Entrevista con Yanis Pikieris

“Soy coreógrafo y viajo para coreografiar”

Eyder La O Toledano • La Habana, Cuba
Fotos: Nancy Reyes y Marta Sánchez
 

Yanis Pikieris esperó 38 años para regresar a La Habana; esta vez el reconocido bailarín y coreógrafo no lo hizo para bailar con el Ballet Nacional de Cuba (BNC) como en 1976 cuando, cumplió sus 17 años aquí, atraído por el embrujo de la escuela cubana y la figura de Alicia Alonso, llegó a la Isla para interpretar obras referenciales de la danza clásica. Apenas tenía meses de estar en las filas del entonces Ballet Internacional de Caracas, donde inició su carrera profesional, arropado por Zhara Rodríguez y Vicente Nebrada.

Imagen: La Jiribilla

Pikieris nació, como se dice de manera corriente, sobre el tabloncillo de un salón de ensayo, en Colombia. Hijo de bailarines, no se le ocurrió otra cosa que bailar, desoyó la palabra sacrificio que su progenitores le repetían, quizá para impedir que el entonces niño se decidiera a tomar la carrera en serio, pero fue inútil, no pudieron ponerle las riendas.

“Un día le dije a mis padres que quería bailar, ellos me hicieron en la casa unas prueba para ver mis condiciones. Fueron mis primeros maestros, mi madre, que está aquí conmigo, es hoy la directora del Ballet Metropolitano de Medellín, en Colombia”.

Y fue bueno porque desde sus inicios en el desaparecido Ballet Internacional de Caracas dio nota de buen bailarín. No por casualidad acuna entre sus lauros más queridos la Medalla de plata de la Primera Competencia Internacional de Ballet, de Jackson, Mississipi, en EE.UU., en 1979, el cual jalonó su presencia en certámenes de diferentes partes del mundo. Tiempo después, en 1981, se convierte en el primer extranjero y latinoamericano en ganar la Medalla de oro, en la Competencia Internacional de Ballet de Moscú.

Es así que inicia una meteórica carrera que lo llevó a bailar, como primer bailarín, en diferentes compañías del mundo entre las que figuran el Deutsche Oper am Rhein-Dussedorf, Ballet du Nord y Ballet Nacional de Baviera, y como invitado al Nagoya Ballet, The Australian Ballet, Hungarian State Opera, Ballet de la Ópera de Berlin, Los Angeles Ballet y Ballet Nacional de Lituania.   

Imagen: La Jiribilla
 

A propósito del 24 Festival Internacional de Ballet de La Habana, el Maestro está de vuelta en la capital cubana, ya no es el muchacho que llegó para ser entrenado por la rusa Galina Ulánova en la casona de la calle Calzada, sino invitado por su rol de coreógrafo. Nuestro encuentro sucede precisamente en uno de los momentos de montaje con el BNC de las obras Percusión para seis hombres y Nuestros valses, de Vicente Nebrada, el más universal de los coreógrafos venezolanos y según confesó, uno de sus preferidos.

 “Soy coreógrafo y viajo por medio mundo para coreografiar. Este año he estado en casi toda Sudamérica trabajando con varias compañías, entre ellas, el Ballet Municipal de Río, Brasil; Ballet Estable del Teatro Colón y Ballet argentino de La Plata, Argentina; Ballet del Teatro Teresa Carreño, Venezuela; Ballet Nacional de Uruguay, Sodre; Ballet del Teatro Municipal de Chile… pero también tengo una escuela y una compañía juvenil, Miami Young  Ballet, en Miami, ciudad donde vivo.

¿Por qué tardó tanto para participar en el Festival?

Me tardé más de 30 años en volver a Cuba, es cierto, pero se debió, en todo este tiempo a compromisos de trabajo.  Alicia siempre me invitaba al Festival, en esos años que bailaba me mudé para Alemania, y casualmente para esta época del año tenía funciones, esos  conflictos laborales impedían mi regreso a La Habana, simplemente no podía venir. Luego pasó el tiempo y como es lógico dejaron de invitarme porque no venía. Pero por fin estoy de vuelta, era una deuda que tenía, además de mi enorme deseo de trabajar con el BNC.

Imagen: La Jiribilla

A propósito trabaja dos obras de Vicente Nebrada con el BNC

Es cierto, Percusión para seis hombres, es una obra muy fuerte, viril que requiere de mucha técnica, las variaciones son diferentes, pero los muchachos son fabulosos, estoy ansioso de ver el estreno, además es el primer gran éxito internacional de Nebrada, y Nuestros valses que presentaremos una versión reducida titulada Valsette, un pas de deux  será interpretado por Viengsay Valdés y Víctor Estévez, esperamos llevarlo a otros países con ellos, es la pieza más reconocida de Nebrada. Espero regresar a Cuba para montarla completa.

Ahora bien, por qué Nebrada, sencillamente es el coreógrafo que me impulsa a viajar a cada país. Cada vez hay más interés por este coreógrafo venezolano, sobre todo en Latinoamérica. Él fue uno de mis maestros.

Decía que viaja por casi toda Latinoamérica como coreógrafo, ¿puede brindarme un acercamiento al panorama del ballet en esta región del continente?

No conozco la realidad de las escuelas, de las academias en Latinoamérica, es algo que tengo pendiente. Sí de las compañías profesionales. Te confieso que la danza progresa de una forma increíble en el continente, en todas las  compañías con las que he trabajado hay bailarines fabulosos, bien formados, en otros tiempos no era así. Hoy hay latinos por todo el mundo bailando. Y también en estos países hay compañías excelentes, con prestigio, por ejemplo, como la del Teatro Colón, de Buenos Aires, te lo digo porque soy jurado del concurso de contratación para la compañía, y es maravilloso ver la cantidad de personas, muchachos y muchachas, que llegan con un alto nivel y solo hay uno, dos o tres puestos, pero sin duda, el progreso de la danza en sentido general es muy alto.

¿Por qué precisamente Miami para establecerse y trabajar?

Desde la creación en 1986 del Miami City Ballet, por Edward Villela, quien me invitó a formar  parte de ella como bailarín principal Miami se ha convertido progresivamente en una ciudad abierta al ballet, hay mucha apreciación, hay público y teatros para eso. Hoy el mundo está pasando por esa ciudad. Al terminar mi trabajo y desaparecer la compañía  voy como director artístico del Maximun Dance Compay, de David Palmer, pero la dirigí desde 1996 hasta el 2005 cuando desaparece. Hicimos un variado y rico repertorio clásico, neoclásico y contemporáneo, entre las cuales destaca la pieza La consagración de la primavera, que ganó el premio a la mejor obra original, Sun Post, en el 2002. Con Maximun…  decido no seguir bailando y dedicarme a la enseñanza y la coreografía.

En estos momentos junto con mi esposa, Marielena Mencia, una bailarina cubana de Cienfuegos, con la que tengo 34 años casado, creamos desde el 2007 la Escuela de Ballet Mencia-Pikieris y la compañía juvenil de Miami, Ballet Young Miami.

Su experiencia como coreógrafo y su trabajo con tantos colectivos danzarios en el mundo, indudablemente ha agudizado su visión profesional de lo que sucede en el universo dancístico, ¿cómo valoras en ese sentido el Festival habanero?

Es fabuloso, sobre todo porque encuentras a tanta gente maravillosa y con un alto nivel de la danza, todos reunidos en un lugar, en una ciudad, es muy divertido. Por otra parte mucho ballet, obras diferentes, corografías, clases magistrales, tendencias, compañías disímiles y el público, sin duda, sigue siendo una cita maravillosa que debe mantenerse.

Estoy trabajando con el BNC, con Viengsay Valdés y Víctor Estévez, ha sido un placer enorme trabajar con ellos y con los restantes seis muchachos de la compañía que son muy buenos. Volver a este festival ha sido un deseo acunado desde hace mucho tiempo, no se parece a nada y ojalá la mayoría de los coreógrafos, maestros y bailarines del mundo pasen por aquí.

 

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