Entregan Premios de la Crítica Literaria 2014

Félix Bolaños • La Habana, Cuba
Viernes, 24 de Octubre y 2014 (3:19 pm)

El Premio Anual de la Crítica, que se otorga a los más relevantes libros de literatura y arte publicados al cierre de cada año editorial, fue entregado en ceremonia oficial presidida por Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), en la tarde de ayer en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, de esta capital.

El jurado, que en esta ocasión analizó 82 obras nominadas por 16 casas editoras, estuvo integrado por: Leonardo Sarría, Teresa Cárdenas, Alberto Garrandés, Félix Julio Alfonso, Emmanuel Tornés, Teresa Fornaris, y presidido por Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales, quien en sus palabras de elogio resaltó las cualidades de cada uno de los textos que se alzaron con el lauro.

El volumen Pepe y la Chata, de la Editorial Gente Nueva, es una deliciosa colección de estampas en las que Nersys Felipe recrea al niño José Martí "que cuida de sus hermanas, juega, pelea e intenta desde sus casi siete años comprender el mundo que le rodea". Aunque "orientado hacia los niños y jóvenes, no deja de ser una amena e interesante lectura para todas las edades".

"Una historia sobre el miedo, la mezquindad humana y la devaluación de la vida en favor de los fantasmas de la política", resulta La noria (Editorial Letras Cubanas), de Ahmel Echevarría. Se trata de "un texto de inmersión en los sabores y las atmósferas sicológicas de una época, que, además, se preocupa por la personalidad y la identidad del escritor, en ese momento tan difícil en que se manifiesta la caducidad de ambas". La novela, que también fue merecedora del Premio Ítalo Calvino 2012, está ambientada en La Habana de los años sesenta y setenta del pasado siglo, extiende "una mirada a ciertos hechos y personajes que animaron/desanimaron esa época", y ha sido considerada como "inusual, de alto riesgo estilístico y estructural, en la que la ficción explora sucesos en los últimos tiempos hollados por la ensayística o el testimonio".

El cuaderno de poemas titulado Estrías (Editorial Letras Cubanas), se ganó el favor del jurado "por la limpieza y madurez de su rico y singular estilo, y por su hondura filosófica". La autora, Soleida Ríos, "dice mucho en su sencillez y revela sus marcas íntimas y ocultas que emergen sobre el cuerpo de la escritura. Es, sin dudas, una obra sedimentada, sólida".

A lo expresado por Pedro Pablo es válido agregar lo que asegura Enrique Saínz en las notas de contracubierta que acompañan al volumen Estrías, adentra al lector "en otro paisaje, ámbitos abiertos o cerrados, y construidos amorosamente con la memoria de disímiles vivencias de la vida familiar". Su lectura aporta otra metafísica, otro destino, otra mirada, posesiones que antes se creían insuficientes para la poesía y que ahora sabemos que son también el poema dichoso y claro, revelador de otros misterios, de aquellos que la lírica tradicional rechazó para buscar lo invisible, concluye Saínz.

El primero de los libros publicados en Cuba por Roberto González Echeverría, profesor y ensayista radicado en los Estados Unidos, quien está "considerado entre los mejores críticos de la literatura hispánica" y cuyo título es Lecturas y relecturas que fuera editado por Capiro, es "un magnífico compendio de algunos de los mejores estudios sobre literatura y cultura cubana y latinoamericana". Autores diversos, entre los que se cuentan, Nicolás Guillén, Gabriel García Márquez, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, José Luis Borges y Roberto Bolaños, "pasan por su lente enjuiciador, al igual que son sometidos a su agudo espíritu con lucidez transdisciplinar".

Paseos corporales y de escritura, de Víctor Fowler, fue editado por Letras Cubanas; el mismo contiene una compilación de diez ensayos que cubren aspectos de la cultura cubana de los siglos XIX al XXI. Se trata de unos muy «personales planteos (sic.) para los preocupados por la sicología social y la identidad nacional»; al tiempo que invitan al lector a recorrer la historia del país mediante un paseo por sus letras como ejercicio que permite distinguir el centro de la periferia, lo principal respecto a lo subordinado, de manera tal que se pueda entender la estructuración de una sociedad contemplada y explicada como un viaje a través del estudio de su literatura, como bien se expone en la nota de contracubierta. Pedro Pablo agregó que "la propia condición humana, y un cierto sabor filosófico, hacen de estos ensayos unas reflexiones inquietantes y lúcidas, a la vez, para los campos de los estudios literarios y culturales".

También publicado por Letras Cubanas, El 71, anatomía de una crisis, de Jorge Fornet, es "todo un estudio sobre el inicio del llamado quinquenio o “período gris”, que goza de las mejores cualidades del ensayo y hasta de la narración". Con el manejo de un enorme repertorio de fuentes de todo tipo, con precisión de historiador, de sociólogo y de politólogo, y sobre todo con el despliegue de sus mejores recursos y habilidades literarias, el autor entrega una valiosa reflexión sobre uno de los momentos más complejos de la cultura cubana durante la Revolución, afirmó Rodríguez.

La novela Aquí de pie, de Teresa Blanco, "apreciada profesora y editora, no ha dejado de sorprendernos muy agradablemente", impresa de igual modo por Letras Cubanas, recrea el tránsito de una mujer cubana a lo largo de los últimos cincuenta o sesenta años, visto desde una óptica generacional e individual. "Atrevida en ideas y planteos, así como en sus recursos expresivos, la obra atrapa al lector desde los vericuetos de la mente de la protagonista".

En la ceremonia, Jorge Fornet, en sus palabras de agradecimiento a nombre de los galardonados expresó que el Premio de la Crítica Literaria es uno de los lauros "más polémicos, discutido y urgido de cambios del universo literario cubano, y sin embargo, es el que todos, absolutamente, quieren ganar al menos una vez, porque implica un particular reconocimiento por parte de los propios escritores e investigadores; y nadie que lo haya merecido renuncia al privilegio de hacerlo constar en cada una de las ediciones, en cada curriculum que hace circular dentro o fuera del país". 

Más adelante aclaró que le consta cómo el ICL está dando pasos en la tarea de superar las limitaciones que padece, pero que ni el propio Instituto ni los escritores cubanos pueden prescindir de un premio que orienta a autores y lectores, que jerarquiza libros dentro del tupido campo de la literatura insular y que ofrece pistas más o menos certeras sobre los modos de leer nuestra contemporaneidad.

Fuente: Cubaliteraria

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