Matanzas, la revolución titiritera

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

Hace unos días, tras concluir el Foro UNIMA* en el XV Festival  Nacional de Teatro de Camagüey, un joven integrante de nuestro movimiento titiritero me preguntó qué significaba  ser de la UNIMA.  Le  respondí que cada organización tiene sus preceptos y objetivos y que esa estructura había nacido del deseo de artistas del teatro de títeres que decidieron congregarse a favor del arte y de la paz mundial, en 1929, durante un período en que las contiendas bélicas casi acaban con el mundo.

Mi respuesta a nivel histórico no me convenció ni a mí mismo. Creo profundamente que pertenecer a una asociación que defiende esa profesión que me apasiona representa mucho más. Miré hacia las manos del muchacho y observé que llevaba el catálogo contentivo de los grupos y personalidades que pertenecen al centro cubano de la manifestación titeril. Divisé entre sus hojas el pequeño boletín fotográfico nombrado Lente titiritero, nacido del peculio y el esfuerzo del artista plástico  Julio César García Martínez y la diseñadora THayD Martínez Abeledo, con el apoyo del departamento de promoción y relaciones públicas del Consejo Provincial de Artes Escénicas de la provincia de Matanzas.

Imagen: La Jiribilla

Se lo pedí  y alzándolo ante sus ojos le dije: Esto es ser de la UNIMA. Amar y defender el títere, cuidarlo y promocionarlo, rescatar su historia pasada y ayudar a conformar la presente. Entender los valores que  han marcado desde tiempos remotos  un oficio como el arte de los retablos, comprender que sigue vivo, útil, sin perder su misterio ancestral ni  su signo metafórico y eterno.

En la Ciudad de los puentes y los ríos, que se reconoce también como la capital cubana de los títeres, debido a la repercusión nacional y universal del Taller Internacional de Títeres, surgido en 1994, bajo la idea del maestro René Fernández Santana, director del Teatro Papalote, ha nacido Lente titiritero, no podía brotar en terreno mejor.

Un buen día Julio César se encontró en su quehacer fotográfico con los muñecos, se enamoró del gesto multiforme y variopinto de los seres de tela, madera, papel y cartón, del rito de sus oficiantes al vivificar en cada ensayo o presentación a la materia inerte. Todo comenzó como un entretenimiento del ojo que ve más allá del mirar, hasta que se convirtió en una obsesión paralela a la de plasmar imágenes de la ciudad, seres humanos o fenómenos atmosféricos.

“Desde sus inicios, la fotografía se ha caracterizado por un elevado valor testimonial y artístico. Su empleo en revistas, diarios y redes sociales toma cada vez más relevancia debido a su enorme poder comunicativo”. Así escribe García Martínez en la nueva publicación, y mediante un diseño sugerente, manuable y atractivo nos incita a saber e imaginar que ha sucedido y sucede con el teatro de figuras en Matanzas. La portada, cual rostro imaginado de una cámara fotográfica da paso a la sección “Último disparo”, que se apresta a dejar en instantáneas de papel o digitales (el boletín también puede consultarse en Facebook) los últimos estrenos de los grupos que se dedican al género en la provincia, aunque el objetivo es ampliar el diapasón con respecto a Cuba y allende los mares. Luego viene “Revelado nacional”, apartado que exhibirá las primeras impresiones de lo que preparan puertas adentro los colectivos titiriteros.

Imagen: La Jiribilla

“Zoom internacional”, se ocupará de los titiriteros que nos visitan. En la salida inicial, se aprecian dos fotos especiales, la del grupo XPTO, de Brasil, y la del norteamericano Sandglass Theater, compañías que nos visitaron en el XI Taller Internacional de Títeres. Julio César las dejó plasmadas en dos retratos con luces y sombras que captan la sensualidad de los brasileros y la ironía sutil de los norteños.

Para el final la sección “Negativo salvado”, sentido homenaje a épocas idas que la fotografía puede tornar infinitas. El tributo que Lente… dedica a Pedro Alfonso (Matanzas, 1934-2012), es un acto de justicia cultural hacia quien, además de la música, amó apretar el obturador en cuanto espectáculo escénico se realizó en la Atenas de Cuba por los años 60.

Lente titiritero en su primera aparición es la promesa cierta de que para contribuir al ámbito maravilloso del retablo,  solo hay que sentir las voces profundas del linaje criollo y mundial que nos antecede. El crecimiento vendrá con el empeño sin fatigas de sus hacedores y sobre todo con las respuestas y colaboraciones de los titiriteros cubanos y del mundo. El boletín ansía desbordar los límites de la geografía matancera, tocar al planeta en su afán dinámico y soñador. Su germen altruista y utópico se emparenta con la génesis de UNIMA.

Espero que mi joven colega después de leer, apreciar y pensar este nuevo hijo autóctono de la revolución titiritera que se vive en Matanzas, entienda el verdadero significado de pertenecer a esa organización.  

*Unión Internacional de la Marioneta, creada en Praga, Checoslovaquia.

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