Cantores…

Joan Manuel Serrat: Mi patria y mi guitarra las llevo en mí

Fidel Díaz Castro • La Habana, Cuba
Fotos de Internet

No me siento extranjero en ningún lugar.
Donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.
Y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mí.

Las buenas nuevas (sintetizando cables): El mayor secreto de los Latin Grammy ya fue revelado, “Joan Manuel Serrat será honrado como la Persona del Año” de la Academia Latina de la Grabación en una gala previa a la entrega de los premios que se realizará el 19 de noviembre en el Mandalay Bay Events Center de Las Vegas. Un grupo de estrellas que incluirá al panameño Rubén Blades, los españoles Miguel Bosé y Joaquín Sabina, la peruana Tania Libertad y el dúo puertorriqueño Calle 13 interpretará algunos de los éxitos de Serrat. Se dice que serán cerca de 20 los intérpretes y que darán los nombres poco a poco (para mantener la atención con los chismecitos).

Imagen: La Jiribilla

Si bien no son para mí rasero alguno los premios, y menos el Grammy —que es una operación comercial global, donde cuelan entre col y col alguna lechuga para no perder credibilidad—, no puede cerrar uno los ojos a la realidad, y lo cierto es que ya la gente en el mundo se ha creído el cuento y miden por ahí.

No obstante, siguiendo por arribita en los últimos años estos eventos, cada vez son más las lechugas que cuelan, no sé si por la fuerza de algunos auténticos fenómenos musicales (como Calle 13)… o tal vez por la presión que viene generando el crecimiento de Internet  y cierta “democratización” promocional que convierten en inevitablemente visibles los valores culturales genuinos, y no asumirlos es arriesgar el prestigio de la gallina de los huevos de oro. 

Digamos entonces: ¡Qué bueno que el Grammy se prestigie homenajeando a Joan Manuel Serrat!

Cató de todos los vinos,
anduvo por mil caminos
y atracó de puerto en puerto.
Entre la ruina y la riqueza,
entre mentiras y promesas,
aún sabe sonreír.

Serrat es, indudablemente, uno de los grandes cantautores de nuestra lengua (y no solo), por ello me satisface tanto este revuelo que trae lo de los Grammy pues hace poner los ojos en la canción poética, en tiempos donde el ambiente sonoro está altamente contaminado de la “música” comercialoide. Esto no quiere decir que no se está haciendo en Cuba y el mundo, mucha música auténtica, lo que sucede es que los mecanismos que la hacen circular se han ido tornando casi impenetrables, de ahí que lo que se escucha mediáticamente por doquier es de espanto.

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino.
Tengo alma de marinero.

Pensando especialmente en los jóvenes (los de menos edad) quiero aprovechar el show Grammy para recomendar especialmente un disco de Serrat, digamos, como puerta hacia ese cosmos poético. Me refiero a lo de “los jóvenes” pues las nuevas generaciones la imagen que tienen de Joan Manuel es (lógicamente) la de su etapa más reciente, sobre todo, las giras “Dos pájaros de un tiro”, con Joaquín Sabina. Sin ánimo de criticar, pero es una etapa de ellos dos famosos, haciendo shows glamorosos de sus canciones, con grandes bandas y arreglos sensacionales, incluso vestidos de smoking, como parodiándose a sí mismos. Creo que esto se ajusta más a los tiempos que a sus esencias. Los más jóvenes, que no los vieron descamisados y “puteando” al dictador Franco, o cuestionando la falta de poesía en la vida con sus poéticas canciones, los ven como dos viejucos cuasi aristócratas, o en el mejor de los casos un buen par de pájaros chistosos.

Imagen: La Jiribilla

Harto ya de estar harto, ya me cansé
de preguntar al mundo por qué y por qué.
La rosa de los vientos me ha de ayudar
y desde ahora vais a verme vagabundear
entre el cielo y el mar.
Vagabundear.

“Nací a finales de 1943 en Barcelona de padre catalán y madre aragonesa. Soy lo que en Cataluña se conoce como un charnego, un mestizo que, en mi caso, no heredó ni la prudencia del seny catalán ni la reciedumbre aragonesa, pero que de manera natural se educó en la comprensión de la diversidad y la tolerancia de lo distinto”.  

Así comienza la autobiografía Serrat que contiene toda su obra, texto a texto, y que atesoro gracias a mi cumpleaños 50, y de tener a dos amigos, entrañables hermanos venezolanos, Dayana y Adrián, que tras romperse la cabeza (y conociéndome muy bien) dieron con lo mejor que podían obsequiarme, así que se llegaron a La Habana con el libraco oculto para cuando las velitas. Ahora comparto contigo una porción de este cake en dos partes en las que te ofreceré las letras de algunas de las diez canciones que componen uno de los mejores discos, al menos en habla hispana, Mediterráneo. Según una encuesta de la revista Rolling Stone, especializada en música, la canción de Joan Manuel Serrat  que da título al disco, y con la que abre la obra, fue considerada la primera de las 200 mejores canciones de todos los tiempos en España.

Mediterráneo

Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya,
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.

Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.

A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino.

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino.
Tengo alma de marinero.

Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo.

Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.

Eres como una mujer
perfumadita de brea
que se añora y que se quiere
que se conoce y se teme.

Si un día para mi mal
viene a buscarme la parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo.

En la ladera de un monte
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.

Cerca del mar, porque yo
nací en el Mediterráneo.

Imagen: La Jiribilla

Siguiendo con la información acerca de la canción “Mediterráneo”, Serrat la creó en agosto de 1970, mientras paseaba por una playa bañada por el nombrado mar en Calella de Palafrugell (Girona). Se hospedaba entonces en un hotelito cuyos dueños eran sus amigos y en el que se refugiaba para trabajar. Le llegó primero la música y luego la letra. Tenía en mente “Take Five”, el estándar jazzístico de Dave Brubeck, y se le ocurrió recrear aquel mismo ritmo sincopado. Era un cinco por cuatro (cinco pulsos de negra por cada compás), una métrica irregular y, en efecto, propia del jazz o de ciertos ritmos del Este. Al arreglista, Juan Carlos Calderón, apenas le pasó una cinta con la referencia del piano y su voz tarareando, muy grave, la melodía principal. El mayor hallazgo de Calderón consistió en pasar el original a un seis por cuatro, más regular y accesible. Serrat, mientras tanto, moldeaba los versos. Se grabó todo el álbum en Milán en apenas una semana.

El disco de aquellos de placa, de acetato, comienza en su Cara A con “Mediterráneo” y el corte 2 es, nada más y nada menos que “Aquellas pequeñas cosas”, íntima, triste, enigmática, de una carga poética tremenda y, si no me equivoco, la canción más versionada de Serrat.

Aquellas pequeñas cosas

Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel

o en un cajón.

Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que

lloremos cuando
nadie nos ve.

En aquel 1971 en que sale al mercado el LP (longplay de entonces)  Mediterráneo, las discográficas sacaban antes disquitos pequeños, de 45 revoluciones) de una o dos canciones, como adelanto, para promocionar el álbum. Cuentan que en Zafiro, la discográfica, con la seguridad de tener una joyita ni se preocuparon por lanzar delante la pieza “Mediterráneo” sino que el  único sencillo fue “Qué va a ser de ti”, otro tema hermoso y emotivo que no pasó del puesto número 14 en las listas. En realidad, el gran éxito giraba a 33 revoluciones: el álbum completo pasó ¡21 semanas! en lo más alto de las clasificaciones.

En la lista de Rolling Stone, además de “Mediterráneo”, como la primera de las 200 canciones españolas de todos los tiempos, figuran otras dos piezas de aquel álbum: “Aquellas pequeñas cosas” y “La mujer que yo quiero”, que es el corte tres del disco.

La mujer que yo quiero

La mujer que yo quiero no necesita
bañarse cada noche en agua bendita.
Tiene muchos defectos, dice mi madre,

y demasiados huesos, dice mi padre.

Pero ella es más verdad que el pan y la tierra.
Mi amor es un amor de antes de la guerra.
Para saberlo
la mujer que yo quiero no necesita
deshojar cada noche una margarita.

La mujer que yo quiero es fruta jugosa
prendida en mi alma como si cualquier cosa.

Con ella quieren dármela mis amigos,
y se amargan la vida mis enemigos.

Porque sin querer tú te envuelve su arrullo
y contra su calor se pierde el orgullo
y la vergüenza.
La mujer que yo quiero es fruta jugosa

madurando feliz, dulce y vanidosa.

La mujer que yo quierome ató a su yunta,
para sembrar la tierra de punta a punta

de un amor que nos habla con voz de sabio
y tiene de mujer la piel y los labios.

Son todos suyos mis compañeros de antes;
mi perro, mi Scalextric y mis amantes.
Pobre, Juanito.
La mujer que yo quierome ató a su yunta:
pero, por favor, no se lo digas nunca.

Cuando sale al mercado Mediterráneo en 1971 Serrat tiene 28 años de edad, y tras casi diez discos, los primeros de los cuales fueron en catalán, su idioma natal, y que siempre ha defendido. Si tenemos en cuenta que el primero de ellos es Una guitarra, single de cuatro canciones en catalán, del año 1965, tenemos una producción asombrosa en seis años, sin tomar en cuenta que, además actuó en varias películas, lo cual resta tiempo.

El corte cuatro de la cara A  del disco Mediterráneo es otra emblemática y muy fuerte canción “Pueblo blanco”, donde describe uno de esos olvidados pueblitos de su tierra que, por esencia poética, puede ser típico de cualquier rincón del planeta.

Colgado de un barranco
duerme mi pueblo blanco
bajo un cielo que, a fuerza
de no ver nunca el mar,
se olvidó de llorar.
Por sus callejas de polvo y piedra

por no pasar, ni pasó la guerra.
Sólo el olvido
camina lento bordeando la cañada
donde no crece una flor
ni trashuma un pastor.

Imagen: La Jiribilla

Mediterráneo es el álbum más reconocido del cantautor Joan Manuel Serrat, si bien muchos otros de él son obras para estudiar, especialmente los llamados discos rojo y negro; el rojo dedicado a la poesía de Antonio Machado y el negro a la de Miguel Hernández, dos de los grandes poetas de la cultura española, y en nuestra lengua.

Editado en 1971 por la compañía discográfica Zafiro/Novola, Mediterráneo contiene diez temas, compuestos y musicalizados por Joan Manuel Serrat, excepto la letra de “Vencidos”, que es un poema de León Felipe; los  arreglos son de Juan Carlos Calderón, Gian Piero Reverberi y Antoni Ros-Marbà y la dirección musical es de los dos primeros.

En su Cara A: 

1 “Mediterraneo” /2 “Aquellas pequeñas cosas”/ 3 “La mujer que yo quiero”/ 4 “Pueblo blanco”/ 5 “Tío Alberto”

 En su Cara B:

1 “Qué va a ser de ti”/ 2 “Lucía”/ 3 “Vagabundear”/ 4.”Barquito de papel”/ 5. “Vencidos”.

Quizá las dos canciones de menos resonancia del disco sean “Barquito de papel” y “Tío Alberto”, para nada piezas menores.  

En el próximo artículo viraremos el disco por la Cara B, y seguiré pasando estos textos, que cotejo por el libro oficial de la obra de Serrat, lógicamente revisado por el propio cantautor. Se trata de letras poéticas que vale la pena leer como un poemario, aunque quisiera pensar que quien no ha escuchado el disco salga a copiarlo y se adentre en ese Mediterráneo nuestro, con sus paisajes, naturales y humanos, con sus dolores y amores.

Comentarios

Fidel, maravilloso el texto y maravillosa la idea tuya/La Jiribilla de esta sección, harto necesaria en los medios cubanos, pues las páginas culturales de los periódicos impresos carecen de ella, tan interesadas como están en recrear el suceso puntual, olvidándose en cambio del pensamiento. Te felicito, tengo recopilados todos tus materiales aquí. Un abrazo, Julio Martínez Molina

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