Entre el desgarramiento y la pasión: Cuba/España España/Cuba...

Fabio E. Fernández • La Habana, Cuba
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Resulta un lugar común afirmar que junto a Julio Le Riverend y Juan Pérez de la Riva, Manuel Moreno Fraginals es uno de los tres grandes maestros de la historiografía cubana de la segunda mitad del siglo XX. Su obra es referencia obligada para todos los estudiosos del período colonial, más allá de los cuestionamientos que en el presente se realizan a algunas de sus tesis. En Moreno alcanza concreción lo mejor de esa historiografía marxista que —acorde con el espíritu iconoclasta de Marx— reniega del dogma y el facilismo. La concepción de la historia como proceso complejo y contradictorio, solamente inteligible desde visiones holísticas y abarcadoras, recorre toda su producción intelectual.

Imagen: La Jiribilla

No hay en Moreno fronteras precisas dentro de lo social. La realidad humana es percibida como un abigarrado sistema de relaciones, comprensible únicamente desde la asunción de la totalidad como prisma analítico. Las estructuras y los hombres son —al unísono— el objeto de atención. La frialdad de aquellos textos de historia donde el sujeto queda invisibilizado estuvo bien distante de su reconstrucción del devenir. El olor a carne humana añorado por Marc Bloch encontró en él a un acucioso perseguidor. Como pocos supo fotografiar con palabras la vida de los tiempos pasados.

Por demás, Moreno nació con un privilegio que las divinidades reservan a los elegidos, sabía escribir como los mejores literatos. Leer sus páginas es disfrutar de una prosa con cualidades estilísticas de altos quilates. En su escritura rezuma una cultura enciclopédica que en ningún instante distancia al lector. No era él un pomposo erudito que escribía para cierto cenáculo de escogidos. Sin perder un ápice de rigor, sus palabras podían llegar a ese público alejado de las “cumbres de la Academia”.

La reflexión sobre la producción moreniana ha quedado —pese a las excepciones que podrían citarse— entrampada dentro del recurrente examen de esa joya que es El Ingenio... Las luces de este colosal volumen —verdadero hito de la historiografía latinoamericana— tienden sombras sobre el resto de su obra. El apotegma Moreno, El Ingenio, ha limitado el estudio de otras zonas de su creación. Más allá del camino desandado, queda mucho por explorar en ese universo de textos, fragmentado y disperso, que el autor de Historia como arma nos legó.

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Las páginas que siguen pretenden esbozar algunas ideas acerca de Cuba/España España/Cuba. Historia común, libro que cerró la trayectoria intelectual de Manuel Moreno Fraginals. No será este examen una exposición de verdades absolutas pues simplemente se aspira a establecer un diálogo crítico con una obra en extremo sugerente.

Es imposible analizar Cuba/España España/Cuba… prescindiendo del contexto que le dio origen. Si bien la esencia del texto dimana de los trabajos realizados por Moreno desde los años 80, su redacción definitiva ocurrió tras el cisma del ya septuagenario historiador con la Revolución Cubana. Este giro de 180 grados implicó la ruptura con un proyecto político al cual Moreno consagró sus mejores años. Fue este un doloroso proceso de desgarramiento cuyas huellas son perceptibles en el volumen en cuestión, especialmente en un prólogo digno del olvido.

A lo largo del libro se enfilan los cañones contra una denominada historia tradicional que —en la argumentación presentada— habría sobrevivido dentro de la Revolución. Para Moreno, los viejos tópicos de la historiografía burguesa fueron simplemente invertidos en función de la nueva matriz ideológica imperante. El estado revolucionario resultó —según Fraginals—“incapaz de convocar a los historiadores para lograr una visión global del pasado”. Por demás, la apertura intelectual de los años inaugurales, habría quedado atrapada dentro del dogmatismo marxista-leninista de cuño soviético.

Si bien el proceso de cierre ideológico vivido por la Revolución resulta a estas alturas innegable, la visión que del mismo da Moreno es esquemática y maniquea. Más que análisis sosegado hay aquí un apasionamiento visceral que limita la reflexión pausada sobre una problemática tan compleja. Fraginals sangra por la herida y a todas luces se nota. Asimismo, la insistencia en un término como el de historia tradicional es poco feliz, pues parece desconocer la dialéctica misma del proceso de conocimiento, donde la subversiva novedad de hoy puede devenir con el tiempo dogma inflexible. De hecho —y he aquí la burla de la dialéctica— algunas de las renovadoras tesis de Moreno son actualmente expresión manifiesta de una historia tradicional.

El texto examinado inicia con el acercamiento al universo de las comunidades aborígenes cubanas. Este capítulo es sin duda uno de los menos trascendentes del libro pues en esencia no es más que la exposición —de la mano de la magistral prosa de Moreno— de los conocimientos que hasta inicios de los 90 existían sobre la realidad precolombina de la mayor de las Antillas. Son estas páginas que han envejecido notablemente a partir de la acelerada renovación vivida, en las últimas dos décadas, por los estudios arqueológicos dedicados a las poblaciones originarias de la Isla.

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Gran interés poseen —sin embargo— los capítulos consagrados a los tres primeros siglos coloniales.  Sobre esta etapa, ignota en más de un sentido, Moreno ofrece invaluables consideraciones, las cuales apuntan a desmontar el mito de esa “Edad Media cubana” marcada por las tinieblas. Ante los ojos del lector emerge el fresco de una compleja sociedad en la que deben encontrarse las claves fundacionales de la Cuba de hoy.

En primer término merece destacarse la crítica que se realiza a la dicotomía conquista-colonización. Para Moreno, ambos procesos no pueden ser desligados pues las particularidades de la penetración hispana en el Nuevo Mundo no permitirían establecer la diferenciación entre la conquista, entendida como la acción guerrera contra el enemigo,  y la colonización, asumida como la dominación del territorio conquistado y la apropiación de las estructuras productivas existentes. Paralelamente, Fraginals resalta  la extraordinaria aventura intelectual que implicó la ocupación ibérica del Nuevo Mundo, tópico desde el cual arremete contra la construcción de la “leyenda negra española”.

Cuba/España España/Cuba… brinda, además, una extraordinaria disección de la crisis del modelo encomendero-minero que sustentó a la colonia en los compases inaugurales de su historia. La debacle de la sociedad inicial de la mano del agotamiento de los recursos auríferos, la disminución de la fuerza de trabajo indígena y éxodo de los colonizadores es expuesta con maestría, siendo visible para el lector la crudeza de un período histórico marcado por la remodelación radical de las estructuras socioeconómicas existentes.

Igualmente son esclarecedoras las ideas presentadas en torno a la desigual evolución de las regiones de la Isla a partir de la segunda mitad del quinientos. El autor de El Ingenio… contrapone el modelo de servicios-producción estructurado en La Habana, como resultado del rol de la ciudad en el comercio indiano, con el modelo de contrabando-producción que sustentó la supervivencia de las villas de “tierra adentro”. En su criterio, la disímil inserción de las localidades de la colonia dentro del sistema comercial imperial propició —tal y como planteara Pierre Chaunu— el desfasaje entre una Cuba continental que orbitó en torno al puerto de Carenas y una Cuba insular relativamente aislada del mundo exterior. Para Fraginals, las consecuencias de este desfasaje no quedarían circunscritas al ámbito estricto de lo económico, impactando decisivamente en terrenos tan complejos como el de las mentalidades y la psicología social. Sobre estas cuestiones resulta muy interesante poner a dialogar las consideraciones expuestas en Cuba/España España/Cuba… con los precursores análisis realizados por Juan Pérez de la Riva en su célebre ensayo “Una isla con dos historias”.

Otro tópico donde el volumen en cuestión sienta cátedra es el relativo a la evolución de las élites insulares. Dicha problemática es una deuda pendiente de la historiografía cubana, más allá de los senderos desbrozados por Julio Le Riverend, Arturo Sorhegui y el propio Moreno. En el texto se analiza el proceso formativo de las oligarquías criollas —en especial de la aristocracia habanera—, recalcándose el papel que jugó en el mismo el atrincheramiento de los núcleos oligárquicos en los cabildos, la Iglesia y el Ejército. Paralelamente, se insiste en la necesidad de no perder de vista el rol desempeñado dentro de este fenómeno por las alianzas conformadas entre el patriciado cubano y los miembros del funcionariado español destacado en la Isla.

En la reconstrucción histórica que presenta Cuba/España España/Cuba… no queda soslayada la vida de los sectores subalternos. “La historia de la gente sin historia” tiene otro capítulo en un libro que busca desentrañar —a manera de esbozo interpretativo— el complejo proceso formativo de la nación. Especial mención merecen las páginas dedicadas al accionar cotidiano de los negros y mulatos en la temprana sociedad colonial. Con precisión, Fraginals entrega las coordenadas del universo de la esclavitud doméstico-patriarcal, sobre todo en el ámbito urbano. El rico mundo del esclavo citadino es presentado en toda su complejidad, dinamitándose algunos de los esquemas que sobre la vida en servidumbre se asientan en el imaginario popular e incluso en la producción historiográfica.

Un terreno donde Moreno da muestras de su capacidad como historiador es en la reconstrucción de la cultura militar y marinera que marcó las primeras tres centurias de dominio hispano. La continúa movilización armada de los pobladores de la Gran Antilla —siempre a la expectativa de una posible incursión enemiga— y la propia condición insular de la colonia –“donde la maldita circunstancia del agua por todas partes” resulta realidad incontestable— dejaron, en su opinión, una huella en las actitudes e imaginarios de una comunidad para la cual el universo de guerra y la marinería constituía realidad cotidiana. De igual modo, es de destacar la sagacidad de Fraginals para diseccionar el universo cultural criollo, siendo uno de los ejemplos más elocuentes de ello su certera desconstrucción de Espejo de Paciencia, definido como manifestación de las estrategias de resistencia generadas por los habitantes de la Isla en su continuo conflicto con el absolutismo peninsular.

Dentro de los pasajes más relevantes de Cuba/España España/Cuba… se encuentran los capítulos dedicados al siglo XVIII. La complejidad del setecientos es abordada desde el análisis de la proyección de la oligarquía habanera, el impacto de la ocupación inglesa de La Habana, la vertebración del llamado “pacto colonial” y el despegue de la revolución plantadora. De manera especial, merecen resaltarse el perspicaz examen que se realiza de la obra historiográfica de Arrate y el desmontaje de los mitos construidos en torno al papel de las milicias criollas en el enfrentamiento a la agresión británica de 1762. Asimismo,  no deben soslayarse las consideraciones de Moreno acerca del impacto de la expansión plantadora en el medio natural. Sus reflexiones en torno a la muerte del bosque —adelantadas años antes en El Ingenio…— pueden considerarse precursoras de esa historia ambiental que va abriéndose paso dentro de la historiografía cubana actual.

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Con relación a las primeras décadas del ochocientos, Moreno concentra su mirada en las singularidades de la sociedad creada por la plantación. La compleja estructura clasista-estamental conformada en la Isla es examinada transversalmente. El mundo de las élites ilustradas es acompañado por el difuso entramado de las capas medias y el opresivo universo de la esclavitud. Precisamente en torno a la esclavitud plantadora es notable el nuevo matiz que da Fraginals a la imagen por él acuñada de la plantación como cárcel. Las tesis defendidas en El Ingenio… son aquí flexibilizadas, conectándose con los hallazgos que en torno a la vida cotidiana del esclavo ha presentado la historiografía cubana desde la década de los 90.

Junto a estas cuestiones, en Cuba/España España/Cuba… se pone el acento en la tensa relación estructurada entre el liberalismo español y el liberalismo criollo a lo largo del decimonono. Para Moreno, el ascenso sostenido de la burguesía española provocó la erosión del “pacto colonial” que desde finales del setecientos beneficiaba a las élites cubanas. En su criterio, este proceso de desacople resultó —junto a la conformación de un sentimiento nacional en la Isla— la base sobre la cual se erigió el movimiento independentista insular.

Muy interesantes son también las consideraciones de Fraginals acerca del universo ideológico de las primeras siete décadas del siglo XIX. Gran utilidad metodológica tiene su asunción del reformismo y el anexionismo como dos caras de una misma moneda, de mayor o menor presencia en el debate político insular según las coyunturas específicas que atravesara la colonia. Junto a ello, no debe perderse de vista el atinado análisis que propone el autor sobre la compleja relación de la plantocracia criolla con la esclavitud, toda vez que este régimen de explotación limitó, desde sus primeros compases, el accionar político del grupo social que lo amparaba.

Respecto a la dinámica socioeconómica de Cuba a lo largo de la centuria decimonónica, ha de destacarse la revisión que realiza Moreno de tópicos no plenamente esclarecidos por la historiografía. Entre ellos se encuentran la decadencia cafetalera y las particularidades evolutivas de los complejos regionales. Sobre este último punto, son valiosas las hipótesis que se exponen respecto a la singular evolución de Puerto Príncipe y el reflejo de la misma en las actitudes de las élites del Camagüey.

Sobre el ciclo independentista finisecular Cuba/España España/Cuba… no aporta un giro analítico de envergadura. Moreno recorre sendas interpretativas ya abiertas, siendo destacable —sin embargo— el examen que realiza sobre el proceso de conformación de los Cuerpos de Voluntarios, el impacto de la movilización militar ibérica en el tránsito hacia la generalización del trabajo asalariado en la industria azucarera y el papel de los contingentes armados españoles dentro del flujo migratorio hispano de finales de siglo. Junto a ello, vale subrayar las reflexiones planteadas respecto al papel del sistema de partidos creado tras el Zanjón en el desarrollo de la cultura política cubana, así como sus consideraciones en torno a la dinámica del campo intelectual insular del período de entreguerras.

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Como cierre del volumen, Moreno se acerca a las interioridades del llamado entre imperios. Dentro del mismo subraya la continuidad de los íntimos lazos entre Cuba y España a pesar de la ruptura de los vínculos políticos en 1898. Estos nexos —sustentados entre otros factores en la persistencia del proceso migratorio, la presencia del capital ibérico dentro de la economía cubana y la indeleble huella cultural hispana— resultaron para Fraginals determinantes en la dinámica evolutiva de la Isla durante las primeras décadas del siglo XX, a pesar del nuevo centro de gravitación que constituía EE.UU.

Pese a los múltiples valores apuntados, Cuba/España España/Cuba… presenta ciertos puntos débiles. En primera instancia, vale destacar la asunción por Moreno de determinadas tesis historiográficas a todas luces insostenibles. Entre ellas puede citarse el esquema que define a los intereses criollos/cubanos concentrados en el ámbito productivo en constante enfrentamiento con un sector peninsular atrincherado en la esfera del comercio y las finanzas. Si bien esta visión tiene algunos visos de certidumbre no puede asumirse como una de las claves interpretativas del decurso insular, pues el análisis de la realidad histórica concreta demuestra las falencias de esta oposición binaria. Por otro lado, es desatinado el coqueteo de Fraginals con los planteamientos tendentes a la definición de Cuba como no colonia y de la insurrección independentista como guerra civil.

Junto a estas cuestiones puede señalarse el desequilibrio en los análisis sobre los complejos socioeconómicos regionales. En más de un pasaje, el mundo allende La Habana se desdibuja ante el lector, pues el hilo de la reflexión se concentra en el proceso evolutivo de la región circundante a la urbe occidental. Si bien esta realidad emerge como resultado del acceso a las fuentes y no tanto como manifestación de una posición historiográfica, lo cierto es que Cuba/España España/Cuba… no logra estructurar una visión totalizadora sobre el devenir insular en todos los períodos históricos que aborda.

Lamentable es igualmente la inserción a lo largo del texto de afirmaciones de acusado matiz  político que más que “actualizar” el volumen comprometen la objetividad de los análisis planteados. En ocasiones, la pasión generada por el desgarramiento ideológico desborda a Moreno, sumergiéndolo en cavilaciones que empañan el ejercicio reflexivo que propone. Al mismo tiempo, el interés por destacar la indisoluble relación de Cuba con la “Madre Patria” es responsable del tono amable —dulzón— que inunda ciertas zonas del texto.

Asimismo, debe apuntarse la presencia en el libro de diversos errores que deslucen a una obra de profundo calado analítico. Entre ellos valga resaltar la muy citada confusión entre José Miró Argenter  y José Miró Cardona y la menos señalada definición del año 1787 como el momento de redacción por Francisco de Arango y Parreño del Discurso sobre la agricultura en La Habana. A ello han de sumarse los visibles problemas de edición perceptibles —por solo citar un ejemplo— en la repetición textual de oraciones. A su vez, el propio título de la obra deja que desear pues en la práctica el texto recorre otros caminos.

A pesar de las deficiencias apuntadas, Cuba/España España/Cuba. Historia común es un volumen fascinante. Con él, Moreno renovó su apuesta por esa historia total que en sus esencias puede percibirse ya desde El Ingenio... Es este un texto de síntesis interpretativa donde la vocación iconoclasta de su autor arremete contra manidos y facilistas esquemas. Hay en sus páginas el desgarramiento propio de una ruptura radical pero también —y he aquí lo más importante— la pasión de un hombre por la historia de su patria.

 

Ponencia presentada en el taller La historia como arma. En el 50 aniversario de “El Ingenio”, de Manuel Moreno Fraginals  celebrado del 14 al 16 de octubre en la sede del Instituto Cubano de Investigación CulturalJuan Marinello”, La Habana.

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