Apoteosis de Teatro de Las Estaciones

Ulises Rodríguez Febles • La Habana, Cuba
Fotos: Eberto Gómez
 

Teatro de Las Estaciones ha asumido el musical en varias de las puestas anteriores y siempre desde diferentes perspectivas,  conceptos, estilos y tendencias. Desde lo clásico hasta lo popular, lo cubano y lo universal. 

En su repertorio encontramos, Pedro y el Lobo, Canción para estar contigo, con el arte lírico y Bárbara Llanes como protagonista; La caja de los juguetes (ya sé que es un ballet, pero en el que es imprescindible la música), El patico feo, al que definí durante su estreno como un teatro clip; El guiñol de los Matamoros, (un homenaje a la trova tradicional) Por el monte Carulé, dedicado a esa figura esencial que fue Bola de Nieve.

Cuento de amor en un barrio barroco* llega a la apoteosis, porque aquí estamos ante un espectáculo musical con la fusión de diversos ritmos, el baile (con su riqueza y variedad coreográfica) y especialmente la música y letra de William Vivanco, que son las que organizan  el material dramático con los que Rubén Darío Salazar tejió armónicamente, la hermosa historia que nos cuenta el sueño personal del niño Wilo.

Imagen: La Jiribilla
 

Tampoco es la primera vez que el grupo basa sus propuestas en la colaboración con otros artistas, una invitación que ya aparece en su histórico Manifiesto del año 2000. Recordemos los prestigiosos músicos que han creado o interpretado las complicadas sutilezas de sus montajes. O la apropiación de la iconografía y la poética de prestigiosos pintores como el maestro Sosabravo. En  Cuento de amor en un barrio barroco hay mucho más; actúa en vivo la Orquesta Miguel Faílde, participan actores invitados; Liliam Padrón, con el magisterio de siempre, realiza las coreografías del espectáculo  (que nos recuerdan al mejor teatro musical, que hace guiños hacia lo carnavalesco y el cabaret), en el que nos encontramos con el protagonismo de William Vivanco, pues salvo la canción “El viejo Simón”, realizada en coautoría  con Ernesto Rodríguez y “Palo haitiano”, con letra de Vivanco y música de Roberto Aaron, todas fueron creadas por él en esta estampa caribeña para figuras, actores y grupo musical en vivo, como resume el atractivo programa de mano diseñado por Mario David.

Apoteosis porque fusiona y hace colisionar todo un mestizaje que está en la poética de Vivanco y en las inquietas búsquedas de Darío Salazar; mezcla de lo cubano y lo caribeño, esencias de dos hijos de Santiago de Cuba y de una nación que bebe estremecida los aportes culturales de lo que está dentro y fuera de su insularidad.

Imagen: La Jiribilla
Con el viejo Simón
 

Apoteosis porque que en este espectáculo, el cromatismo de todo lo que está inerte o vivo nos lleva al esplendor del sol tropical y a lo telúrico de  nuestra región; porque Zenén se va al mar Caribe y al archipiélago diseminado en él, a lo negro, en lo que alguna vez trabajó para hacerlo distinto. Porque los actores consiguen dominar cuerpos y gestos, con esa simbiosis que el espectáculo propone, porque bailan con el furor de las aguas y los temblores de tierra.

Apoteosis porque todo se funde, incluso se trastoca. Porque de alguna manera contrasta con estéticas anteriores de Las Estaciones y a la vez, pueden reconocerse los hilos de su memoria creativa. Porque es un canto de amor alucinado, un testimonio que se magnifica en escena a través de un amor homenaje: el de Wilo y Karola.

Apoteosis porque así culmina el espectáculo, en la festividad del nexo de las alucinaciones de un niño que se enamora de una sirena, con la amalgama de culturas que se vierten y provocan sobre el íntimo escenario de la sala Pepe Camejo. La música nos lleva al paroxismo e inunda nuestras butacas nunca apacibles. Movimiento frenético que nos lleva, juntos, fundidos, a perdernos entre los que bailan y gozan. Esos cuerpos que unen la tierra con el mar, y a este con el cielo, en una apoteosis definitiva.

Imagen: La Jiribilla
Con Yemayá

 

* El espectáculo fue estrenado en Matanzas, el 27 de septiembre del presente año, en la Sala Pepe Camejo y se presenta en La Habana el sábado 1 y domingo 2 de noviembre en el Teatro de la Orden Tercera, de la calle Oficios en la Habana Vieja, ambos días a las 10:30 am y 4:00 pm

 

 

 

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