Celebremos, otra vez, mi nacimiento.

Yo, Safo...

 

                                                                        no lo sabes, amigo
                                                        no soy como pensabas.
                                                                                                 Safo

No soy la leyenda sino la mujer.
Se me concibe un Phaón
sin conocer el verso escrito
sobre el mar que me sostiene.
Mentira Léucades.
Jamás me lancé por el tedio de los hombres.
Yo no hice mis silencios.
La cabalgata de estas horas
se dibujó al pie del Olimpo.
Una diosa escrutó los abismos
para beber de mi saliva.
Ciertas muchachas me han cubierto
de sábanas la soledad.
La tarde me descubre mujer escribiendo nostalgias,
pero la sangre del hombre que no soy
me baña las manos en cada caricia.
No miento,
quise estar ausente,
perderme en los naufragios de los viejos otoños,
brindar con Baco el vino triste de los dioses.
No les maldigo el olvido.
Venus gemía esclavizándome a su vientre
y mi adolescencia se rompió al fondo de sus templos.
Estas son las hojas que guardé para esconderme.
Porque hoy vuelvo de mujer
a sentarme en las esquinas.
No pretendo defraudar a los fantasmas que poseo.
Pero el absoluto extravío estalla sobre el arpa.
Amigo,
soy una mujer de Lesbos
sonriendo a la leyenda que me esconde.

 

Ficha: Marilín Roque González (MAE): Poeta matancera. Tiene publicados, entre otros, los libros Imagen y Semejanza (Ediciones Matanzas, 2001), Poemas para entretener al loco (Ediciones Vigía, 2003), Yo, Safo (Ediciones Aldabón, 2005), Aguas muertas (Reina del Mar Editores, 2005) y Del otro lado de la puerta (Ediciones Matanzas, 2012). Poemas suyos aparecen antologados en diversos volúmenes cubanos y extranjeros. Los poemas publicados pertenecen a su libro Yo, Safo.

Comentarios

Son magistrales los poemas de Mae...

Vivo en Vegas, Nevada, Usa. Sorprendente la obra de Mae... muy buena escritora... y todos artistas de cubanos... Son un wow mundial.

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