En torno al nuevo consumo cultural

Madeleine Sautié Rodríguez • La Habana, Cuba
Martes, 4 de Noviembre y 2014 (9:34 am)

La conferencia Provocaciones en torno al consumo cultural en la Cuba contemporánea, del crítico de cine Juan Antonio García Borrero, significó el punto de partida a partir del cual miembros de la UNEAC y de la AHS,  debatieron por estos días en torno al tema, en la capitalina sede de la organización juvenil.

Las palabras, expresadas al calor del foro Con­sumo cultural en Cuba: arte, cultura, educación y tecnología, tocaron un grupo de aspectos entre los cuales destacaron la necesidad de realizar nuevos estudios sobre el consumo cultural actual aún cuando “ya existen resultados concretos de investigaciones y diagnósticos parciales que nos dejan entrever el perfil de este fenómeno absolutamente inédito”, así como de iniciativas que permitan la aplicación de estrategias concebidas desde nuestras instituciones culturales.

La importancia de insertarnos en los nuevos escenarios de nuestro consumo cultural de hoy, para ju­gar un rol intelectual a la altura de nuestros tiempos, así como “tomar en cuenta la emergencia de los nuevos públicos” fueron tópicos tomados en cuenta en la conferencia primicial en la que se consideró imprescindible diagnosticar rigurosamente el fenómeno más allá de las impresiones individuales.

En un aparte el ponente refirió que corresponde a los intelectuales, “miembros de una comunidad que por diversos caminos defiende el constante crecimiento cultural de la nación”, el imperativo “de pensar y repensar cuantas veces sea ne­cesario estos nuevos escenarios”, y proponer al­ternativas de consumo cultural,  y llamó a la ne­ce­sidad de superar “este instante de incertidumbre que está provocando la revolución electrónica.”

Entre las valoraciones ofrecidas por Abel Prie­to Jiménez, asesor del Presidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros —quien consideró ineludible el desprejuicio que debe tenerse con las nuevas formas del consumo cultural y a la vez mantener con ellas una distancia crítica—,  destacaron las trampas que tiene lo que se le da al consumidor en el llamado “paquete” donde aparentemente hay li­bertad para escoger el “producto” cultural  cuando en realidad lo que hay es una selección de los paradigmas que se quieren imponer. “Hay un temor a parecer conservador y autoritario si se critica, y se tiende a aplaudirlo todo”, expresó.

La urgencia de contemplar en la enseñanza la apreciación audiovisual para poder desarrollar en los estudiantes el sentido del juicio y la presencia del cine en la televisión, fueron también momentos puntuales del debate.

La tendencia que tiene el mundo hoy día en cuanto al consumo de películas norteamericanas, y a admitir, por no escapar de esas influencias, que son las mejores atendiendo al punto de vista taquillero, fueron puntos de mira en la intervención del colega Rolando Pérez Betan­court, quien defendió  la necesidad de crear un espectador crítico.

“La televisión está poniendo en estos momentos  películas muy importantes en cuanto a nacionalidad que se están haciendo en el mundo,  pero se ‘tiran’ de una manera acrítica como si fueran un gran mar de películas, mientras el espectador no sabe qué es lo mejor y qué es lo peor.  Se necesita que se oriente a la gente en lo que se está proponiendo”, acotó.

Pérez Betancourt se refirió, además, a la necesidad de abrir un espacio donde puedan participar los es­pectadores, que haga que la gente se alimente en la necesidad de ver. “Hoy en día el cine se ha ido transformando en el tiempo, ya la gente no va al cine. Y le corresponde a la TV jugar el papel que antes ha­cía el cine, pero para ello se necesitan dos cosas fun­da­mentales: la divulgación y la orientación”, apuntó.

Fuente: Granma

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