Mercedes Sosa en el Centro Pablo

Analía Casado Medina • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Regresa Gladys Osorio a una cotidianidad preñada de apuros, de novedades. Regresa Haydée Mercedes Sosa, cantora inmensa. Y si antes su canción congeló el eterno hacer camino al andar en que andamos inmersos, La Negra, toma por estos días los espacios del Centro Pablo de la Torriente Brau para desde el diseño gráfico reconstruir una historia —la historia de una mujer que canta, de una ¿mujer canción?— que comienza en Tucumán y cuya estela rastreamos por el mundo todo.

Y es que, desde Muralla 63 en La Habana Vieja, la Fundación Mercedes Sosa propone un conjunto de carteles: escenas, flashazos de una existencia comprometida, compartida, porque aunar voces, voluntades e inquietudes, devino para Mercedes apuesta, forma de vida. Hablamos de los incontables conciertos con múltiples invitados de todas las latitudes: Mercedes se presenta junto a Milton Nascimento, Pablo Milanés, Teresa Parodi, Charly García, Fito Páez, Víctor Heredia, Raimundo Fagner, María Carta, Brenda Wooton, Joan Báez, Konstantin Wecker, Silvina Garré, Leonor González Mina, Lilia Vera, Beth Carvalho o Amparo Ochoa… Y hasta su último momento se siente comprometida a compartir su música, a crear junto a otros, como muestra la producción discográfica Cantora, en la que dialoga con artistas de las más variadas estéticas y universos musicales.

Pero regresemos a la exposición que quedará inaugurada este 25 de octubre: “desde las hermosas memorias sonoras que estos carteles evocan, hasta las imágenes diversas y deslumbrantes que nos muestran, crece hoy, en el centro de La Habana, la voz y la ternura de Mercedes Sosa, baquiana universal y nuestra”, nos dice Víctor Casaus.

Algunas otras referencias: las piezas reunidas constituyen apenas esbozos, testimonios, de los caminos transitados por Mercedes a lo largo de los últimos 40 años. Una curiosidad se asoma como parte de este conjunto: el afiche más antiguo en la carrera de la cantora argentina, aquel que la anuncia todavía con su nombre artístico de entonces: Gladys Osorio. A la par, el recorrido gráfico propicia un acercamiento al desarrollo del concepto del diseño, el tratamiento del objeto de la comunicación y el formato del afiche en Argentina, Latinoamérica y otras geografías.

Por último, unas palabras sobre la Fundación Mercedes Sosa, que organiza junto al Centro Pablo esta acción cultural que, según Casaus, “extiende y reafirma los hermosos lazos de amistad y solidaridad entre artistas de Argentina y de Cuba”: la institución lleva adelante la tarea de proteger y difundir el legado artístico de la gran cantora; a la vez, promueve acciones culturales vinculadas al repertorio musical, la plástica y las artes audiovisuales latinoamericanas; asimismo, pondrá esfuerzos en la formación de profesionales de la música popular. Mercedes definió así el objetivo primero del centro: “contar las historias de liberación y revoluciones de nuestro continente, con las canciones populares como esenciales testigos de estos sucesos”.

Construir de forma articulada, conjunta, imaginarios musicales, visuales; reverenciar coincidencias y diversidades de una identidad compartida, ¿hay mejor forma de celebrar vida y obra de La Negra?

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