La Negra Sosa en los carteles de su vida

Carina Pino Santos • La Habana, Cuba
Fotos: Lynet Pujol

Mercedes Sosa, la gran voz de la música popular de Latinoamérica, se encuentra una vez más entre nosotros. El público cubano, que continúa siguiendo su canto comprometido e inigualable, siente, pese a su ausencia física, la inolvidable presencia de La Negra Sosa en este mes de octubre, gracias a una exposición que exhibe los carteles que acompañaron sus conciertos y giras por el mundo; arte gráfico que nos ha llegado mediante el puente de amistad Cuba-Argentina, en esta ocasión tendido entre el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en La Habana y la Fundación Mercedes Sosa de Argentina, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Cuba y la embajada de Argentina en nuestro país.

En la Sala Majadahonda los carteles de la muestra Mercedes Sosa: Baquiana del mundo ofrecen un recorrido cronológico por sus conciertos: desde un inaugural anuncio, cuando se presentó por vez primera, con solo 17 años, junto a otros músicos, en un certamen radial en Tucumán en 1952, hasta un impreso reciente de 2013.

Imagen: La Jiribilla

La exposición remite a esa doble funcionalidad comunicativa y estética de esta manifestación de la gráfica: por una parte, documental, pues nos informa de los caminos internacionales protagonizados por quien fuera fundadora de la Nueva Canción Latinoamericana; por otra vemos desplegarse en esta exposición las diversas expresiones y técnicas de la cartelística, pasando por las más pictóricas —como sucede en el cartel de la gira de Mercedes Sosa por Alemania (1989)— o por otras con un imaginario e iconografía muy personal, como apreciamos en el realizado por Eduardo Muñoz Bachs —uno de nuestros mejores diseñadores gráficos— para un documental sobre la cantora dirigido por Rogelio París en 1975. Se hallan, además, ejemplos tipográficos, como aquel que solo contiene el título Soy loco por ti, sobre un fondo amarillo donde se delinea el mapa del sur latinoamericano, que promovió su presentación en Sao Paulo, Brasil (1992).

La tarde continuó con la presentación de los cantores argentinos Laura Peralta, Coqui Ortiz, Pablo César Figueroa (guitarra), Julio Ramírez (acordeón) y la interpretación del dúo cubano Cofradía en el patio de las yagrumas del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Imagen: La Jiribilla

Ataviada con un rebozo textil bordado, el concierto fue iniciado por Laura Peralta, quien cantó música folclórica, a capella y acompañada rítmicamente con la caja. La intérprete del cancionero tradicional del norte argentino se mostró muy emocionada al despedirse y ceder su lugar a los otros músicos, y agradeció al Centro Pablo y a las diversas instituciones por la gira que ella y sus colegas realizaron a provincias y otros espacios culturales de La Habana.

María Santucho, coordinadora del Centro, se refirió durante la apertura a que el título de la gira de los músicos argentinos en la Isla, Todas las voces todas, “nació precisamente de aquella canción que La Negra inmortalizó de forma única”. Asimismo, agradeció a su hijo Fabián Matus, así como a la Fundación Mercedes Sosa y a Agustín Matus, la posibilidad de “tener todas las imágenes de la extraordinaria vida de la «Pachamama de la música» en el sentido cultural”.

Condecorada con el Premio Sarmiento, alto reconocimiento que otorga el Senado argentino por su vida artística, y comprometida con la salvaguarda de los derechos humanos, además de Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y el Caribe, Mercedes Sosa recibió, entre otros prestigiosos lauros, el de Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1992), el Premio UNIFEM de las Naciones Unidas por su defensa de los derechos de la mujer, y el Premio Konex de Brillante 1995 como la mejor artista popular de la década.

En ese orden, vale recordar que en 1996 el Consejo Internacional de la Música le otorgó el Premio CIM UNESCO, para reconocer “no solo su brillante carrera sino también sus grandes valores éticos y morales de los cuales ha dado pruebas durante los sombríos años que conoció la Argentina, por la preocupación que ha tenido de promover constantemente la defensa de los derechos humanos”, como se cita en la web de la Fundación Mercedes Sosa.

Han quedado para la historia de la música popular las inolvidables —por extensas— ovaciones que miles de espectadores dieran a «La Voz de América» en sus conciertos en el Teatro Ópera de Buenos Aires, el Lincoln Center y Carnegie Hall (EE.UU.), el Olympia de París y en Ámsterdam.

Víctor Casaus, periodista, cineasta y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en La Habana, recuerda en las palabras al catálogo de la muestra de carteles el objetivo que Mercedes Sosa definiera para la fundación que hoy lleva su nombre: “Contar las historias de liberación y revoluciones de nuestro continente, con las canciones populares como esenciales testigos de estos sucesos”. Propósito que, subraya Casaus, “se continúa en las paredes del Centro Pablo, a través de estas imágenes que ya forman parte de nuestra historia común latinoamericana”.

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