Entrevista con Omar Olazábal

Porqués de la pantalla acrítica

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Tanto se ha hablado en los últimos tiempos de la ausencia de espacios de crítica artístico-literaria en los medios de comunicación —la raíz fundamentalmente del II Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el VIII de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) — que paradójicamente la afirmación se ha convertido per se en la diatriba más frecuente que uno puede encontrar en muchos espacios de debate.

Claro que la denuncia de esta ausencia dista mucho, como crítica, de suplir la carencia de ese comentario agudo, esclarecedor y sugerente, que desde una base de conocimientos estéticos pueda desmontar un producto cultural determinado, y transparentar a los públicos menos especializados la calidad del mensaje de la propuesta artística en cuestión, y los códigos utilizados en su construcción.

Por el determinante peso que ocupa el audiovisual televisivo en las prácticas de consumo cultural en nuestro país, un blanco privilegiado en esta “crítica a la falta de crítica” lo ha constituido el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).Ante la pregunta de si se trata, acaso, de un problema de voluntad el hecho de que se le hagan tantos señalamientos y no se visualicen cambios concretos, Omar Olazábal, vicepresidente del organismo, respondió a nuestra revista:

“Yo creo que sí existe la voluntad; al menos en las personas que me rodean y en lo personal esa intención está; pero nosotros debemos definir si realmente es necesario dedicar espacios específicos a la crítica, o podemos utilizar los programas que ya tenemos para incluirla.

“Para el caso de la crítica artístico-literaria —ejemplificó— tenemos 25 espacios en la televisión dedicados a la temática cultural, los cuales podrían aprovecharse para invitar a críticos, darles participación”.

Y aunque parecería una banalidad en una televisión que tantas críticas provoca por la incorrecta —y a veces hasta desfachatada— proyección de algunos presentadores, el directivo opinó que un aspecto importante a cuidar es la imagen en pantalla de los especialistas, pues se han dado casos de algunos que no televisan bien, y su mensaje entonces puede llegar aprovocar reacciones de rechazo.

Hipotéticamente superado el tema de los espacios, quedaría el de los prejuicios, el de la incomprensión en torno a la esencia de la labor del crítico. Para responder cómo se prepara el ICRT para allanar estos escollos subjetivos, Olazábal empieza por explicar su ideal de crítica no impugnable.

“La crítica tiene que ser más profunda, tiene que basarse en la investigación, en el conocimiento del medio; no basta con sentarse frente a una pantalla de televisión y de plano escribir sobre lo que uno vio, como un espectador más; hay que hablar con los realizadores, indagar en las razones de un resultado u otro, sino se corre el riesgo de hacer una crítica tan poco objetiva que resulte incomprensible para el público al que va dirigida.

“Creo que los obstáculos que existen en el camino del ejercicio de la crítica son todos salvables. Pero la voluntad tiene que mostrarse no solo desde la institución, sino desde los propios actores que la ejercen. Hay quien plantea que a la televisión no se puede acceder, y me pregunto a quién se han acercado. ¿Solamente se utilizan los espacios públicos para plantear estos temas o han solicitado alguna entrevista con alguna persona dentro de la televisión o la radio para abordarlos?”, se cuestiona.

Aun con la voluntad para que existan los espacios necesarios y ejerza el crítico agudo y documentado su trabajo sin generar incomodos, poco puede lograrse si el resto de la programación radial y televisiva contradice, más que apoya, la intención de alejar el consumo de la banalidad y el mal gusto. ¿De qué modo pudiera fortalecerse la crítica, también, como criterio de selección de los programas que se transmiten?, inquiere La Jiribilla.

Olazábal responde con un ejemplo: “Tenemos una experiencia reciente con la AHS, en la que participaron algunos críticos jóvenes con valoraciones de las cuales nos hemos nutrido. Ciertamente este debate constante debe ser estimulado, pues nos aporta mucha frescura. Se trata de reuniones que estamos teniendo con el Consejo Nacional donde se analiza cómo está la parrilla de la televisión actualmente. Nos han hecho un desmontaje de toda la programación en sus diferentes géneros, con criterios muy profundos, argumentados, y nos han dado sus opiniones de cómo esta podría enriquecerse. Ha sido una buena experiencia que deberíamos repetir y ampliar. Creo que la UNEAC, como parte del seguimiento de sus acuerdos del VIII Congreso, tendría también que desembocar en reuniones de este tipo con sus asociados, para favorecer un diálogo sobre cómo pudiéramos continuar mejorando la programación”.

Más allá de las opiniones del funcionario, concluimos indagando en las valoraciones personales del creador de una obra susceptible de enjuiciamiento, el conjunto de apreciaciones que desde varios ángulos de la praxis pueden influir en el ejercicio de su rol de decisor.

¿Desde su experiencia de realizador audiovisual, cómo ha asumido Omar Olazábal la crítica?

“Me ha ayudado la crítica objetiva, pero me ha hecho mucho daño aquella que realmente no aporta nada, y que aparece en medios de amplia difusión. Cualquier obra artística es criticable, pero cuando esta se enfrenta puramente desde la perspectiva de un espectador, no enriquece, porque solo está exponiendo un criterio entre los millones que se generan en el país con respecto a un producto.Y luego, fundamentalmente cuando esta se publica en sitios web, suscita comentarios de muy baja calidad, ataques frontales que incluso generan malestar entre nuestros trabajadores, quienes hacen su labor con mucho esfuerzo. No podemos ver al ICRT como un lugar lleno de gente inepta, al contrario, hay mucha calificación aquí, solo hay que encauzarla”.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato