Lago de historia antes de la jornada final

Andrés D. Abreu • La Habana, Cuba
Fotos: Anaray Lorenzo y Ricardo Rodríguez
 

Cinco años de ausencia de los escenarios nacionales y de afrontar nuevas experiencias en compañías internacionales aumentaron indiscutiblemente las expectativas ante las presentaciones de Joel Carreño y Yolanda Correa en el 24 Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Imagen: La Jiribilla

La pareja de bailarines cubanos, ahora con contrato estable en el Ballet de Noruega, reapareció sobre las tablas del Karl Marx protagonizando la versión de El lago de los cisnes que Alicia Alonso realizara sobre el original de Marius Petipá. Joel Carreño debutó justo en un protagónico dentro del Ballet Nacional de Cuba interpretando al Príncipe Sigfried y durante sus años en la compañía supo ganarse elogios en este rol acompañando a primeras figuras como Viengsay Valdés y Anette Delgado, mientras Yolanda Correa  lograba gran éxito en el doble personaje de Odette-Odile durante presentaciones de la compañía cubana en el teatro Albéniz de Madrid en el 2009, poco tiempo antes de que ambos comenzaran su periplo internacional como estrellas invitadas en otras agrupaciones como el Ballet de la Opera de Bucarest, la compañía del Teatro San Carlos de Nápoles o el Ballet del Kremlin.

Imagen: La Jiribilla

Joel impresionó desde su misma salida al escenario por mostrar una línea corporal mucho más trabajada y una seguridad técnica impresionante que fue resaltando luego en sus saltos, extensiones y giros, ahora más amplios y bien definidos hasta esos cierres de una elegancia suprema, siempre con la misma energía noble que lo caracteriza y que bien matiza con la necesaria emotividad en los intercambios dramáticos que le exige la mítica historia de su  pasional relación con el cisne-mujer. Los más fuertes y merecidos aplausos de ese estimado público cubano los obtuvo el bailarín durante la impresionante ejecución de su variación en el tercer acto. 

Yolanda es de esas bailarinas que parece dibujada para representar la belleza, ahora engrandecida por un notable saber decir de su rostro como no creo  exista otra dentro la actual representación femenina de la escuela cubana de ballet. Ella misma había expresado en entrevistas previas que el encuentro con otros estilos más contemporáneos de bailar  le había permitido crecer  a la hora de asumir roles clásicos y lo reafirmó sobre el escenario dotando de una plasticidad escrupulosa a sus cisnes blanco y negro. Como Odette aprovechó intensamente sus brazos, especialmente la expresividad de las manos, buen trabajo del cuello y la ductilidad del torso, como Odile lanzó a fondo  todo lo que  sus ojos son capaces de expresar.

Imagen: La Jiribilla

El trabajo de pareja guarda tanta compenetración que resultó de una armonía casi perfecta,  un ritmo de movimientos muy fluidos y de un diálogo  teatral que no dejó dudas del embrujo de amor que demanda esta pieza. Memorables  cargadas por la seguridad con que asumen el riesgo,  como ese  paseo sobrio y confiado de Sigfried con su Odette en lo más alto de sus brazos durante el segundo acto y esa captura  del vuelo de Odile para el cierre de la variación del tercer acto.

En su  vuelta a Cuba, Joel Carreño nos devolvió una clase de cómo sabe ser dentro de la danza un respetable y sentido Príncipe para un Lago… donde Yolanda Correa pasó a ser parte de  los inolvidables cisnes que ha engendrado la escuela cubana de ballet.  Lástima que tan recordable presentación no estuviera acompañada de la mejor atmósfera general de interpretaciones del resto de la compañía y de otros aspectos escénicos como iluminación y trabajo de tramoya. Apenas otros destacables momentos para Dani Hernández bien llevando el pas de trois junto a Grettel Morejón y Regina Hernández; Aymara Vasallo e Ivis Díaz en la labor de los dos cisnes, y Jessie Domínguez  y Serafín Castro en la Danza española.

Imagen: La Jiribilla

Joel Carreño y Yolanda Correa volvieron a presentarse durante la Gala de Clausura del Festival con un pas de deux de Romeo y Julieta coreografiado por Michael Corder. La pareja aprovechó el trabajo más libre y neoclásico de esta pieza para mostrar cuánto han avanzado en  la combinación de la fuerte técnica clásica que les dotó la escuela cubana con la amplitud de movimientos que demanda el ballet en la contemporaneidad.

Imagen: La Jiribilla

Entre el desfile de amorosos pas de deux que caracterizó la Gala de cierre del 24 Festival Internacional de Ballet de La Habana  fueron también bien preciadas las ejecuciones de figuras femeninas como Nadia Muzyca, Paloma Herrera, Alexandra Meijer, Xiomara Reyes, Annete Delgado y Viengsay Valdés, mientras que por los  hombres destacaban los acompañamientos de Juan Pablo Ledo, Dani Hernández y José Manuel Carreño. Elogios aparte para el solo Cinco variaciones de un tema, de Joaquín de Luz , pero sobre todo para la impresionante ejecución de La muerte de un cisne, que protagonizara Javier Torres, también de vuelta a nuestros escenarios representando al Northern Ballet, de Inglaterra.

Imagen: La Jiribilla

Con cortinas cerrando sobre un port de bras de la gran Alicia tras reverenciar a todos los participantes y al público, dijo adiós el 24 Festival hasta una próxima edición en octubre del 2016.

Imagen: La Jiribilla

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato